Archiv para 13 octubre, 2017

El dueño de la casa

Escrito por webmaster el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Antiguamente muchas propiedades se conocían con el nombre del dueño. Aún quedan restos de aquella época en que las propiedades iban unidas a una persona. Sucedía también con las empresas, que se denominaban según el apellido del fundador o del propietario. Nuestra alma debería ser la casa de Dios. Jesucristo es el divino huésped que busca alojamiento en nuestro interior. Cuando Él está con nosotros podemos hablar de vida interior; si Él falta sólo encontramos vacío o algo peor. Dice el Pseudo Macario: “¡Hay de aquella casa en que fatalmente el maestro está ausente, en que el Señor está lejos! Está deteriorada, caída en ruinas, llena de manchas y de desorden. Ella se convierte, según la palabra de un profeta, en guarida de serpientes y de demonios”.

En mi infancia solía veranear en un pueblo, cada año más deshabitado y, sin embargo, para mi imaginación lleno de atractivos. Conforme se iban los aldeanos aumentaba mi interés porque eran más las casas abandonadas que iniciaban su proceso de derrumbe y se convertían en lugar privilegiado para los juegos. No hay pueblo de España en que alguna casa abandonada no se haya convertido, en la mente de los niños, en lugar habitado por fantasmas. Si donde no hay un hombre se derrumba el edificio, cuando falta Dios se estropea el alma.

En el Evangelio de hoy leemos como sus adversarios acusan a Jesús de expulsar demonios por arte de Belzebú. Jesús les responde señalando que si los demonios son expulsados es porque actúa en el nombre de Dios. Eso es evidente y sólo una cerrazón muy obtusa puede entender lo contrario. Son los prejuicios y la búsqueda de motivos para no creer. Sucedía entonces y sigue pasando ahora. Pero añade aún otra enseñanza que interpreto así.

Jesús expulsa demonios, es decir, libera al hombre de la esclavitud del pecado. Eso podían constatarlo hace dos mil años y continúa sucediendo por la acción de la Iglesia. Pero si eso no se reconoce, es más, si se niega entonces la situación de aquellas personas pasa a ser peor. Al no reconocer a quien los ha liberado, abren sus puertas para que el mal y el demonio vuelvan a apoderarse de sus almas. Es terrorífico observar como personas que han servido al Señor y experimentado su gracia por soberbia o abandono acaban siendo enconados enemigos suyos. Pasa por no querer estar con Jesús. Entonces, en vez de recoger se desparrama.

Al ser llamados a la vida de la gracia se nos invita a algo más que a una simple restauración de nuestro interior. Se nos llama a vivir en amistad con Jesucristo. En esa amistad consiste la vida cristiana, teniendo en cuenta que somos llevados a ella por la acción de la gracia. Si se abandona a Jesús, y nos quedamos con nuestras solas fuerzas, fácilmente caemos más bajo de donde habíamos sido rescatados.

Que la Virgen María, que llevó a Jesús en su seno y lo concibió por la fe en el corazón, nos ayude a conservar una digna morada en nuestra alma para nuestro Salvador.

Eduardo III, rey (1004-1066)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Eduardo, rey; Fausto, Jenaro, Marcial, Florencio, Colmano, Adrián, Marcelo, mártires; Teófilo, Rómulo, Imperto, Bertoaldo, Antonio, Simberto, obispos; Celedonia, virgen; Gerardo, conde; Leobono, eremita; Carpo, confesor; Venancio, Gerbrando, abades; Daniel, Ángel, Donulo, Nicolás, Hugolino, Samuel y compañeros mártires de Ceuta; Lucas, Congan, monjes; Luvencio, presbítero.

13/10/2017 – Viernes la 27ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El Día del Señor, día de oscuridad y negrura
Lectura de la profecía de Joel 1, 13-15; 2, 1-2

Vestíos de luto, haced duelo, sacerdotes, gritad, servidores del altar.

Venid y pasad la noche en sacos, servidores de Dios, pues no hay en el templo de vuestro Dios ofrenda y libación.

Proclamad un ayuno santo, convocad la asamblea, reunid a los jefes, a todos los habitantes del país en la casa de vuestro Dios y llamad a gritos al Señor.

¡Ay del día!

Se acerca el Día del Señor, llega como ruina arrolladora.

Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, se estremecen todos los habitantes del país, pues llega el Día del Señor.

Sí, se acerca, día de oscuridad y negrura, día de niebla y oscuridad, como el alba sobre los montes, avanza un gentío innumerable, poderoso como nunca la hubo ni lo habrá tras él por generaciones.

Palabra de Dios.

Sal 9, 2-3. 6 y 16. 8-9
R. El Señor juzgará el orbe con justicia.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo,
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. R.

Dios está sentado por siempre
en el trono que ha colocado para juzgar.
El juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R.

Aleluya Jn 12, 31b-32
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera
– dice el Señor -.
Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. R

EVANGELIO
Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:

«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra si mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:

“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

Palabra del Señor.

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