Archiv para Mayo, 2017

Ascensión de Jesús a los cielos

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La Ascensión se produce después de que Jesús, como indica san Lucas, se ha aparecido durante cuarenta días a sus apóstoles dándoles pruebas de que está vivo. Ese período ha sido como de instrucción para que la Iglesia, a partir del testimonio de los apóstoles, viva según Cristo resucitado. Acabado el aprendizaje, por así decirlo, Jesús sube al cielo. Personalmente es una de las fiestas que más me gusta, porque indica que no hemos de buscar al Señor aquí o allí, sino que está en su Iglesia. Acabada su misión, y a punto de enviar el Espíritu Santo, regresa con su humanidad al seno de la Trinidad. Ahora Jesús puede llegar a cada hombre con la Iglesia. La Ascensión va vinculada a la promesa del Espíritu Santo que indica una nueva forma de estar Jesús con nosotros. Con la Ascensión Jesús acerca la humanidad al centro mismo de Dios. Por eso decimos que abre el cielo, porque a través suyo podemos acceder hasta el corazón de Dios.

Si los apóstoles vuelven contentos a Jerusalén, como indica el final del evangelio que escuchamos hoy, es porque experimentaron en la ascensión de Jesús la victoria definitiva y el modo como iba a permanecer para siempre con ellos. La verdad es que es muy bello contemplar esta verdad. Hay muchísimas cosas que nos la recuerdan, como los campanarios de las iglesias.

San Pablo, en la segunda lectura indica la nueva realidad que está en germen. Por eso dice: “Y todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos”. Son palabras muy consoladores. Cierto que Jesús sube al cielo. Eso es un hecho histórico que no puede negarse y que forma parte de la fe de la Iglesia. Esta verdad es predicada desde el principio. Era algo que sucedió y que fue visto por los apóstoles. Pero también es verdad que se une de una forma más plena al hombre. Antes lo había hecho por la encarnación asumiendo nuestra misma condición humana, excepto en el pecado. Ahora se une al hombre en un solo cuerpo, que es la Iglesia. Es precioso.

Jesús sube el primero y, por decirlo de alguna manera, al introducir su humanidad junto a las demás divinas personas hace como de cuña para todos nosotros. Lo seguirá María Santísima y todos los redimidos. Por eso nos exhorta san Pablo: “Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama”. Cuando pensemos en nuestro destino definitivo hemos de mirar al que primero subió al cielo. Lo hizo abriendo un camino y completando esa obra de ingeniería espiritual que une al cielo con la tierra. Así completa su obra de pontífice, constructor de puentes. ¡Y cuál es la naturaleza de ese puente? Su propia humanidad. Bajo a la tierra y tomó la condición de esclavo, como dice san Pablo. Y con esa humanidad construyó un paso inquebrantable hacia la vida eterna. Por eso es camino, verdad y vida.

No podemos prescindir de la humanidad de Jesús, ni de su Iglesia. La solemnidad de hoy nos lo recuerda. Jesús mismo une ambos hechos al encargar a sus apóstoles la predicación del evangelio y la misión de bautizar a sus apóstoles. Fiesta grande en el cielo y también aquí en la tierra.

Germán, obispo († 576)

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Santos: Justo, Senador, Germán, Nicéforo, Podio, Juvenal, Lanfranco, obispos; Emilio, Félix, Priamo, Feliciano, Crescente, Luciano, Eladio, Pablo, Elconida, Dioscórides, Carauno, Víctor, mártires; Eugenio, Justo, confesores; Guillermo, eremita.

28/05/2017 – Domingo de la 7ª semana de Pascua. La Ascensión del Señor

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
A la vista de ellos, fue elevado al cielo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1 – 11

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo.

Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les ordenó que no alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días».

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo:

«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?».

Les dijo:

«No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y “hasta el confín de la tierra”».

Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Palabra de Dios.

Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9
R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R.

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.

SEGUNDA LECTURA
Lo sentó a su derecha en el cielo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23

Hermanos:

El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra
Conclusión del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos».

Palabra del Señor.

Pedir en nombre de Cristo

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Mañana celebraremos la solemnidad de la Ascensión. Jesús, en el evangelio dice a sus apóstoles  “hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre“. En efecto, los apóstoles le habían pedido cosas a Cristo, pero no habían aprendido a pedir en nombre de Cristo. Jesús, con su subida al cielo abre el acceso al Padre.

Por otra parte, el libro de los Hechos narra los inicios de la Iglesia, en los que comienzan a cumplirse las palabras del Señor. Jesús está en el cielo, pero actual en su Iglesia. Lo que va sucediendo en el mundo es porque el intercede por nosotros ante el Padre y mueve el corazón de sus discípulos. Contemplar el misterio de la Ascensión nos lleva también a admirarnos ante el misterio de la Iglesia. Jesús en el cielo, pero no lejos de nosotros. Por eso durante la Pascua leemos tantos textos del libro de los Hechos.

Hoy en la primera lectura encontramos a Apolo. Este personaje es famoso, sobre todo, porque san Pablo se refiere a él en la carta a los Corintios. En aquel texto se nos recuerda que había varias facciones en la comunidad cristiana de Corinto y se habla de los seguidores de Pablo, de los de Apolo… Si sólo tuviéramos aquella referencia pensaríamos un poco mal del tal Apolo.

Pero en la primera lectura de hoy se nos dan más datos de este hombre. Se trata de una persona ilustrada procedente de Alejandría, que era famosa por su escuela filosófica. Apolo era un entusiasta que triunfaba cuando hablaba. Seguramente la gente le escuchaba con gusto y debía ser brillante en sus exposiciones. La lectura nos indica que Apolo no conocía perfectamente el camino del Señor, pero que cuanto sabía lo explicaba con exactitud. Estamos ante un hombre que sabe cosas, pero que no conoce todo. Me gusta el detalle de que Aquila y Priscila, a los que ya encontramos el otro día, lo tomaran por su cuenta y le acabaran de explicar el camino de Jesús. No lo rechazan, ni sienten envidia. Por el contrario ven en él una persona que puede servir a la Iglesia y le ayudan a completar su formación. Ellos mismos lo recomiendan para que sea bien recibido en Acaya.

Después Apolo desarrollará una importante labor apostólica que, señala Lucas, fue posible “con la ayuda de la gracia”. Ese punto nunca podemos olvidarlo. Dios se vale de nuestras cualidades naturales y nosotros hemos de aprender a reconocerlas en los demás. Lo importante es poner todos nuestros dones al servicio de Dios. Y, cuando lo hacemos, no hemos de olvidar que seguimos necesitando de la ayuda de la gracia. Con nuestras solas fuerzas tampoco conseguiríamos nada. Es Dios quien ha de fecundar todas nuestras acciones.

Algunos autores se han fijado en la importancia que tuvo para la Iglesia el encuentro de la filosofía griega con el Evangelio. Apolo sería un ejemplo de ello. De hecho, también en teología, sobresalió en los primeros siglos la escuela alejandrina. No se puede despreciar nada bueno de lo que hay en el mundo. Aquila y Priscila, nos dan ejemplo de ello. Todo lo bueno ha de ser ordenado a Dios, pero hay que tener una mirada limpia y libre de prejuicios para reconocerlo.

De Apolo no sabemos mucho más, pero queda para nosotros como un ejemplo de uso de la razón al servicio de la fe. También reconocemos en él como todos los dones naturales alcanzan su perfección cuando se ofrecen al Señor.

Jesús nos acompaña desde el cielo. Que nosotros sepamos también ordenar todas las cosas de nuestra vida hacia él.

27/05/2017 – Sábado de la 6ª semana de Pascua

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 18,23-28

Pasado algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.

Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor, y exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.

Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús es el Mesías.

Palabra de Dios.

Sal 46,2-18-9.10
R. Dios es el rey del mundo.

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R.

EVANGELIO
El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis
Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 23b-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.

Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.

Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.

Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Palabra del Señor.

De la tristeza a la alegría

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Jesús compara la alegría del cristiano al nacimiento de un hombre. Normalmente el parto va acompañado de grandes dolores pero, cuando la mujer tiene entre sus brazos al fruto de sus entrañas, la alegría hace olvidar el sufrimiento. Hoy muchas mujeres pueden reducir esos dolores gracias a la anestesia peridural. Ha sido un gran avance que ahorra dolores.

Jesús, al hablar de su partida, es consciente de que sus discípulos van a experimentar tristeza, pero no quiere que se ahoguen en ella. Siempre que nos falta aquello que amamos nuestro corazón experimenta dolor. A veces el dolor queremos olvidarlo y buscamos compensaciones. Sin embargo, como notaba san Agustín, cuando intentamos llenarnos de cosas que no nos ofrecen la verdadera alegría, nuestro corazón cada vez está más triste. Jesús ofrece a sus apóstoles un consuelo que no les aparta de la verdad. No les pide que en su ausencia vayan detrás de otro o que intenten olvidarle para que su corazón se apacigüe. Lo que les indica es que mantengan la esperanza, porque Él ha de volver.

Sin la esperanza nuestra vida en este mundo sería muy difícil. Podríamos dejarnos arrastrar por el pesimismo y caer en la apatía; también podríamos vivir una especie de “nihilismo no trágico”. Este se da cuando no se espera que suceda nada verdaderamente importante pero, a pesar de ello, se vive con total indiferencia, abstraídos por los placeres o la búsqueda constante de sensaciones. En este segundo caso, como también señalaba san Agustín, no podemos evitar el temor. Por eso existe el miedo a estar solos, a perder las amistades (que a veces no lo son), a no disfrutar de la comodidad…

La perspectiva que Jesús nos abre es muy distinta. Nos promete una alegría que nadie nos podrá quitar. Esa alegría es eterna. En cuanto nos damos cuenta de que el Espíritu Santo nos une a Dios y nos hace participar del amor eterno de Dios nuestra vida deja de convertirse en una amenaza continua y se acaba el miedo. La alegría que Jesús nos promete ya podemos experimentarla ahora. San Agustín señala que el mismo amor que se nos promete en la eternidad nos es participado ahora por el don del Espíritu Santo. No se trata de dos realidades distintas. Lo que sucede es que en la eternidad gozaremos plenamente de ese amor, ahora aún no. Pero el amor es el mismo: el Espíritu Santo. Con su ayuda podemos vivir intensamente cada día y superar todas las dificultades y angustias.

Amemos la verdadera alegría; no dejemos que las falsas alegría ocupen nuestro corazón. Igual hemos de pasar por momentos de tristeza, pero nos consuela la promesa de Jesús, en que volverá y ya no habremos de preguntarle nada porque nos lo dará todo.

Exuperancio, abad († 578)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Felipe Neri, fundador; Eleuterio, papa; Pedro Sans i Iordá, obispo mártir; Zacarías, Lamberto, obispos; Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober, Francisco Díaz, sacerdotes dominicos mártires; Simitrio, presbítero; Cuadrado, apologista; Felicísimo, Heraclio, Paulino, Prisco, Máxima, Montano, mártires; Alfeo, padre de Santiago, Albino, confesores; Berengario, monje; Exuperancio, abad; María Ana Jesús de Paredes, virgen; Carpo, discípulo de san Pablo.

Mariana de Jesús de Paredes, virgen (1618-1645)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Felipe Neri, fundador; Eleuterio, papa; Pedro Sans i Iordá, obispo mártir; Zacarías, Lamberto, obispos; Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober, Francisco Díaz, sacerdotes dominicos mártires; Simitrio, presbítero; Cuadrado, apologista; Felicísimo, Heraclio, Paulino, Prisco, Máxima, Montano, mártires; Alfeo, padre de Santiago, Albino, confesores; Berengario, monje; Exuperancio, abad; María Ana Jesús de Paredes, virgen; Carpo, discípulo de san Pablo.

Felipe Neri, fundador (1515-1595)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Felipe Neri, fundador; Eleuterio, papa; Pedro Sans i Iordá, obispo mártir; Zacarías, Lamberto, obispos; Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober, Francisco Díaz, sacerdotes dominicos mártires; Simitrio, presbítero; Cuadrado, apologista; Felicísimo, Heraclio, Paulino, Prisco, Máxima, Montano, mártires; Alfeo, padre de Santiago, Albino, confesores; Berengario, monje; Exuperancio, abad; María Ana Jesús de Paredes, virgen; Carpo, discípulo de san Pablo.

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