Archiv para 21 Junio, 2017

Luis Gonzaga, confesor (1568-1591)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Luis Gonzaga, confesor; Eusebio, Terencio, Ursicino, Martín, Simplicio, Raúl (Radulfo), Inocente (Inocencio), Raimundo, obispos; Rufino, Marcia, Ciriaco, Apolinar, Albano, Tecla, Basilisco, mártires; José Isabel Flores Varela, sacerdote y mártir; Demetria, virgen; Leufrido, abad.

José Isabel Flores Varela, sacerdote mártir (1886-1927)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Luis Gonzaga, confesor; Eusebio, Terencio, Ursicino, Martín, Simplicio, Raúl (Radulfo), Inocente (Inocencio), Raimundo, obispos; Rufino, Marcia, Ciriaco, Apolinar, Albano, Tecla, Basilisco, mártires; José Isabel Flores Varela, sacerdote y mártir; Demetria, virgen; Leufrido, abad.

Inocente (Inocencio), obispo emeritense, confesor ( s. VII)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Luis Gonzaga, confesor; Eusebio, Terencio, Ursicino, Martín, Simplicio, Raúl (Radulfo), Inocente (Inocencio), Raimundo, obispos; Rufino, Marcia, Ciriaco, Apolinar, Albano, Tecla, Basilisco, mártires; José Isabel Flores Varela, sacerdote y mártir; Demetria, virgen; Leufrido, abad.

La mano izquierda y la mano derecha

Escrito por Comentarista 2 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Cuánto nos cuesta pasar desapercibidos, no buscar el relumbrón por nuestras acciones, o que los demás no reconozcan o no agradezcan nuestras buenas obras. Sí, con la boca chica estamos siempre prontos a decir que no queremos nada a cambio, que no importa que los demás no se hayan dado cuenta, y todas esas cosas que suenan bien; pero, en el fondo, buscamos todo tipo de recovecos para que los demás nos valoren y vean el ejemplo tan bueno que damos. Y es verdad que tenemos que ser agradecidos, porque nos acostumbramos a recibir y recibir de los demás con tanta facilidad que al final terminamos exigiendo su generosidad como un derecho. Pero una cosa es saber corresponder y otra cosa es buscar la recompensa por encima de todo.

Tenemos que reconocer que todos tenemos mucho de fariseos, que actuamos mucho de cara a la galería, manteniendo las buenas formas, eso sí, que para eso hemos convertido el cristianismo en un código de buenas costumbres. Hace falta mucha sinceridad con uno mismo para no dejarse llevar del afán de quedar bien y para no querer buscar la recompensa y el aplauso de los demás. Nos pueden los respetos humanos y ese quedar bien que, al final, nos va acostumbrando sin darnos cuenta a vivir en la medianía y en la mediocridad. ¡Quien esté libre del carrerismo espiritual que tire la primera piedra!

Esperar la recompensa de Dios, buscar solo esa mirada oculta del Padre, capaz de ver lo que nadie ve, eso es un don de Dios. Es la sabiduría de los sencillos, los que aparentemente pasan desapercibidos y son rechazados por los criterios y la sabiduría del mundo. Pero, ojo, que mucha de esa sabiduría mundana se nos cuela por los rincones de nuestra Iglesia, aunque digamos que lo hacemos todo en nombre del Evangelio. Sería un disparate pensar que entre la mano derecha y la mano izquierda puede haber contradicciones, sospechas, críticas, rumoreos… ¿No están las dos manos a las órdenes de la misma cabeza? ¿No han de actuar las dos al servicio del mismo obrar? ¿Qué pensaríamos de una persona que con una mano hace una cosa, por ejemplo se peina, y con la otra hace la contraria, es decir, se va despeinando? Pues así andamos nosotros a veces: con dos vidas paralelas, con dos o más caretas, guardando la imagen allá por donde vamos, aparentando una cosa y pensando la contraria….

La unidad de vida no es algo que se improvisa de un día para otro. Es una conquista de cada día, que se va logrando en las pequeñas y grandes acciones. Pero a base de purificar mucho la intención de nuestros actos y discernir con suma agudeza los movimientos del corazón. La sinceridad con uno mismo nos salva de muchas cosas, entre otras de no hacer el ridículo guardando unas apariencias que, al final, terminan por romperse. Pidamos hoy al Corazón de Jesús esa unidad y coherencia de vida, que, al final, es lo que hace más creíble el Evangelio y nuestra propia vida cristiana.

21/06/2017 – Miércoles de la 11ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Dios ama “al que da con alegría”
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 6-11

Hermanos:

El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará.

Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”.

Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas.

Como está escrito:

«Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente».

El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia.

Siempre seréis ricos para toda largueza, la cual, por medio de nosotros, suscitará acción de gracias a Dios.

Palabra de Dios.

Sal 111, 1-2. 3-4. 9
R. Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad dura por siempre.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R.

EVANGELIO
Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te reconpensará

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor.