Archiv para 23 agosto, 2017

¿Te sientes contratado por Dios?

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El Evangelio de hoy nos habla de un propietario que salió a contratar jornaleros para su viña en diferentes momentos del día y al final paga a todos por igual. Puede parecer que Dios es injusto y que no toma en cuenta a los que trabajaban desde la primera hora del día. Hoy nos vamos a fijar en otro aspecto: el contrato.

Lo que se percibe con fuerza es que se trata de un propietario que es muy sensible a la realidad de las personas que no tienen trabajo y que va contratando a todo el que se encuentra en la plaza sin hacer nada.

El paro es algo que hoy en día afecta a muchas personas, especialmente jóvenes en España. Hoy nos acordamos de ellos de forma especial y rezamos para que pronto puedan encontrar un trabajo digno. Pero también hay otros niveles de sentirnos contratados; me refiero a la cuestión de si como cristianos nos sentimos contratados por Dios para trabajar en su viña. Sabemos que su viña es el mundo, nuestra sociedad, nuestras familias; a fin de cuentas esa “parcela” o ese entorno que Dios nos confía de forma especial. La pregunta es: ¿Dónde nos encontramos cada uno de nosotros? ¿en la plaza sin trabajo, sin sentir que Dios nos confía nuestro entorno, que tenemos una misión en la vida que va más allá de nuestro trabajo o en la viña del Señor activos en la iglesia y evangelizando nuestro entorno?

Como dice el papa Francisco en el número 273 de la alegría del Evangelio: “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás.”   ¡Qué forma tan distinta de estar presente en mi familia o en el trabajo si soy consciente de que Dios me pone ahí por algo! Porque de no sentirme contratado, estaré internamente “sentado en la plaza”  o como dice el papa en el mismo número: “ todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades. Dejará de ser pueblo.”

Sea cual sea nuestra edad o condición, nunca es tarde para escuchar del mismo Dios esta invitación: “Id también vosotros a mi viña.” Que podamos escuchar ésta llamada personalísima de Dios que nos necesita en nuestras familias y con nuestros amigos y estemos realmente presentes en lo que viven hijos con sus problemas y alegrías. También en  nuestras parroquias y podamos pasa de ser meros consumidores a ser cristianos activos, que descubren su responsabilidad en la preparación de novios al matrimonio, en la catequesis, en la visita a los alejados, etc.

Rosa de Lima, virgen (1586-1617)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Rosa de Lima, virgen; Quiriaco o Quirico, Máximo, Arquelao, Restituto, Donato, Valeriano, Fructuosa, Claudio, Neón, Apolinar, Asterio, Minervo, Eleazar, Lupo, mártires; Eugenio, Flaviano, Víctor, Zaqueo, Sidonio Apolinar, obispos.

23/08/2017 – Miércoles de la 20ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Pedisteis que os gobernara un rey, cuando vuestro rey era el Señor
Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15

En aquel tiempo, se reunieron todos los señores de Siquén y todo Bet Millo, y fueron a proclamar rey a Abimélec junto a la encina de la estela que hay en Siquén.

Se lo anunciaron a Jotán, que, puesto en pie sobre la coma del monte Garizín, alzó la voz y les dijo a gritos:

«Escuchadme, señores de Siquén, y así os escuche Dios.

Fueron una vez los árboles a ungir rey sobre ellos.

Y dijeron al olivo:

“Reina sobre nosotros”.

El olivo les contestó:

“ ¿Habré de renunciar a mi aceite, que tanto aprecian en mí dioses y hombres para ir a mecerme sobre los árboles?”.

Entonces los árboles dijeron a la higuera:

“Ven tú a reinar sobre nosotros”.

La higuera les contestó:

“¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme sobre los árboles? “

Los árboles dijeron a la vid:

“Ven tú a reinar sobre nosotros”.

La vid les contestó:

“¿Voy a renunciar a mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?”

Todos los árboles dijeron a la zarza:

“Ven tú a reinar sobre nosotros”.

La zarza contestó a los árboles:

“Si queréis en verdad ungirme rey sobre vosotros, venid a cobijaros a mi sombra. Y si no, salga fuego de la zarza que devore los cedros del Líbano”».

Palabra de Dios.

Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7
R. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R.

EVANGELIO
¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado.”

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

Palabra del Señor.