Archiv para 15 julio, 2017

No tener miedo

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El Evangelio de hoy es una invitación a perder del todo el miedo a ser discípulo de Cristo. Por tres veces Jesús les dice a sus Apóstoles que no tengan miedo. Esa invitación es también para nosotros. No tener miedo a ir contracorriente y vivir en cristiano en un mundo secularizado. No tener miedo a ser piedra de escándalo para los hombres y mujeres que quieren hacer desaparecer de la vida y del corazón de los hombres a Dios. “El cristiano no debe tener miedo a ir a contracorriente por vivir la propia fe, resistiendo la tentación de uniformarse” (Benedicto XVI, Catequesis sobre el Credo, 23-I-2013). No tener miedo a los comentarios, las murmuraciones o calumnias que podamos sufrir por ser cristianos. Llegará un día en que toda la verdad será puesta de manifiesto, “pues nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni secreto que no legue a saberse”. El Señor nos pide que hablemos sin miedo, con claridad, abiertamente, sin ambigüedades, de cuanto nos enseña Jesús.

“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”. El Señor quiere prevenirnos contra el falso miedo: no temer a quienes sólo pueden arrebatar la vida del cuerpo, la vida física. Debemos temer verdaderamente a la posibilidad de perder el cielo. Quienes nos muestran esto mejor son aquellos que prefirieron morir antes que renegar de su fe: los mártires.

No tener miedo porque la Providencia de Dios se cuida de cada uno de nosotros. En los planes de Dios no hay “descuidos” ni sorpresas, ni nada que supere su poder. Abandonarnos en el cuidado de Dios por sus criaturas, en particular por los hombres, es el camino para superar todo temor. Quien se sabe hijo de Dios no teme nada en esta vida ni teme la muerte “¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones”.

La confianza en el Señor es como la nota dominante, la melodía, de la vida del cristiano. No temer siquiera a nuestras propias miseria y debilidades. No tener miedo a conocernos a fondo. San Juan Pablo II nos decía en “Cruzando el umbral de la esperanza”: “¿De qué no debemos tener miedo? No debemos temer a la verdad de nosotros mismos. Pedro tuvo conciencia de ella, un día, con especial viveza, y dijo a Jesús: ‘¡Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador!’ (Lucas 5,8). Pienso que no fue sólo Pedro quien tuvo conciencia de esta verdad. Todo hombre la advierte”. El Señor insiste en la llamada a no tener miedo, muy consciente de que el miedo nos paraliza, nos impide responder al amor de Dios y a poder anunciar la alegría de sabernos mirados amorosamente por Dios. Contar con la gracia de Dios y su misericordia, luchando cada día no le negaremos ni él nos negará ante su Padre del cielo.

Pidamos a nuestra Madre, Auxilio de los cristianos y Refugio de los pecadores, que nos quite todo temor a los hombres, todo temor al mundo, y a mirar llenos de confianza a su Hijo Jesucristo.

Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia (1217-1274)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia; Abudemo, Agripino, Eutropio, Zósima, Bonosa, Catulino, Jenaro, Julia, Segundo, Máximo, Vito, Modesto, Ciriaco, Antíoco, Felipe, mártires; Bladimiro, Regisvinda, Pompilio María Pirroti, Everardo, Felicísimo, Balduino, confesores; Terencio, Félix, Jacobo, Atanasio, Santiago, obispos; José, obispo y mártir; Gumberto, abad.

15/07/2017 – Sábado de la 14ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra
Lectura del libro del Génesis 49, 29-32; 50, 15-26a

En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos:

« Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela frente a Mambré, en la tierra de Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas».

Cuando los hermanos de José vieron que había muerto su padre, se dijeron:

«A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos todo el mal que le hicimos».

Y mandaron decir a José:

«Antes de morir tu padre nos encargó: “Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron”. Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre”».

José, al oírlo, se echó a llorar. Entonces vinieron los hermanos, se postraron ante él, y le dijeron:

«Aquí nos tienes, somos tus siervos».

Pero José les respondió:

«No temáis ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos».

Y los consoló, hablándoles al corazón.

José habitó en Egipto con la familia de su padre y vivió ciento diez años. José llegó a conocer a los descendientes de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés, que nacieron sobre sus rodillas.

Más adelante, José dijo a sus hermanos:

«Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que juró dar a Abrahán, Isaac y Jacob».

Luego José hizo jurar a los hijos de Israel:

«Cuando Dios os visite, os llevaréis mis huesos de aquí».

José murió a los ciento diez años.

Palabra de Dios.

Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7
R. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

EVANGELIO
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 24-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!

No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.en

Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo. en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.