¿Miedo al compromiso?

Escrito por Comentarista 2 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Te mueves en ambientes en los que la responsabilidad y el compromiso no están de moda. Es frecuente que alguien te diga entusiasmado que puedes contar con él pero luego, a la mínima dificultad o pasado el fervorín del momento, te empieza a explicar los buenos y justos motivos por los que no puede ayudarte. Otros te dirán que, por miedo a equivocarse, no llegan a comprometerse con nada ni con nadie. O se comprometen, sí, pero sólo por un tiempo, por probar, por interés, por quedar bien, hasta que encuentran algo mejor o diferente. Y ahí los tienes dedicados a mariposear de acá para allá, siempre en busca de novedades, justificando con muy santas excusas su inconstancia, su comodidad y sus ganas de no complicarse la vida.

Asumir responsabilidades, en lo bueno y en lo malo, es síntoma de madurez humana y espiritual. Allí donde pongas el clavo, martillea y golpea sin cansarte hasta que puedas hacer de él un punto de apoyo sólido y firme. Es preferible decir no a tiempo a crear falsas expectativas en otros a los que, tarde o temprano, has de dejar colgados en el aire. Has de cuidar la coherencia de vida también en esos compromisos que has decidido asumir en tu estado matrimonial, en tu trabajo, en tu amistad, en tu grupo de apostolado, en tu parroquia, en tu sacerdocio o consagración, en tu relación con Dios.

Que tu sí sea, verdaderamente, un sí, con todas las consecuencias. Pero con esa constancia que no se cansa ante las dificultades y que está siempre dispuesta a mantener ese sí por encima de cansancios, desganas, apatías, comodidades, dificultades, críticas o persecuciones. Y te irás pareciendo en algo a ese Dios incondicional e inmutable en el amor, infatigable en su misericordia, irrevocablemente fiel en su entrega, al que has de irradiar y testimoniar también en la forma de asumir las responsabilidades concretas de tu vida.

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Comentarios (2)

  • Gloria Reyes

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    Gracias por tan apropiado comentario. Doy clases de etica medica en una escuela de medicina. Al principio muchos profesores colaboraban conmigo, pero cuando vieron que enseñar etica medica era ir contracorriente se fueron alejando y me he quedado sola. Sus comentario de hoy me ayuda a no dejar esta lucha y no ser ingenua. Muchos no desean comprometerse cuando lo que tienen que hacer no se premia con honores y aplausos. Gracias

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  • Paco

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    Estimada en Jesucristo, hermana Gloria.

    Personas como tú son las que construyen el Reino que nos trajo Jesús, con su muerte y resurrección. Personas como tú, Gloria, son las que necesita el mundo de hoy que sólo ve materialismo.
    Mis oraciones al Padre, para que te siga dando valor en tu hacer cristiano.
    Dios nos ama

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