Archiv para 26 diciembre, 2017

Martes 26 de diciembre. Fiesta de san Esteban Protomártir.

Escrito por Comentarista 7 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Nos puede sorprender que en la Octava de Navidad se celebren diversas fiestas que parecen interrumpir el gozo natalicio transformándolo en lamentos por la celebración del martirio, pero hay que comprender que la Fiesta de Navidad, aunque celebra un hecho histórico, lo hace desde un punto de vista teológico. De hecho, la fiesta de san Esteban, el primero de los mártires, celebrada en toda la Iglesia desde muy antiguo en la Octava de Navidad, pone de relieve el destino o la finalidad para la que el Hijo de Dios se hace carne: nobis natus- nobis datus (cf. Himno Pange lingua) nace para entregarse, es Amor en el pesebre y sufrimiento en la Cruz, nace para morir y de este modo testimoniar el Amor del Padre.

Así la fiesta de san Esteban es el correlato de la Navidad. El relato del martirio del primero que rubricó con su sangre el ser seguidor de Jesús, nacido en Belén, que escuchamos en la primera lectura, está construido con la “plantilla” de la Pasión de Cristo y cumple la profecía de Jesús en el Evangelio que se proclama en la celebración Eucarística.

No es necesario huir de lo entrañable que resulta la celebración de la Natividad del Señor; es, de hecho, el signo más caritativo y misericordioso de Dios para con el hombre, pero tenemos que dejar a un lado el sentimentalismo barato al que estamos acostumbrados a empaparnos en Navidad. La cosa es mucho más seria. El Señor se hace hombre para amarnos hasta el extremo, y nos invita a que, como san Esteban, le sigamos en su vida y en su muerte, dando testimonio, así, del amor que Dios nos tiene.

26/12/2017 – Martes Octava de Navidad. San Esteban, protomártir

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Veo los cielos abiertos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-10; 7, 54-59

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.

Oyendo sus palabras, se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie de pie a la derecha de Dios, y dijo:

«Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios»

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:

«Señor Jesús, recibe mi espíritu».Palabra de Dios

Sal 30, 3cd-4. 6 y Sab. 16bc-17
R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Sé la roca de mi refugio,
baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás;
tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción. R.

Líbrame de los enemigos que me persiguen.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia. R.

Aleluya Sal 117, 26a y 27a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Bendito el que viene en nombre del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina. R.

EVANGELIO
No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¡Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

Palabra del Señor