Archiv para 15 agosto, 2017

Manuel Morales, mártir casado (1988-1926)Salvador Lara Puente, mártir joven (1905-1926)

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La Asunción de Nuestra Señora. Nuestra Señora del Alcázar, de Begoña, de la Paloma, de Los Reyes, del Alba. Santos: Alfredo, Alipio, Arnulfo, Juan, obispos; Luis Batis Sainz, sacerdote mártir; Napoleón, Saturnino, Manuel Morales y Salvador Lara Puente, mártires; Alicia (= Adela), Margarita, Emilia, vírgenes; María Sagrario de San Luis Gonzaga, mártir (beata).

Luis Batis Sainz, sacerdote y mártir (1870-1926)

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La Asunción de Nuestra Señora. Nuestra Señora del Alcázar, de Begoña, de la Paloma, de Los Reyes, del Alba. Santos: Alfredo, Alipio, Arnulfo, Juan, obispos; Luis Batis Sainz, sacerdote mártir; Napoleón, Saturnino, Manuel Morales y Salvador Lara Puente, mártires; Alicia (= Adela), Margarita, Emilia, vírgenes; María Sagrario de San Luis Gonzaga, mártir (beata).

La Asunción de Nuestra Señora (s. I)

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La Asunción de Nuestra Señora. Nuestra Señora del Alcázar, de Begoña, de la Paloma, de Los Reyes, del Alba. Santos: Alfredo, Alipio, Arnulfo, Juan, obispos; Luis Batis Sainz, sacerdote mártir; Napoleón, Saturnino, Manuel Morales y Salvador Lara Puente, mártires; Alicia (= Adela), Margarita, Emilia, vírgenes; María Sagrario de San Luis Gonzaga, mártir (beata).

El Misterio de la Asunción de María

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En la madrugada del 1 de Noviembre de 1950 una multitud de personas acompañan con antorchas una gran imagen de la Virgen desde la Basílica de Santa Maria en Araceli hacia la Basílica de San Pedro. Más de doscientos cincuenta mil peregrinos han venido a la plaza para un evento único, en un nuevo pentecostés de lenguas y razas. Entre toda esa gente, gobernantes de muchas naciones del mundo y autoridades políticas como Alcide De Gásperi -uno de los padres de la futura Unión Europea-. Todos están esperando el momento en que Pio XII defina el dogma de la Asunción de la Inmaculada Virgen María. Iniciada la liturgia se pide a toda la plaza que rece al Espíritu Santo, y todos los asistentes, puestos de rodillas, cantan el Veni Creator Spiritus antes de ser pronunciada la definición dogmática que va a ser recibida entre una algarabía de aplausos.

Es el misterio en el que “la Santísima Virgen María cumplido el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo, en donde ella participa ya en la gloria de la resurrección de su Hijo, anticipando la resurrección de todos los miembros de su Cuerpo” (CIC 974).

María es la tierra virgen que Dios va a tomar entre sus manos para crear de nuevo a la humanidad. Ella fue preparada por Dios haciéndola inmaculada desde su concepción para que un día pudiera ser la madre del Hijo de Dios hecho hombre. Y ella, manteniendo en todo momento su virginidad, alberga en sí el misterio de una nueva humanidad, donde su cuerpo y su alma, ha quedado  unido a Dios y santificado de un modo singular.

Escucha ahora y comprende cuando María dice: “Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí”.  ¡Ciertamente! ¡Ha hecho obras poderosas en María de Nazaret!

Y la última de esas obras que hizo Dios en la vida de María fue su asunción en cuerpo y alma a los Cielos, anticipando en ella lo que un día tendrá que ocurrir en nosotros. Así,  todo lo que soy “cuerpo-y-alma”, esto es, “materia-mente-espíritu”, será transformado para vivir en el nuevo cosmos transfigurado, lleno de luz, justicia y dignidad. Nada de mi yo se pierde, tampoco la materia que forma mi yo, porque yo no puedo entenderme sin mi cuerpo. Y mi cuerpo no puede entenderse sin mi espíritu.

Por otra parte, ella nos lleva a mirarnos como “arcas de Dios”, templos donde Dios habita y donde los demás pueden encontrarse con él. ¡Qué alta dignidad para cualquier persona!

Por eso, permíteme que me dirija a ti  ahora, que estás leyendo este comentario. Me gustaría que te pararas un momento y te fijaras en todo lo que eres: en tu físico y en tu yo interior,  descubre la morada de la Trinidad en tí, mira lo grande que eres por dentro y piensa en la dignidad de tu cuerpo, y piensa también en todos los que te vean hoy… ¿Descubrirán en tu rostro, hasta en tu manera de vestir, la Belleza de tu vida? ¿Cuando piensas en la Virgen ves en ella la inmensa belleza de su vida? Medítalo. Porque te estás asomando al misterio de la Asunción de la Virgen María.

 

15/08/2017 – Martes de la 19ª semana de Tiempo Ordinario. La Asunción de la Virgen María

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PRIMERA LECTURA
Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal
Lectura del libro del Apocalipsis 11, l9a; 12, 1. 3-6a. l0ab

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y apareció en su santuario el arca de su alianza.

Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz.

Y apareció otra signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra.

Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz.

Y dio a luz un hijo varón, destinado el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios.

Y oí una gran voz en el cielo que decía:

«Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo».
Palabra de Dios.

Sal 44, l0bc. 11-12ab. 16
R. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir. R.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor. R.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real. R.

SEGUNDA LECTURA
Primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27a

Hermanos:

Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto.

Si por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección. Pues lo mismo que en Adán mueren todos, así en Cristo todos serán vivificados.

Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después todos los que son de Cristo, en su venida; después al final, cuando Cristo entregue el reino a Dios Padre, cuando haya aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Pues Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la muerte, porque lo ha sometido todo bajo sus pies.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: enaltece a los humildes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que. en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” – como lo había prometido a “nuestros padres” – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor.