Archiv para Mayo, 2017

La Visitación de María a Isabel

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La Visitación de la Virgen María; Nuestra Señora de Linarejos. Santos: Petronila, virgen; Cancio, Canciano, Cancianila, Crescenciano, Hermias, mártires; Pascasio, Gertrudis, Vidal, Gala, Alejandro, confesores; Silvio, Lupicino, obispos; Teodoro, monje.

Petronila, hija de san Pedro (s. I)

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La Visitación de la Virgen María; Nuestra Señora de Linarejos. Santos: Petronila, virgen; Cancio, Canciano, Cancianila, Crescenciano, Hermias, mártires; Pascasio, Gertrudis, Vidal, Gala, Alejandro, confesores; Silvio, Lupicino, obispos; Teodoro, monje.

El acontecimiento de la Visitación.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La Visitación de María a su prima Isabel, no es el mero hecho de ayudarse la familia en los momentos de necesidad. Es algo más, es un verdadero acontecimiento.

Por una parte, la compasión y el servicio mostrado por María es incuestionable. Una jovencísima muchacha embarazada hace un trayecto de decenas de kilómetros para ayudar a su prima que tiene un embarazo más complicado por ser mayor. María ayudará los tres meses necesarios hasta el parto de Isabel. Parece como s  la carta de Pablo a los Romanos fuera una descripción exacta de la actitud de la Virgen en este momento: su caridad es auténtica, siempre haciendo el bien, cariñosa, estimando a Isabel más que a ella misma, siendo diligente, ardiente en el espíritu, sirviendo constantemente,… etc. Merece la pena releerlo así, se te llena el corazón. La Visitación es un acontecimiento insigne de Caridad.  Si alquien quiere profundizar en cómo se ama al hermano con perfección debe aprender de esta escuela…

María ama porque está llena de Cristo, esta llena de la luz del Espíritu. Su amor es como va a ser el de su Hijo: “Se hace uno” con la situación del necesitado, toma la necesidad del otro como la suya propia, no se desentiende. “Es concreto“, hace de servidora de su prima,  va a vivir con ella, se pone a su servicio,… como un día lo hará Jesús con sus discípulos lavándoles los pies. “Toma la iniciativa“, es la primera en dar el paso, hace lo que sea necesario, recorre la distancia,  está dispuesta a lo que haga falta. Así es el amor de Dios por nosotros.

Después de ser Caridad es un acontecimiento Profético. María hace la perfecta catequesis: proclama a su prima su agradecimiento a Dios por el inmenso don que la ha hecho. Ella estaba tan agradecida a Dios que estaba deseando comunicárselo a su prima Isabel. Los catequistas son ante todo personas agradecidas. Transmiten a los demás todo lo que ellas a su vez han recibido, todo el amor que han experimentado de Dios y quieren comunicarlo a todos (niños, jóvenes, adultos,…).  Y por otra parte es profecía en cuanto pone en la verdad. Las palabras de María en el Magnificat son el paradigma de la acción profética de la Iglesia: anuncian el bien que hace Dios en la vida y denuncian la soberbia del poder y la codicia que destruye al hombre: “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos (pobres de espíritu, sencillos) los colma de bienes y a los ricos (de sí mismos) los despíde vacíos”.

Todos nosotros como Iglesia tenemos un precioso ejemplo donde mirarnos si queremos hacer el bien al mundo de hoy. Siguiendo a Maria en la visitación como Caridad y Profecía… ¿Cómo no recordar a santa Teresa de Calculta? Ella vivió este Misterio de la Visitación que la llevaría a la santidad.

31/05/2017 – Miércoles de la 7ª semana de Tiempo Ordinario – La Visitación de la Virgen María

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PRIMERA LECTURA
Compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad
Lectura carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 9-16b

Hermanos:

Que vuestra caridad no sea una fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno.

Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor.

Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad.

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.

Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran.

Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios.

Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6
R. Es grande en medio de ti el Santo de Israel.

«Él es mi Señor y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.

«Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso». R.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R.

EVANGELIO
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».

María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia – como lo había prometido a nuestros padres – en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

Juana de Arco, mártir (1412-1431) (Lorena)

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Santos: Fernando III, rey, patrono del Cuerpo de Ingenieros Militares; Félix I, papa; Gabino, Críspulo, Sico, Palatino, mártires; Exuperancio, Anastasio, obispos; Ausonio, presbítero; Juana de Arco (Lorena), virgen; Venancio, Basilio, Emilia, confesores; Uberto, Gamo, monjes; Urbicio, Isaac, abades.

Fernando III, rey (c. a. 1198-1252)

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Santos: Fernando III, rey, patrono del Cuerpo de Ingenieros Militares; Félix I, papa; Gabino, Críspulo, Sico, Palatino, mártires; Exuperancio, Anastasio, obispos; Ausonio, presbítero; Juana de Arco (Lorena), virgen; Venancio, Basilio, Emilia, confesores; Uberto, Gamo, monjes; Urbicio, Isaac, abades.

Triunfar en la vida.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Si alguien te pregunta: ¿qué es el Evangelio de Cristo?

Responde como san Pablo: Es recibir la Gracia de Dios.

Y si alguien te pregunta: ¿qué es la Gracia de Dios?

Responde como el Salmo: Es la lluvia copiosa que alivia la tierra extenuada. Es escapar de la muerte, es ver como Dios lleva nuestras cargas y pecados, es salvación.Es la Gloria de Dios.

Y si alguien te pregunta: ¿Qué es la Gloria de Dios?

Dí como el mismo Jesús: La vida verdadera y eterna que Dios tiene. Conocer la Vida de Amor entre el Padre e Hijo y participar de ella. Como decía la profecía de Isaías 43, 7, “Dios nos ha creado para su Gloria”. ¡Tremendo!

Dios pensó en este minúsculo planeta entre todas infinitas estrellas y galaxias del cosmos para crear una criatura que tuviera como destino ser interlocutor de Dios y poder conocerle; es más, llegar un día a participar de su poder y majestad sobre todo el universo. Y llegar a vivir a modo divino. Pero ésto no sería posible si nuestra humanidad no hubiera sido tomada antes por Dios en la encarnación de Cristo. Así lo rememora hoy Jesús en su inicio de la oración sacerdotal y lo explica.

El Hijo se hizo hombre, para que la divinidad habitara en la humanidad, y para que la humanidad fuera divinizándose, conociendo con los sentidos y con la carne de Cristo, cómo se vive en el Cielo. Él nos fue comunicando todo: las palabras que el Padre le dió, el amor que recibía de su Padre, la potencia que tenía en todas las cosas… Eso es la Gracia de Dios que experimentamos los que seguimos a Cristo.

¡Cuántas palabras nuevas salen de nuestra boca, cuántos pensamientos verdaderos asolan nuestra mente, cuántos gestos de entrega realizamos inspirados desde lo más dentro! ¿Quién nos lo iba a decir cuando empezamos a creer y a seguir a Jesús? A pesar de nuestro hombre viejo, de nuestro pecado cotidiano, en muchas ocasiones hemos visto cómo hemos sido artífices de una vida de paz, de consuelo, de amor sincero,… ¡Del evangelio del Reino! Y eso es lo que San Pablo proclama ante los presbíteros de Efeso. Vuélvelo a leer y verás cómo hace un canto precioso a la vida divina que se ha establecido en él. Escucha como ya se ha hecho indiferente a las maquinaciones del mundo, y ahora vive dispuesto a mucho más. Dispuesto a dar todo lo que Dios le está dando a él, sin reservarse… Es como si viviera entre el Cielo y la tierra, una vida preciosa, tomando sobre sí los dolores de cada día, pero preocupado sólo en llevar adelante la victoria de la Palabra, del Evangelio. Así no se logra el éxito del mundo, es verdad, pero sí puede ser triunfar en la vida.

30/05/2017 – Martes de la 7ª semana de Pascua

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Completo mi carrera, y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 20, 17-27

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vivieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:

-«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el día en que puse pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lagrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; como no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio a judíos como a griegos, para que se conviertan a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.

Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios.

Sal 67, 10-11. 20-21
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh Dios,
preparó para los pobres. R.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.

EVANGELIO
Padre, glorifica a tu Hijo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 1-1 la

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:

– «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le dado sobre todo carne, dé la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste.Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.

Domingo de Pentecostés – Termina el Tiempo Pascual – 04/06/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

PENTECOSTÉS SIEMPRE

Pentecostés no es una fiesta inventada por los cristianos. Era ya una fiesta judía, la fiesta de la Alianza, de la entrega de la Ley que suponía un pacto entre Dios y su pueblo. Fecha estelar en la historia de Israel, en la que aflora la conciencia de unidad del pueblo bajo el caudillaje de Yahvé, rey eterno.

Nuestro Pentecostés actual es la fiesta de la plenitud de la Redención, de la culminación cumplida y colmada de la Pascua. Desde el mismo nacimiento de la Iglesia el Espíritu de Dios desciende incesantemente sobre todos los cenáculos y recorre todas las calles del mundo para invadir a los hombres y atraerlos hacia el Reino.

Pentecostés significa la caducidad de Babel. El pecado del orgullo había dividido a los hombres y las lenguas múltiples eran símbolo de esta dispersión. Perdonado el pecado, se abre el camino de la reconciliación en la comunidad eclesial. El milagro pentecostal de las lenguas es símbolo de la nueva unidad.

Pentecostés es “día espiritual”. Cuando el hombre deja de ver las cosas solo con mirada material y carnal, y comienza a tener una nueva visión, la de Dios, es que posee el Espíritu, que lleva a la liberación plena y ayuda a vencer nuestros dualismos, los desgarramientos entre las tendencias contrarias de dos mundos contradictorios.

Desde Pentecostés la vida del creyente es una larga pasión que abre profundos surcos en la existencia cotidiana. En estos surcos Cristo siembra la semilla de su propio Espíritu, semilla de eternidad, que brotará triunfante al sol y a la libertad de la Pascua definitiva, al final de la historia, en la resurrección de los muertos.

Pentecostés es la fiesta del viento y del fuego, nuevos signos de la misma realidad del Espíritu. El viento, principio de fecundidad, sugiere la idea de nuevo nacimiento y de recreación. Nuestro mundo necesita el soplo de lo espiritual, que es fuente de libertad, de alegría, de dignidad, de promoción, de esperanza. El símbolo del fuego, componente esencial de las teofanías bíblicas, significa amor, fuerza, purificación. Como el fuego es indispensable en la existencia humana, así de necesario es el Espíritu de Dios para calentar tantos corazones ateridos hoy por el odio y la venganza.

Andrés Pardo

 

Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 2, 1-11 Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
San Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13 San Juan 20, 19-23

de la Palabra a la Vida

El evangelio de la fiesta de Pentecostés nos lleva directamente cincuenta días atrás. Aquella noche del primer día de la semana, cuando el Resucitado infundió a sus discípulos el Don del Espíritu. Cincuenta días que quedan recogidos por la vida de la Iglesia de manera providente: Si ella existe es porque Cristo ha resucitado y ha querido darle el don del Paráclito. Con gran delicadeza, entonces, la Iglesia cierra la cincuentena concentrando en este misterio la gloria de la Pascua. Una Iglesia sin resucitado no tendría nada que ofrecer, pero sin Espíritu Santo no tendría fuerza para transformar el mundo. Igual que el cuerpo del Resucitado ha sido devuelto a la vida, a una vida nueva, así será transformada toda la creación por la fuerza del Espíritu.

Los textos de la Escritura son ricos en posibilidades para la contemplación: si san Lucas, en Hechos, se fija más en la cuestión histórica, san Juan, en el evangelio, se fija más en la unión íntima entre el Calvario, la resurrección y las apariciones, y el don del Espíritu para la formación de la Iglesia.

A todo esto, la liturgia de la Palabra añade un componente fundamental en la carta de san Pablo a los Corintios: la Iglesia anuncia a Jesús como el Señor por la fuerza del Espíritu Santo, y cuando lo hace manifiesta su ser en la multiplicidad de dones y carismas: todo aquel que ha recibido el don del Espíritu, ha recibido una forma de comunicarlo. Será precisamente en su capacidad para escuchar, para acoger ese don, como aprenda a vivir en el mundo el don recibido.

Por eso, Pentecostés supone una continuidad preciosa entre la Trinidad y la Iglesia. Si el pecado había supuesto, desde el principio, una ruptura en cuanto a la relación y las voluntades de Dios y de la humanidad, la Pascua y el don del Espíritu tienen el efecto contrario: san Juan va a mostrar en el evangelio su teología de la participación: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Si, escuchábamos domingos atrás, Cristo y el Padre son uno, y Cristo envía el Espíritu a los suyos, ellos son hoy los enviados. Dios sale de sí, y necesita que el hombre también salga de sí mismo para llevar a cabo su misión. No es capricho, es significatividad. Es hacer visible lo que Dios ha hecho.

Por eso, la primera intención de ese don del Espíritu y de esa salida es el perdón de los pecados, porque en ese perdón se manifiesta la continuidad, la participación. Dios nos hace partícipes de su don y de su tarea. La intimidad con Él se lleva también a este campo: trabajamos juntos. Podemos cooperar con el Espíritu de Dios: Aquel que recibe en la Iglesia el don sobrenatural del Espíritu actuará de forma natural cuando se deje llevar por Él y anuncie el evangelio del perdón de Dios. La Iglesia se edifica, entonces, para poder conceder ese perdón, para poder establecer la comunión plena entre Dios y nosotros. Cristo ha querido servirse de aquellos pobres hombres para divinizarlos, y por ellos, a todos los que la formamos. Nos ha acompañado lo suficiente como para ver que necesitamos ese perdón. ¿Cómo acojo el perdón de Dios? ¿Soy capaz de reconocer mis errores y esperar el don del Espíritu?

En los discípulos no encontramos hoy en el evangelio ningún obstáculo al don que Jesús les da, por eso también nosotros tenemos que descubrir que la Pascua tiene el inmenso poder de echar abajo cualquier obstáculo. Celebremos el día de Pentecostés vivificados por el Espíritu, que establece la continuidad y la comunión entre el Creador y las criaturas.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones


De la oración litúrgica a la oración personal…
El prefacio de la fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu únido Hijo
Pontífice de la Alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo,
y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
Él no sólo confiere el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo,
sino también, con amor de hermano,
elige a hombres de este pueblo para que,
por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención,
preparan a tus hijos el banquete pascual,
presiden a tu pueblo santo en el amor,
lo alimentan con tu palabra,
y lo fortalecen con tus sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor,
al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos,
van configurándose a Cristo,
y han de darte así testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, nosotros, Señor, con los ángeles y los santos
cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo…

 


Para la Semana

Lunes 5:
Tob 1,3;2,1b-8. Tobit practicaba la verdad.

Sal 111. Dichoso quien teme al Señor.

Mc 12,1-12. Agarrando al hijo amado, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
Martes 6:

Tob 3,1-11a.16-17a. La oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios.

Sal 24. A ti, Señor, levanto mi alma.

Mc 12,18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.
Miércoles 7:

Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. Fiesta

Gn 22,9-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

o bien:

Hb 10,4-10. Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad.

Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Mt 26,36-42. Mi alma está triste hasta la muerte.
Jueves 8:

Tob 11,5-18. Tras el castigo, Dios se ha apiadado, y ahora veo a mi hijo.

Sal 145. Alaba, alma mía, al Señor.

Mc 12,35-37. ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?
Viernes 9:

Tob 11,5-18. Tras el castigo, Dios se ha apiadado, y ahora veo a mi hijo.

Sal 145. Alaba, alma mía, al Señor.

Mc 12,35-37. ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?
Sábado 10:

Tob 12,1.5-15.20. Ahora alabad al Señor; yo subo a Dios.

Sal: Tob 13,2.7-8. Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Mc 12,38-44. Esta viuda pobre ha echado más que nadie.


Voto y Félix, eremitas (s. VIII)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Restituta, Sinisio o Sisinio, Martirio, Alejandro, Conón, Teodosia, Gencio, Andrés, Amón, Sofía, mártires; Máximo, Maximino, obispos; Eleuterio, confesor; Voto, Félix, Juan de Atarés, eremitas.