DEFENSAS A CERO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Raimundo es un miembro vital de nuestra parroquia. es el que se encarga de pasar por al banco los recibos de las domiciliaciones, o sea, que si se despista no cobramos (aunque tiene algún buen ayudante). El muy perezoso se está pasando el verano en la cama, aunque no lo hace por gusto, sino que está encerrado con su mujer en una habitación de un hospital (no, no son del 15M ni reivindican nada), esperando el autotrasplante de médula. De momento un par de médicos forzudos le han dado una paliza y le han dejado las defensas a cero. Mientras tenía defensas estaba hecho polvo, pero ahora que está sin ellas está bastante mejor (siempre ha sido muy rarito). Ahora le quedan unos cuantos días malos, pero seguro que con vuestra oración irá mucho mejor. Seguro que si consigue un Gin-Tonic la cosa va de maravilla (creo que ha montado una red de tráfico de Mahou en el hospital a escondidas de su mujer).

“Pedro y los apóstoles replicaron: -«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.” Los apóstoles también se quedaron con las defensas a cero… y así vencieron. Aunque a los ojos de los demás era una derrota la Iglesia fue extendiéndose por todo el mundo conocido, regada por la sangre de los mártires. Es cierto que en la vida hay que prepararse y formarse, estudiar y conocer a fondo nuestra fe para dar razón de nuestra esperanza, pero también es cierto que es el Señor el que nos defiende y dice la última palabra. Cuando no tenemos defensas sale en nuestra defensa el Espíritu Santo.

Este día de Santiago, mirando España, uno puede sentir cierta pena de cómo se han ido perdiendo las costumbres cristianas y como nos quieren desarraigar de el anuncio que el Apóstol hizo por nuestras tierras. Da pena, por lo débil que es nuestro anuncio, por habernos acostumbrado en ocasiones a una fe acomodada y en cierta manera burguesa. Da pena por tantos que ahora presumen de agnósticos, ateos y principalmente de ignorantes. Da pena, pero a la vez tengo la seguridad que el Espíritu Santo vendrá en ayuda de nuestra debilidad. El día que dejemos de creernos que nosotros podemos y confiemos más en Dios España volverá a sus raíces cristianas y marianas. “Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.” Creí, por eso hablé. ¡Cuántos silencios hay que romper! ¡Cuántas bocas calladas por falta de fe y demasiada confianza en nuestras defensas!.

«El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.» Ahora es tiempo de servir y no de servirse.

La Virgen animó en Zaragoza al Apóstol Santiago a seguir anunciando el Evangelio, que ella sea nuestro ánimo ante las dificultades y ojalá la Jornada Mundial de la Juventud nos traiga el aliento del Papa para tener nuestras defensas a cero y dejar hacer al Espíritu Santo. Y Raimundo y Teresa… ¡a por todas!

 

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