Archiv para 28 agosto, 2017

Domingo de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. – 03/09/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

SUBIR A JERUSALÉN

La vida cristiana, inspirada y basada en la fe, es profundamente interior, y no se reduce a objetos, ritos o leyes. Somos santificados por acción del Espíritu Santo de Dios, que actúa directamente en el corazón de los creyentes. A todos los cristianos, como a Jeremías, la Palabra dulce de Dios se puede volver amarga y el amor seducción. A todos los cristianos, como a Jeremías, la Palabra dulce de Dios se puede volver amarga y el amor seducción. Sin embargo, esa misma Palabra, desde su verdad interior más profunda, nos invita a seguir cargando con la cruz.

El camino del profeta y del discípulo es ciertamente el camino de la cruz, que conoce oscuridades, abandono, silencios, sufrimientos. Cargar con la cruz no es otra cosa que negarse a sí mismo, saber renunciar y perder. Cristo sugiere un “perder” especial, para saber encontrar.

El final de la perícopa evangélica de este domingo es una mirada luminosa a la Pascua y al juicio liberador. Y es que la solidaridad con el Cristo sufriente desemboca en solidaridad con el Cristo glorioso. Nunca el dolor cristiano es desesperación, pues el yugo del Señor es siempre llevadero y su carga ligera.

Pero el comienzo de este evangelio dominical presenta la brusca reacción del apóstol Pedro ante el anuncio de la pasión del Señor. “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte”. Reacción comprensible e impetuosa, cargada de amor hacia el Maestro, pero que no comprende los designios de Dios. “¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!”. Cuántas veces no sabemos aceptar y comprender los caminos de actuación de lo que llamamos “providencia o misterio de Dios”. Es decir, que ordinariamente, junto a la fe proclamada o celebrada, nos movemos entre el desconcierto de las reacciones puramente humanas, los esquemas humanos, los pensamientos humanos.

No es fácil subir a Jerusalén, para padecer allí mucho y consumar la obra redentora. El anuncio de la tragedia del Viernes Santo nunca es oportuno ni agradable. Cargar con la cruz no es eslogan de gran atractivo publicitario, aunque nos hace conocer y experimentar lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Andrés Pardo

 

Palabra de Dios:

Jeremías 20, 7-9 Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
san Pablo a los Romanos 21-12, 1-2 san Mateo 16, 21-27

 

de la Palabra a la Vida

El recorrido propio de la naturaleza es que la vida nace de la muerte. Cuando el hombre intenta sacar vida de la vida, de guardarse a sí mismo, de protegerse, no es vida lo que obtiene sino un camino misterioso de egoísmo que no tiene fin. Pero lo propio, y nuestra naturaleza bien lo sabe, es que sea la muerte la que dé origen a la vida. Cuando Pedro le niega al Señor esta dinámica, justo después de haber sido reconocido por el Señor como el que cuidará de su Iglesia, al Maestro no le queda más remedio que revolverse: Él no ha hecho así, Él no va a terminar su vida reservándosela, sino pasando por la muerte. Solamente así se puede engendrar una vida nueva, una vida duradera, eterna.

Por eso, el seguimiento de Cristo solamente puede hacerse con el peso de la cruz, peso que supone morir a uno mismo, supone no querer sino cargar con las cosas del Señor, y dejar que, oportunamente, Dios cargue con las del discípulo. Este es el camino de la vida, y así lo ha revelado de forma plena el Señor. Por eso, sus discípulos no pueden seguirle por otro camino. Ciertamente, la fuerza de atracción del Señor es tan grande que uno puede, en su camino de fe, decir con el profeta que nos sedujo a la vez que nos dejamos seducir, que nos forzó y nos pudo por el amor de Dios, que siendo invisible nos lleva a tomar decisiones visibles y concretas, decisiones en las que el seguimiento del Señor se manifiesta por el camino de la negación. Pero no, no se trata de negarnos a algunas cosas que bien podríamos hacer y aplazamos: el camino del Señor supone una negación de la propia voluntad. Esto es mucho más fuerte: Jesús llama a Pedro Satanás porque Pedro quiere hacer según sus cálculos, según su concepción razonable, según su instinto de protección: Que no te pase nada, porque no queremos que a nosotros tampoco nos pase nada. Y no es así: Jesús les enseña “hágase tu voluntad”, y ese es el camino misterioso. Esto de hacer aparecer el misterio de la cruz en pleno verano… la Iglesia no parece muy oportuna… el misterio de la cruz aparece en nuestros momentos más luminosos, de mayor éxito, de mayor reconocimiento: cuando Pedro más brilla por su reconocimiento del Mesías, el Señor le pide que
acepte la cruz. ¿Es que no podemos disfrutar del éxito, de la luz del que está arriba ni un momento? El Señor nos hará gozar de toda su luz, pero será tras haber recogido el misterio de la cruz. Así ha hecho con su Hijo único, así hace con nosotros. Encajan como un guante hoy, entonces, las palabras de la segunda lectura: “Os exhorto hermanos, por la misericordia de Dios a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y nos os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente”. La ofrenda se realiza por la negación de uno mismo, negación que a veces uno reconoce desde lejos que llama a la puerta, pero que a veces aparece súbitamente. En ese dolor, en ese camino en el que se elige la muerte, se sabe que el paso siguiente es la vida nueva. No hay duda. Y cuesta elegirlo, pero el “ansia de ti” que tiene nuestra alma nos lleva a elegir al Señor sobre todo, como hace todo discípulo que confía en su maestro. El misterio de la cruz no aparece en el momento del éxito y ya se va: presenta el verdadero camino de seguimiento de Cristo, que no es el éxito sino la negación de uno mismo. En fin, tantos ejemplos, tantas circunstancias, tantas ocasiones para ser ofrenda viva… que no parece soportable. Sólo el misterio del amor vence ese dolor y ayuda a aceptar la negación de uno mismo.

El lugar donde el corazón empieza a aprender esto es la liturgia de la Iglesia: allí lo que yo quiero, deseo, me gustaría, reciben un “no” por respuesta y, fiado de la Iglesia, acepto un “nosotros” que cambia la perspectiva de todo. Un “no” que lo cambia todo porque, en el fondo, es un sí al amor de Cristo y de su Iglesia.

Diego Figueroa

 




al ritmo de las celebraciones


De la oración litúrgica a la oración personal
Prefacio I de la bienaventurada Virgen María

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la Natividad de santa María,
siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo,
y, sin perder la gloria de su virginidad,
derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por Él, los ángeles alaban tu gloria,
te adoran las dominaciones y tiemblan las potestades,
los cielos, sus virtudes y los santos serafines te celebran unidos en común
alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo…


Para la Semana

Lunes 4:
1Tesalonicenses 4,13-18. Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto.

Sal 95. El Señor llega a regir la tierra.

Lucas 4,16-30. Me ha enviado a evangelizar a los pobres ningún profeta es aceptado en su pueblo.

Martes 5:
1Tesalonicenses 5,1 6.9 11. Murió por nosotros para que vivamos con él.

Sal 26. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Lucas 4,3 1 37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

Miércoles 6:
Colosenses 1,1 8. La verdad del Evangelio llegó hasta vosotros y se propagó por todo el mundo.

Sal 51. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre.

Lucas 4,38 44. Es necesario que evangelice también a las otras ciudades, pues para esto he
sido enviado.
Jueves 7:
Colosenses 9,1 14. Nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor.

Sal 97. El Señor da a conocer su salvación.

Lucas 5,1 11. Dejándolo todo, lo siguieron.
Viernes 8:
Natividad de la Bienaventurada Virgen María. Fiesta.

Miqueas 5,1-4a. Dé a luz la que debe dar a luz.

O bien:
Romanos 8,28-30. A los que Dios había conocido de antemano los predestinó.

Sal 12. Desbordo de gozo con el Señor.

Mateo1,1-16.18-23. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.
Sábado 9:
San Gregorio Magno (540 604), prefecto de Roma, diácono, nuncio apostólico, teólogo, papa.

Colosenses 1,21 23. Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha.

Lucas 6,1 5. ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?


CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO Y CON PLENA CONVICCIÓN

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Última semana de agosto. Ya van volviendo los que se fueron de vacaciones, ese pecado capital. En mi parroquia no hemos cambiado el horario de Misas, soy muy perezoso para ir cambiando carteles. Había menos gente, pero ninguna con menos de 20 personas en cada Misa a diario. Pero conozco una parroquia cercana que ha puesto en su página web que en verano se suspenden las Misas hasta nuevo aviso. ¿Será que en ese barrio pierden la fe en bloque durante julio y agosto? No todos, que algunos han venido a Misa aquí. Pero claro sí se ha comentado. No es fácil crear una comunidad parroquial, requiere constancia, perseverancia, mucha oración y presencia. Sin embargo, es muy fácil echar abajo una parroquia, al tercer día que te la encuentras cerrada ya no vuelves. Si el fiel piensa que las vacaciones de los sacerdotes están por encima de cuidado de sus feligreses ya no van a confiar mucho más en poder “incomodar” al sacerdote con sus cosas. ¿Cómo pedirá ahora ese sacerdote a la gente que dedique su tiempo gratuitamente a la parroquia si los abandona en verano? Bueno, le deseo lo mejor, pero no lo va a tener nada fácil.

“En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.” En la Iglesia el sacerdote tiene que ir delante…, en el servicio a los demás, en la entrega de la vida. Al igual que los padres y madres de familia van delante de sus hijos para que aprendan a ser generosos, entregados, piadosos y fieles. No podemos pensar que el Evangelio se anuncia con un Power Point, por muy bonito que sea. El Evangelio es vida y se tiene que encarnar en la vida y, como algunas epidemias, se trasmite por contacto.

San Pablo nos lo recuerda: “Cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción. Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien.” Uno puede pensar: Entonces yo no valgo, tengo muchos defectos y muchos pecados. No te engañes. Lo malo sería que vivieses una doble vida, una cosa lo que hago y otra lo que digo. Pero si el más débil y pecador no renuncia a acudir a la misericordia de Dios y se levanta una y otra vez será un profeta de la misericordia, del perdón de Dios y, por tanto, de la alegría. No es justificación nuestra debilidad pues Dios mismo pone el complemento.

El Señor ama a su pueblo, y se sirve de ti y de mi para llevar a todos a Cristo. Ya que muchos regresan al trabajo y pronto al colegio, regresemos también a ser apóstoles de Cristo con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Solos no podemos, pero de la mano de María sí se puede, pues ella hace nuestra vida auténtica en manos de Dios.

28/08/2017 – Lunes de la 21ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, aguardando la vuelta de su Hijo, a quien ha resucitado
Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5. 8b-10

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.

En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien.

Vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.
Palabra de Dios.

Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b
R. El Señor ama a su pueblo.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R.

EVANGELIO
¡Ay de vosotros, guías ciegos!
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos!
Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?

O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga” ¡Ciegos! ¿Qué es más , la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de dios y también por el que está sentado en él».

Palabra del Señor.