Siempre me ha llamado la atención el significado de los números para los judíos. En muchos momentos a lo largo del Antiguo Testamento aparece el número cuarenta. Este número para los judíos siempre nos lleva en la Biblia a una experiencia espiritual intensa. Es el origen de la palabra cuaresma un tiempo de camino con un recorrido que nos lleva a una meta importante. Sabemos que es la Pascua, el misterio central para la experiencia de nuestra fe. Renovar esta experiencia para crecer y madurar en la fe es vital en nuestra vida cristiana. para ello vivimos este tiempo.

La experiencia del desierto a la que se retira Jesús y que tan expresivamente nos trae hoy Marcos, es una experiencia que las lecturas de comparan con los mismos efectos que tuvo el diluvio o el bautismo para los que la viven. Es un espacio de acercamiento a Dios necesario para llevar adelante la misión que te ha encomendado. Este número nos sugiere en el evangelio de hoy que las tentaciones en la vida de Jesús no acabaros en el desierto, sino que sucedieron continuamente a lo largo de su vida. En esto nos sentimos identificados, ya que nosotros también las sufrimos ¿Que nos enseña? A como afrontarlas y rechazarlas.

Primero el Espíritu empuja a Jesús a retirarse al desierto. Debemos escuchar la voz del Espíritu y tomarnos nuestros tiempos de “desierto” en nuestra vida: oración personal, retiros, ejercicios espirituales, etc. En sí, toda la cuaresma, también debemos tomárnosla como un tiempo de desierto.

Segundo, como Jesús tendremos que confrontarnos con Satanás para aprender a detectar sus tentaciones y a rechazarlas, especialmente en momentos de debilidad, de cansancio o de angustia, y hacernos fuertes ante el. Jesús nos enseña que la austeridad del desierto es nuestra mejor aliada para vencerle; ahí el ayuno y la abstinencia.

Tercero, el amor al Padre es el que hará que venzamos la tentación. Sólo amando intensamente al Padre, más que a nuestros propios intereses y supuestas necesidades, hará que no haya tentación que se nos resista.

Esta Cuaresma puede ser el tiempo decisivo para nuestra conversión: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio»