EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Eclesiástico 51, 17-27; Sal 18, 8. 9. 10. 11; san Marcos 11, 27-33 No sé a qué se debe el nombrecito, aunque supongo que el primer caso conocido de tan peculiar patología debió cebarse en algún sueco… Sea como fuere, el caso es que el citado síndrome se reconoce...