Archiv para 26 septiembre, 2017

Miembros de la familia de Dios

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

“Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra” ¡Jesús nos hace miembros de su familia! No podemos pasar por alto un regalo semejante. “Por lo tanto, ya no sois extraños y advenedizos sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” (Ef 2, 19). Somos hechos miembros de su familia con un vínculo muy superior al de la sangre, porque se trata de un vínculo sobrenatural. Jesucristo nos introduce en la intimidad de Dios. Le pedimos al Señor con el Salmo 27 vivir de esta verdad. “Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. Él me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, (Sal 27, 4-5).

Somos elevados a la condición de hijos en el Hijo. Y en cuanto hijos, nos da en herencia la creación. “Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1 Co 3, 22b-23). ¿Se puede desear más? Si somos hijos, también somos herederos; herederos de Dios, coherederos de Cristo (cf. Rm 8, 17). Al querernos como hijos, ha hecho que vivamos en su casa, en medio de este mundo, que seamos de su familia, que lo suyo sea nuestro y lo nuestro suyo, que tengamos esa familiaridad y confianza con Él que nos hace pedir, como el niño pequeño, ¡la luna! La experiencia de la paternidad divina se traduce así en un trato familiar y confiado con Dios, semejante al de un hijo pequeño con su padre, de quien todo lo espera.

Todo este regalo de Dios está como esperando a realizarse en cada uno a la respuesta de nuestra libertad: “los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra”. Ese es el cauce para ser de la familia de Cristo. Vivir como hijos, vivir de la intimidad de Dios, es vivir de la Palabra de Dios, hacerla criterio de nuestras decisiones. Por ello hemos insistir en la petición con el Salmo 118: instrúyeme en el camino de tus decretos, enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Una consecuencia práctica de pertenecer a la familia de Jesús es que los otros miembros de su familia son hermanos nuestros. Pidamos a nuestra Madre, que nos tratemos como hermanos para vivir juntos de la alegría de ser hijos en el Hijo.

Cosme y Damián, mártires († c. a. 300)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Cosme y Damián, mártires, patronos de médicos y farmacéuticos; Amando, Calistrato, Colmán, Carlos Garnier, Cipriano, Justina, Teocisto, mártires; Eusebio, Vigilio, obispos; Amancio, presbítero; Colmán, Senador, Genaro, confesores; Izaron, García, Nilo, abades; Eusebio, papa; Eugenia de Obernai, abadesa.

26/09/2017 – Martes de la 25ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Terminaron el templo y celebraron la Pascua
Lectura del libro de Esdras 6, 7-8. 12b. 14-20

En aquellos días, el rey Darío escribió a los gobernantes de Transeufratina:

«Dejad que se reanuden las obras de ese templo de Dios. El gobernador de los judíos y los ancianos judíos reconstruirán este templo de Dios en el lugar que ocupaba. Estas son mis órdenes sobre lo que debéis hacer con los ancianos judíos para la reconstrucción del templo de Dios: de los ingresos reales procedentes de los tributos de Transeufratina, páguese puntualmente a esos hombres los gastos sin ningún tipo de interrupción.

Yo, Darío, he promulgado este decreto y quiero que sea ejecutado al pie de la letra».

Los ancianos judíos prosiguieron las obras con éxito, confortados por la profecía del profeta Ageo y de Zacarias, hijo de Idó. Edificaron y construyeron la reconstrucción, según el mandato del Dios de Israel y con la orden de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.

Así terminaron este templo el día tercero del mes de adar, el año sexto del reinado del rey Darío.

Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás repatriados celebraron con alegría la dedicación de este templo de Dios, ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabrios, según el número de las tribus de Israel.

También organizaron los turnos de los sacerdotes y las clases de los levitas para el servicio de Dios en Jerusalén, tal y como está escrito en el libro de Moisés.

Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero. Los sacerdotes y los levitas se habían purificado para la ocasión. Todos los purificados ofrecieron el sacrificio de la Pascua por todos los repatriados, por sus hermanos, los sacerdotes, y por ellos mismos.

Palabra de Dios.

Sal 121, 1-2. 3-4a. 4b-5
R. Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén. R.

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor, R.

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David. R.

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios». R.

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo».

Por la casa del señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien. R.

EVANGELIO
Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, l9-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces le avisaron:

«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».

Él respondió diciéndoles:

«Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

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