Domingo de la 23ª semana de Tiempo Ordinario. – 05/09/2004

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Comentario Pastoral
PENSAMIENTOS Y EXIGENCIAS DEL CRISTIANO

Todo cristiano debe pensar con frecuencia en las exigencias que comporta ser discípulo de Jesús y seguir sus huellas. La rutina de la vida nos hace olvidadizos y desmemoriados para las condiciones del seguimiento evangélico, que han de ser entendidas siempre en un plano positivo, no como pérdida sino como ganancia.

Las exigencias que nos recuerda el texto evangélico de este domingo, texto verdaderamente interpelante, se concretan en dos verbos: posponer y renunciar. La fidelidad a Cristo exige primacía, es decir, si es necesario hay que posponer incluso a la propia familia, cuando la atadura de los afectos impide la vivencia cristiana.

El seguimiento de Jesús ha de valorarse como supremo bien, por eso no es de extrañar que haya que renunciar a otros bienes, que en óptica cristiana han de ser entendidos como inferiores, aunque los criterios valorativos terrenos los exaltan como absolutos y definitivos. Para poderse llenar de Dios, hay que vaciarse de las cosas mundanas.

Ser discípulo de Cristo es una cosa seria, como es serio tener que construir una -asa o estar dispuesto a hacer una guerra. Para ambas cosas hay que calcular muy bien los gastos totales, tener la sensatez de medir las propias fuerzas y recursos sin euforias primarias, mandar legados de paz en el tiempo oportuno, si es necesario.

¡Cuánto hay que meditar estas exigencias para organizar bien la vida!


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Dios no quiere que cada uno observe todos los consejos, sino solamente los que son convenientes según la diversidad de las personas, los tiempos, las ocasiones, y las fuerzas, como la caridad lo requiera. Porque es ésta la que, como reina de todas las virtudes, de todos los mandamientos, de todos los consejos, y en suma de todas las leyes y de todas las acciones cristianas, la que da a todos y a todas rango, orden, tiempo y valor.

San Francisco de Sales.


Palabra de Dios:

Sabiduría 9, 13-18

Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

Filemón 9b-10. 12-17

san Lucas 14, 25-33

Comprender la Palabra

Escuchamos hoy, en la Lectura de¡ Evangelio, la enseñanza-advertencia de Jesús a los que le acompañan, siguiéndole, por el camino, que conduce a Jerusalén (“mucha gente acompañaba a Jesús; El se volvió y les dijo.. “). El último tramo de este Camino por este mundo Jesús lo recorrerá con la cruz a cuestas, subiendo al monte Calvario, Alude el Señor a este momento, diciendo: “Quien no lleve la cruz detrás de Mi no puede ser discípulo mío”.

“No puede ser discípulo mío” -insiste el Señor tres veces. Para ser discípulo suyo, en seguimiento de Él, es preciso “posponer” a unos y a otros, incluso a si mismo, es preciso “renunciar” a todos los bienes. Entiéndanse estas expresiones sin desvirtuar su radicalidad: El, Jesucristo, Dios en Cristo, es lo único absoluto; todo lo demás es relativo.

El seguimiento de Cristo en unos casos requerirá dejar a los padres (nunca abandonarlos injustamente- ¡el 4º mandamiento!-), renunciar a fundar una familia, viviendo en castidad, renunciando a la posesión de bien alguno, viviendo en comunidad…

En otros casos el seguimiento de Cristo consistirá v.gr. en la atención a los padres, en la dedicación a la familia, en el recto uso de los bienes … Siempre requerirá “posponerse así mismo”.

“Posponer”, “renunciar” en seguimiento de Cristo, supone libre decisión, fruto de la deliberación. En este sentido los dos ejemplos, que el Señor propone: el que va a construir una casa: el rey, que presenta batalla a otro rey.

Y es necesario añadir que la decisión de seguir a Jesucristo de tantos y tantos en el transcurso de dos Milenios, es evidentemente muy difícil más aún, humanamente imposible, sin el concurso –el milagro- de la gracia divina. Es lo que, en el fondo, nos dice el Autor del Libro de la Sabiduría (1ª Lectura): “¿Quién conocerá -vivirá, cumplirá- tu designio -la vocación de seguir a Jesucristo-, si Tú no le das sabiduría, -fuerza, entusiasma- enviando tu Espíritu Santo desde el cielo”… “Sólo así (sigue diciendo el Autor) serán recios los caminos de los terrestres -en seguimiento de Cristo-, los nombres aprenderán lo que te agrada -y lo realizarán- y se salvarán con tu sabiduría (gracia) los que te agradan”.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Aprendemos a “Dar Razón de nuestra esperanza” (II)


En la medida pues en que la reflexión sinodal nos ayuda a purificar ya vivir nuestra experiencia de fe con toda la verdad y autenticidad cristiana y eclesial quedamos más y más marcados por esa fe que no es reducible ni al puro sentimiento ni a desnuda teoría, sino que es un modo de ser y de existir que nos impulsa a la acción: a defender incondicionalmente la vida, a respetar y honrar la dignidad inalienable de las personas, a buscar la verdad, ser artífices de la paz y a proponer las ideas en vez de imponerlas, amar a los pecadores, a los pobres y a los más débiles. Puede decirse entonces que ya la misma preparación del Sínodo nos hace avanzar hacia esa transformación propia desde dentro de nosotros mismos y a contribuir a la renovación de la humanidad, que el Papa Pablo VI expresaba con estas palabras: “Transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de la salvación”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Natividad de Nuestra Señora – de septiembre

La Natividad de Nuestra Señora es, ,,esperanza para todo el mundo y aurora de la salvación” (Mariatis Cultus 7). Parece que esta fiesta surge en el siglo V en Jerusalén, con motivo de la dedicación de la iglesia construida sobre el presunto lugar del nacimiento de la Virgen, cerca de la piscina de Betesda, donde Jesús curó al paralítico. En el siglo XII se convirtió esta iglesia en la llamada Basílica de Santa Ana.

“Venid todos, ¡celebremos con alegría el nacimiento de la alegría del mundo entero! Hoy se ha formado en la tierra, partiendo de la naturaleza terrena, un nuevo ciclo. Hoy da comienzo para el mundo la salvación” (San Juan Darnasceno)_ De origen oriental esta fiesta pasó en el siglo VII a Occidente junto con otras tres fiestas: Anunciación, Purificación y Dormición de la Virgen. Sólo de tres personas celebra la Iglesia su nacimiento: Jesús, María y Juan Bautista. Para los demás el día del verdadero nacimiento a la vida divina es el de su muerte.

La liturgia bizantina canta: “Este es el preludio de la alegría universal- En él han comenzado a soplar los vientos que anuncian la salvación”. Se ve nacer en María la aurora de Cristo, la carne limpia que concebirá por obra del Espíritu Santo, la tierra nueva donde Dios pondrá su tienda, su morada, su presencia. “Celebremos con alegría el nacimiento de María, la Virgen, de ella salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios” (Antífona de entrada). “Que se alegre la Iglesia … y se goce en el nacimiento de la Virgen María, que fue para el mundo esperanza y aurora de salvación” (Oración después de la comunión).



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
El evangelio de Lucas es el evangelio de la Pascua, como una subida a Jerusalén, es la Buena Noticia del amo, misericordioso del Padre que espera el retorno del hijo pródigo que huyen la oveja perdida, es el evangelio de los pobres, a quienes Jesús promete la posesión del reino de Dios

1 Corintios 5,1-8. Quitad la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual, Cristo.
Lucas 6,6-11. Estaban al acecho para ver si curaba en sábado.


Martes 3:

1 Co 6,1,11. Un hermano tiene que estar en pleito y además entre no creyentes.
Lucas 6,12-29. pasó la noche orando. Escogió a doce y los nombró egoístas

Miércoles 3:
Natividad de la Santísima Virgen Maria. El nacimiento de Maria prepara la encarnación de Cristo, Ella es virgen generosa y madre fecunda.

Miqueas 5,1-4a. El tiempo en que la madre dé a luz. Romanos 8,28-30. Desbordo de gozo con el Señor.
Mateo 1,1-16.18-23. La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo,

Jueves 3:
En Madrid Santa María de la Cabeza, esposa de San Isidro Labrador, murió como anacoreta el año 1175. Inocencio XII en 1697 confirmaba el culto inmemorial que se le tendía.

1 Corintios 8,Ib-7,11-13. Al pecar contra los hermanos. turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo.
Lucas 6,27-38, Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo,

Viernes 3:
En Madrid: Beatos Francisco Morales Sedeño, madrileño y José Salvanés de San Francisco, de Villarejo de Salvanés, dominicos, misioneros en Filipinas y Japón, martirizados en Nagasaki el año 1622. Beatificados por Pío IX en 1867,

1 Corintios 9,16-19.22b-27. Me he hecho todo a todos, para ganar a algunos.
Lucas 6,39^42, ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?


Sábado 3:

1 Corintios 10,14-22, Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
Lucas 6,43-49. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?




Domingo de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. – 29/08/2004

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Comentario Pastoral
LA VERDADERA HUMILDAD

¡Qué oportuno es el evangelio de este domingo! Los hombres buscamos siempre sobresalir para ser invitados y tenidos en cuenta, nos parecemos a los fariseos del tiempo de Jesús que apetecían honras exteriores y soñaban con destacarse de la plebe. El egoísmo puede cegarnos de soberbia e impedirnos ver a los que son más dignos. La autojustificación y la arrogancia nunca son buena consejeras.

Los fariseos (¿nosotros?) se ponían en los primeros puestos de los banquetes para mirar, observar, pasar revista, descalificar a los demás. Se convertían en jueces creyendo que así no eran juzgados. Cuántas veces las cenas y comidas son mentideros y ocasiones que menosprecian a los inferiores socialmente y que rompen la convivencia e igualdad de todos.

Los que somos invitados por Cristo a su mesa deberíamos poseer la virtud del “último puesto”, que nos hace reconocer sinceramente que nuestro “curriculum vitae” no es notable, incluso contradictorio. Ante Dios no valen pretensiones ni suficiencias, sino coherencia y humildad. La invitación nos llega no por merecimientos humanos, sino por gracia.

La humildad cristiana no consiste en cabezas bajas y en cuellos torcidos, sino en reconocer que debemos doblegar el corazón por el arrepentimiento, para que nuestra fe no sea pobre, nuestra esperanza coja y nuestro amor ciego.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Realmente, hermanos, no puede subsistir en nosotros la humildad si no se nutre de un saludable temor, ni la obediencia si no la hace amable el espíritu de piedad, ni la justicia si no está imbuída de la ciencia espiritual, ni la paciencia si no es sostenida por el espíritu de fortaleza, ni la misericordia si no va alimentada por el don de consejo, ni la pureza de corazón si no es conservada por la sabiduría. Todas estas virtudes se encuentran, y plenamente, en Cristo, en el que e bien no se halla parcialmente, sino en toda su plenitud.



Beato Elredo de Rievaulx
Sermón en la anunciación del Señor


Palabra de Dios:

Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29

Sal 67, 4-5ac. 6-7ab. 10-11

Hebreos 12, 18-19. 22-24a

san Lucas 14, 1. 7-14

Comprender la Palabra

“Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer Y ellos le estaban espiando”. Comienza así la Lectura del Evangelio de este Domingo. “Estaban espiando si curaba en Sábado”. Y así fue. Curó a un enfermo de hidropesía. Y justificando la curación precisamente en Sábado, les dejó sin palabra. Pero este milagro de curación, que sólo cuenta San Lucas, se omite en la Lectura del Evangelio.

Las consideraciones, que hace Jesús sobre la actitud insensata de los convidados, que “ocupan los primeros puestos”, y el consejo, que le da al que había invitado a los comensales, fueron probablemente el discurso que Jesús, como invitado, tenía que pronunciar, según costumbre.

El consejo de Jesús de “ir a sentarse en el último puesto” recuerda aquella otra sentencia de Jesús. “el que quiera ser primero, que sea el último, el servidor de todos “. Sólo así el hombre “sube más arriba”: llega a ser plenamente. Y entonces “quedará muy bien” ante Dios y ante los hombres. En el fondo de su enseñanza Jesús se nos dice a Sí mismo. El es el Servidor, que “se humilló y por eso fue ensalzado”.

Con el consejo, dado al anfitrión de “invitar a pobres, lisiados, cojos y ciegos” evoca el Señor la gran revelación, que nos hace de su presencia misteriosa en todo prójimo necesitado (“Tuve hambre y me disteis de comer”).

“Dichoso tú -concluye el Señor-, porque no pueden pagarte; te pagarán, cuando resuciten los justos” (“Venid, benditos de mi Padre.., “).

En la Parábola de los “invitados a la Boda, según la versión de San Lucas, que este año no se lee vuelven a aparecer las cuatro categorías de invitados y por el mismo orden: “pobres, lisiados, cojos y ciegos”; invitados por Dios, por Cristo.

En el fondo de la enseñanza de Jesús resuenan las palabras del Libro del Eclesiástico (1ªLectura): “En tus asuntos procede con humildad .. hazte pequeño en las grandezas humanas “.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Aprendemos a “Dar Razón de nuestra esperanza” (I)


Con la preparación del Sínodo habremos también de capacitarnos para “dar razón de nuestra esperanza”. Reflexionar sobre los problemas, dialogar como hermanos para comprenderlos mejor Compartir nuestras experiencias de fe y vida cristiana a la luz de las enseñanzas de la Sagrada Escritura y de la Tradición de la Iglesia, es seguro que nos facilitará el expresar con nuestra propias palabras lo que nos aporta a nosotros mismos la fe íntegra en Jesucristo y la plena y sincera pertenencia a la Iglesia. Ser de Jesús conlleva la pertenencia a la Iglesia. En mucha ocasiones el anuncio del Evangelio tendrá que empezar de este sencillo modo, al hilo quizá de un conversación aparentemente poco importante, para terminar contando con sinceridad y alegría la plenitud de nuestra experiencia personal de la existencia cristiana. Así es como se suelen alumbrar los nuevos propósitos y los cambios de vida que remueven en al cristiano y a la comunidad eclesial .


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Martirio de San Juan Bautista – 29 agosto

La memoria del martirio de Juan Bautista, precursor del Señor, se remonta a la dedicación de una cripta en Sebaste, Samaría, donde se veneraba su cabeza ya a mediados del siglo IV. Tal veneración estaba presente en Jerusalén, y en todas las iglesias de Oriente en el siglo VI, y en el VII en Roma, con el título de “degollación de san Juan Bautista”. El relato de esta decapitación, realizada en la fortaleza de Maqueronte, a oriente del mar Muerto, a donde Herodes Agripa se retiraba de vacaciones, se lo hicieron saber a Jesús verbalmente Juan y Andrés, discípulos del Bautista. Fue condenado a muerte para saciar el deseo de venganza de Herodías, mujer de Herodes Agripa, tras la danza de Salomé.
Juan Bautista, asceta y mártir, padre de los monjes y de cuantos luchan hasta derramar su sangre por Cristo, realizó en su persona dos estilos de santidad, Su nacimiento, el 24 de junio, y su evocación en Adviento, próxima a la Navidad, es como un anuncio de la salvación, ante la que da un salto de alegría. Su martirio manifiesta la calidad del alma del profeta y la plenitud de su respuesta a la llamada de Dios. “Él saltó de alegría en el vientre de su madre al llegar el Salvador de los hombres, y su nacimiento fue motivo de gozo para muchos. Él fue escogido entro todos los profetas para mostrar a las gentes el Cordero que quita el pecado del mundo. Él bautizó en el Jordán al autor del Bautismo, y el agua viva tiene, desde entonces, poder de salvación para los hombres. Y él dio, por fin, su sangre como supremo testimonio por el nombre de Cristo (Prefacio).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

1 Corintios 2,1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.
Lucas 4,16-30. Me ha enviado a anunciar el evangelio a los pobres. Ningún profeta es bien mirado en su tierra.

Martes 3:

1 Corintios 2, 10b- 16. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios; en cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para indagarlo todo.
Lucas 4,31-37. Sé quien eres: el Santo de Dios.

Miércoles 3:

1 Corintios 3,1-9. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.
Lucas 4,38-44. También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.

Jueves 3:

1 Corintios 3,18-23. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Lucas 5,1-11. Dejándolo todo, lo siguieron.

Viernes 3:
San Gregorio Magno (540-604), prefecto de Roma, nuncio, teólogo, papa.



1 Corintios 4,13. El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón.
Lucas 5,33-39. Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.


Sábado 3:

1 Corintios 4,6b-15. Hemos pasado hambre y sed y falta de ropa.
Lucas 6,1-5. ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?




Domingo de la 21ª semana de Tiempo Ordinario. – 22/08/2004

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Comentario Pastoral
ESFORZARSE POR LA SALVACIÓN

La salvación siempre supone esfuerzo, decisión, conversión continua. El Reino que se nos promete es para los valientes, animosos y alentados. Para salvarse no basta con estar inscrito en el registro parroquial, ni haber entrado una vez a la Iglesia por medio del bautismo, sin querer entrar todos los días por la puerta estrecha de la fidelidad al mensaje evangélico y del compromiso personal.

Las puertas de la gracia se abren de par en par, pero son estrechas, pues la oferta de perdón y salvación supone y exige adelgazar en nuestra cobardía y egoísmo. Nuestro verdadero salvoconducto o pasaporte no es aquel que dice: “católico de toda la vida” ó “bautizado de niño”, sino la hoja de servicios de cada día que con borrones testimonia nuestra actitud personal de conversión y esfuerzo por superar el pecado.

No nos vale decir al Señor que “hemos comido y bebido contigo…”pues este argumento solamente puede significar que hemos conocido a Jesús, pero no he-mos transformado nuestra vida bajo las exigencias de su llamada.

Lo más consolador del evangelio de este domingo es que 9os últimos serán los primeros”. Estamos a tiempo. No hay lugar para el desánimo. Tenemos puesto reservado para sentarnos a la mesa en el Reino de Dios, si practicamos la justicia. Lo que importa es avanzar por el camino estrecho que nos lleva a la salvación.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Como reinar en el cielo no es otra cosa que confundirse de tal modo con Dios y con todos los santos, ángeles y hombres, por el amor, en una sola voluntad, que todos juntos no ejercen más que un sólo y único poder, ama a Dios más que a ti mismo, y comienzas ya a tener lo que allí deseas perfectamente poseer, Ponte de acuerdo con Dios y con los hombres -con tal que éstos no estén en desacuerdo con Dios-, y ya empiezas a reinar con Dios y con todos los santos. Pues en la medida en que estés ahora de acuerdo con la voluntad de Dios y de los hombres, concordarán entonces Dios y todos los santos con tu voluntad. Si quieres, pues, ser rey en el cielo, ama a Dios y a los hombres como debes, merecerás ser lo que deseas.

San Anselmo de Cantorbery, Carta 112


Palabra de Dios:

Isaías 66, 18-21

Sal 116, 1. 2

Hebreos 12, 5-7. 11-13

san Lucas 13, 22-30

Comprender la Palabra

“¿Serán pocos los que se salven?” pregunta uno a Jesús. La pregunta es intencionada, quizá malintencionada, Por “pocos” entiende el que pregunta los judíos exclusivamente; en manera alguna los no-judíos, a no ser que se hicieran judíos de religión.

Jesús responde indirectamente. Se salvan los que entran en “la sala del Banquete” del Reino de Dios; los que “se esfuerzan en entrar por la puerta estrecha”, que da acceso a la Sala del Banquete del Reino de Dios. Es decir, los que responden sinceramente a la llamada de Dios en “la enseñanza”, que Jesús va impartiendo, mientras va de camino a Jerusalén (De nuevo la reiterada advertencia de San Lucas sobre el “camino “, que conduce a Jesucristo al Acontecimiento de su Pascua, que tendrá lugar en Jerusalén),

Se salvarán, por tanto, todos los que respondan a la llamada de Dios -la llamada de Dios en Jesucristo- (y sólo Dios conoce la autenticidad de la respuesta), como respondieron “Abraham, Isaac y Jacob y todos los profetas ” y como irán respondiendo todos los que “vayan llegando de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sienten a la mesa en el Reino de Dios “, es decir los no judíos.

“Os digo -dice el Señor- que muchos intentarán entrar -en la Sala del Banquete- y no podrán “; se encontrarán con “la puerta cerrada ” al no reconocer al Señor, que, con sus enseñanzas, les instaba a entrar en la Sala del Banquete.

La respuesta del Señor “no sé quienes sois, alejaos de Mí, malvados«, es grave. Nos resistimos a entenderla como inexorable reprobación eterna, Sin embargo ahí están sus palabras como llamada a nuestra responsabilidad personal.





Las palabras del Señor van dirigidas, en primer lugar, a oyentes judíos. Recordemos a propósito que muchos judíos -nos dice San Lucas en su Libro de los Hechos de los Apóstoles- rechazaban el Evangelio, que San Pablo anunciaba en sus viajes misionales, quedándose fuera de la Iglesia, símbolo, en este mundo, de la Sala del Banquete del Reino de Dios. En el anuncio de Cristo “y vendrán de Oriente y Occidente…” se cumple la profecía de Isaías (1ªLectura). Un nuevo Pueblo de Dios (“naciones de toda lengua … que nunca oyeron mi Fama ni vieron mi Gloria”), en el que ya no habrá diferencias entre judíos y no judíos, se reunirá en la Nueva Jerusalén (“mi monte santo de Jerusalén”) y “afluirán al Nuevo Templo” -Jesucristo, su Cuerpo Misterioso ” con “ofrendas ” -la ofrenda de sí mismos en comunión con Cristo.

Más aún, “de todos los países”, no judíos “traerán a vuestros hermanos” (judíos).



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Aprendemos a mirar con amor a las personas a las que somos enviados


En la preparación del Sínodo hemos de aprender, pues, a mirar con amor a las personas a las que somos enviados por la Iglesia, movidos por los mismos sentimientos del Señor misericordioso, humildemente, sin desahuciar ni rechazar de entrada a nadie, Hay que afinar el alma para llegar a reconocer las huellas de la gracia de Dios en ellas, por muy situadas en el pecado y hasta muy deshumanizadas que nos parezcan, con sus luces y sus sombras, porque en esa obra (le la gracia ha de apoyarse nuestro anuncio de Jesucristo, claro y significativo en las palabras v fiable en el testimonio de la vida. No otra debe ser la actitud que habrá de guiar nuestra mirada cuando la fijemos en el estado actual espiritual y pastoral de nuestras comunidades: en medio de sus limitaciones, errores e incluso pecados y desviaciones, se está abriendo paso la acción santificadora y renovadora del Espíritu Santo, que es preciso descubrir y secundar.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Santa María Virgen, Reina – 22 de agosto

La memoria de Santa Maria Virgen, Reina es paralela a la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo, que se celebra en el último domingo del año litúrgico, y prácticamente le ha dado pie el arraigo de esta última. En 1954, al finalizar el año mariano para el centenario de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción, Pío XII no tuvo que hacer más que recoger el sentir popular para instituir la fiesta de Maria Reina, que debería celebrarse el 31 de mayo. Volvió a coronar la imagen de María Salus Populi Romani. En la reforma del calendario litúrgico de 1969 la fiesta de la realeza de María ha sido trasladada al 22 de agosto, octava de la Asunción, “para que aparezca más clara la conexión entre la realeza de la Madre de Dios y su asunción”. “Hoy la Virgen María sube a los cielos; alegraos, porque reina con Cristo para siempre” (antífona Magnificat 15 agosto). “La Virgen inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en el cuerpo y alma a la gloria eclesial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte” (Lumen Gentium, 59). “La solemnidad de la Asunción se prolonga jubilosamente en la celebración de la fiesta de la realeza de María, que tiene lugar ocho días después y en la que se contempla a aquella que, sentada junto al rey de los siglos, resplandece como reina e intercede como madre” (Marialis Cultos, 6). Se trata de una reina que es al mismo tiempo madre, o mejor, de una reina que lo es por ser madre del Rey y porque ejerce sobre nosotros su realeza como una madre. “La Virgen, que quiso llamarse tu esclava, fue elegida madre del Redentor y verdadera madre de los que viven, y ahora, exaltada sobre los coros de los ángeles, reina gloriosamente con su Hijo, intercediendo por todos los hombres como abogada de la gracia y reina de misericordia” (Rito de la coronación de imágenes de la Virgen María).



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Rosa de Lima (1586-1617), patrona de Hispanoamérica. Su vida, admirable en su sencillez, alimentada con una intensa oración, transcurrió entre las faenas del hogar y el cuidado de los necesitados.

2 Tesalonicenses 1,1-5.11b-12. El Señor es glorificado en vosotros y vosotros en él.
Mateo 23,13-22. ¡Ay de vosotros, guías ciegos!

Martes 3:
San Bartolomé, apóstol. Felipe lo presentó al Señor. Después de la Ascensión predicó el Evangelio en la India, donde fue martirizado.

Apocalipsis 21,9b-14. Doce basamentos que llevaban doce nombres; los nombres de los apóstoles del Cordero.
Juan 1,45-51. Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

Miércoles 3:
San Luis (1214-1270), rey de Francia, se distinguió por su espíritu de penitencia y de oración y su amor a los pobres. 0 San José de Calasanz (1557-1648), presbítero, dedicó su vida a instruir a los niños pobres, para lo que fundó una Congregación religiosa

2 Tesalonicenses 3,6,-10.16-18 El que no trabaja. que no coma.
Mateo 23,27-32, Sois hijos de los que asesinaron a los profetas.

Jueves 3:
La Iglesia de Corinto era una comunidad de gente humilde, en una ciudad cosmopolita y corrompida. Había facciones y disputas, Pablo les habla de unidad y de la sabiduría de la cruz.


Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars (1843-1897), virgen, patrona de la ancianidad.

1 Corintios 1,1-9. Por él habéis sido enriquecidos en todo.
Mateo 14,42-51. Estad preparados.

Viernes 3:
Santa Mónica (331-387), madre de San Agustín, y ejemplo de madre cristiana.

1 Corintios 1,17-25. Predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los hombres, pero para los llamados a Cristo, sabiduría de Dios.
Mateo 25,1-13. ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Sábado 3:
San Agustín (354-430), obispo de Hipona, doctor, figura cumbre por sus sermones y escritos.

1 Corintios 1,26-31. Dios ha escogido lo débil del mundo.
Mateo 25,14-30. Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.




Domingo de la 20ª semana de Tiempo Ordinario. La Asunción de la Virgen María – 15/08/2004

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Comentario Pastoral
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

La Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos, celebrada en medio del calor estival a mediados de agosto es como un soplo de frescura y de aire limpio, que nos llena de inmensa alegría. Esta solemnidad nos orienta hacia el destino final del creyente, destino de vida y de comunión. El sentido religioso hace más vivo el sentido de la vida más allá de la muerte, del encuentro con Dios, de la asunción con él.

María es la presencia de Dios entre nosotros, que lleva dentro de sí a Cristo. María es la mujer del Apocalipsis, el arca, el cielo, el vientre bendito, la sierva del Señor. Dios se hace hombre y en María el hombre es llamado a la comunión con Dios.

María es el signo vivo de la presencia de Dios en medio de la humanidad y el arca de la nueva alianza; por eso su figura es favorable a la de la Iglesia, que debe ser semilla, pobre y consagrada a Dios como María.

La Asunción es la celebración de la recuperación total en Dios del existir humano. María es el signo y la anticipación de nuestro destino de gloria. Por eso la esperanza de nuestra asunción debe acompañar el oscuro camino en el desierto de la existencia cotidiana y en la agonía última de la muerte.

El leccionario de la Misa del día está construido sobre una serie de antítesis. La primera lectura presenta el contraste entre el bien y el mal (el hijo y el dragón). La segunda lectura contrasta la vida y la muerte. Y el evangelio marca la diferencia entre pobreza y poder- La liturgia de este día es un mensaje de esperanza, sabiendo que triunfará el bien, que la vida aniquilará la muerte, que la pobreza vencerá a los soberbios y potentes.

María es primicia de los redimidos, imagen de la Iglesia de María, como la Iglesia salvada por Cristo, da a luz a su vez al mismo Cristo, que crece con la Iglesia hasta llegar a incorporar y recapitular el universo.

Al celebrar la Asunción de María creemos que nosotros y el mundo caminamos a una transformación y glorificación que ya ha sucedido en María. Por eso su “Magnificat” es canto de fe en la acción transformadora de Dios y modelo para nuestra oración cristiana, porque es plegaria bíblica, esencial, concreta, cristológica y universal, que alumbra nuestra fe e ilumina nuestra esperanza.


Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Apocalipsis 11, l9a; 12, 1. 3-6a. l0ab

Sal 44, l0bc. 11-12ab. 16

san Pablo a los Corintios 15, 20-27a

san Lucas 1, 39-56

Comprender la Palabra

Como la Concepción Inmaculada de María, así también la Asunción Gloriosa en cuerpo y alma al cielo está implícitamente revelada por Dios. Nunca podrá ser conocida como dato histórico verificable.

La Iglesia ha llevado, en el curso de los tiempos, en la entraña de su Fe -la Fe de la Iglesia-, esta Revelación sobre María y la ha ido desentrañando en su reflexión, en su plegaria, en sus celebraciones, por la acción del Espíritu Santo, que guía a la Iglesia hasta el conocimiento de la Verdad plena. El 1 de Noviembre de 1950 el Papa Pío XII declaró y definió solemnemente lo que era Fe de la Iglesia de todos los tiempos.

En la Sagrada Escritura, en las Lecturas Bíblicas, que hoy escuchamos, la Asunción-Glorificación de María está insinuada, v.gr., en el Libro del Apocalipsis (1ª Lectura): “Se abrieron las puertas del Templo Celeste y dentro de él se vio el Arca de la Alianza” -María es invocada como el Arca de la Alianza, pues Ella llevó en su seno a quien es la Alianza nueva y eterna de Dios con su pueblo. Y sobre todo está insinuada la Asunción- Glorificación de María en “la Mujer, vestida de sol, la luna por pedestal, coronada de doce estrellas … que da a luz un Varón, destinado a gobernar a los pueblos”.

“La Mujer” simboliza al Pueblo de Dios, Israel, el Pueblo de las Doce Tribus (las doce estrellas), cuya razón de ser fue dar a luz al Mesías (Cristo); y es también símbolo de la Iglesia, el Nuevo Israel, cuya misión es dar a luz a Cristo en medio del mundo; y es principalmente María, la Hija de Israel por excelencia, la Imagen acabada de la Iglesia, por quien nos vino Cristo, el Fruto bendito de su vientre.

Las palabras elogiosas de Isabel a María en su Visitación (Lectura del Evangelio) van más allá de lo que Isabel podía imaginar. Por su Asunción- Glorificación María es “bendita entre todas las mujeres”, pues en Ella, como dirá en su Cántico de Alabanza, “el Señor ha hecho obras grandes”.

La Entronización del Mesías-Cristo en su Reino Gloriosa conlleva la entronización de María, como dice el Salmista: “De pie a tu derecha está la Reina, enjoyado de oro”.

El Apóstol (2’Lectura) se refiere a nuestra resurrección en Cristo y dice: “Primero Cristo, como primicia, después, cuando Él vuelva, todos los cristianos… “. Pero María se nos ha anticipado en seguimiento de Jesucristo su Hijo.

Misa vespertina de la Vigilia

También en las Lecturas Bíblicas de la Misa de la Víspera de la Asunción de María encontramos presagios del Misterio, que celebramos: su Glorijicación.

En la Lectura del Evangelio escuchamos doble alabanza a María en forma velada Michoso el vientre, que te llevó y los pechos, que te criaron “-exclamó una mujer, entusiasmada por lo que Jesús estaba diciendo. Y Él le contestó: “Dichosos (nadie más que Maria) los que escuchan la Palabra de Dios v la cumplen”.

También podemos ver insinuada la Asunción de María en la 1ª Lectura, en la que se nos describe la Traslación procesional del Arca de la Alianza, en tiempos del Rey David (unos mil años antes de Cristo).

María, asunta, subida, a la Gloria del Cielo, es “el Arca”, que contuvo en su seno al Señor; “el Arca de la Alianza Nueva y Eterna”,

En María se ha cumplido ya, anticipadamente, lo que el Apóstol nos anuncia en la 2ª Lectura y esperamos que se cumpla.



Avelino Cayón


celebrar mejor


Pregón de la Asunción de la Virgen

Exulten los coros de los ángeles,
exulten la multitud de los santos.
Acojan con fiesta a su Reina
entre el júbilo de todo lo creado.

Alégrese la Iglesia todavía peregrina
y cante alabanzas a Dios Padre todopoderoso:
porque ha hecho grandes cosas en la humilde Sierva
elevada al trono real del Hijo.

Esta es la Pascua de la Virgen Madre,
que sube en cuerpo y alma a la gloria de los cielos,
primicia luminosa de la Iglesia futura,
que tendrá cumplimiento perfecto en el Reino.

Éste es el día en que el nuevo Adán,
vencedor del pecado y de la muerte,
enaltece junto a sí a la nueva Eva,
su obediente y generosa compañera.

Hoy la Virgen Madre de Dios,
inmaculada en su concepción,
intacta en el parto virginal,
triunfa sobre la corrupción del sepulcro.

Oh día festivo de bodas:
la excelsa Hija de Sión,
se presenta al Esposo, al Señor,
adornada de pura belleza.

Oh día de esperanzas supremas:
hoy se ha encendido en el cielo la Estrella
que nos señala el camino a todos
con los rayos suaves de la luz divina.

Éste es el día de paz y esperanza,
que ve cómo la gloria del Hijo adorna a la Madre,
mediadora de gracia,
inclinada sobre los pasos de todos sus hijos.

Acoge, oh Dios, nuestra oración,
en este día de fiesta
brille también en nosotros aquella luz
que refulge plenamente en Maria.

A tí, Dios Padre, toda alabanza y gloria,
que vives y reinas con Cristo tu Hijo,
en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.


Para la Semana

Lunes 3:
San Esteban de Hungría (969-1038), rey justo y piadoso,

Ezequiel 24,15-24. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.
Mateo 19,16-22. Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo.

Martes 3:

Ezequiel 28, 1 – 10. Eres hombre y no dios; te creías listo como los dioses.
Mateo 19,23-30. Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.

Miércoles 3:
En Madrid Beato Nicolás Factor (1520), presbítero, predicador en Valencia y Cataluña, confesor en las Descalzas Reales de Madrid.

Ezequiel 34,1-11. Libraré a mis ovejas de sus fauces para que no sean su manjar.
Jueves 3:
San Juan Eudes (1601-1680), presbítero, destacó por su devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. 0 San Ezequiel Moreno (1848-1906), obispo, desarrolló un celo apostólico excepcional en Colombia.

Ezequiel 36,23-28. Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu.
Mateo 22,1-14. A todos los que encontréis convidadlos a la boda.


Viernes 3:
San Bernardo (1090-1153), abad de Claraval, recorrió los caminos de Europa, predicando paz y unidad.

Ezequiel 37,1-14. Huesos secos, escuchad la palabra del Señor. Os haré salir de vuestros sepulcros, casa de Israel.
Mateo 22,34-40. Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.


Sábado 3:
San Pío X (1835-1914), papa, humilde y bondadoso, recorrió todos los grados de la jerarquía.

Mateo 23,1-12. No hacen lo que dicen.
Ezequiel 43,1-7a. La gloria del Señor entró en el Templo.




Domingo de la 19ª semana de Tiempo Ordinario. – 08/08/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
VIGILANTES DESDE LA FE

Estar en vela significa renunciar al sueño de la noche. Se suele renunciar al sueño para prolongar el trabajo, para cuidar a un enfermo, para evitar ser sorprendido por el enemigo. Por eso estar en vela es lo mismo que ser vigilante, luchar contra el torpor y la negligencia a fin de conseguir lo que nos proponemos.

El cristiano vive en vigilia para estar pronto a recibir al Señor cuando llegue, ya sea entrada la noche o de madrugada. Todos sabemos que los trabajos de día son más activos, que en la luz estamos más despreocupados. Sin embargo, por la noche instintivamente nos situamos en actitud más expectante, agudizamos el oído ante cualquier ruido, somos más sensibles ante cualquier destello de luz. De ahí que ser vigilante es siempre un trabajo comprometido y responsable, sobre todo cuando hay que vivir en la noche sin ser de la noche.

Mal se puede vigilar si la lámpara de la fe está apagada o escasea el aceite de la esperanza. La alerta supone atención a lo primordial y despego de lo accesorio; exige también sobriedad, es decir, renuncia a los excesos nocturnos. Y no hay que ser vigilante solamente un día, sino todos, pues el cristiano es el hombre perseverante que espera siempre el retorno del Señor.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Sea la fe precursora de tu camino, sea la Escritura divina tu camino. Bueno es el celestial guía de la palabra. Enciende tu candil en esta lámpara, para que luzca tu ojo interior, que es la lámpara de tu cuerpo. Tienes multitud de lámparas; enciéndelas todas, porque se te ha dicho: “Tened ceñida la cintura y encendida las lámparas». Donde la oscuridad es muy densa, se necesitan muchas lámparas, para que en medio de tan profundas tinieblas brille la luz de nuestros méritos.

San Ambrosio de Milán
Comentario sobre el salmo 118


Palabra de Dios:

Sabiduría 18, 6-9

Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22

Hebreos 11, 1-2. 8-19

san Lucas 12, 32-48

Comprender la Palabra

Agrupa el Evangelista San Lucas -en la Lectura del Evangelio de este Domingo cuatro breves parábolas del Señor, dirigidas a los discípulos, mientras va de camino a Jerusalén.

En la primera Parábola insiste el Señor en el desprendimiento necesario de los bienes de este mundo para “tener un tesoro en el cielo” y “poner en él nuestro corazón”. Esta primera Parábola guarda relación con la enseñanza de Jesús sobre el espíritu de pobreza, que escuchábamos el Domingo pasado. (Recordemos la Parábola del Avaro Insensato).

En las otras tres Parábolas el Señor nos inculca la permanente actitud de vigilancia: vigilancia activa, cumpliendo fielmente la tarea encomendada. Así la Parábola del Dueño de la casa y la del Administrador al frente de la servidumbre o la de los Criados vigilantes, Nuestro vida está finalizada por el encuentro imprevisible con el Señor

Es esta última Parábola, la de los Criados vigilantes, la que requiere principal-mente nuestra atención, si tenemos en cuenta la lª Lectura. Esto es un fragmento de un poema del Libro de la Sabiduría, en el que se evoca la Historia de la Salvación antes de Cristo. El fragmento escogido alude veladamente a la Cena Pascual judaica, instituida en la Noche memorable de la Pascua -Paso, Éxodo- de Egipto a la Tierra Prometida; Cena, conmemorativa del Acontecimiento, en la que -dice el Autor- “nos honrabas llamándonos a Tí”, cena, festiva, en la que “…empezaron a entonar los himnos tradicionales”.

Al escucharla Parábola de los Criados Vigilantes no podemos menos que pensar en la solemne Vigilia Pascual. “…las lámparas encendidas… esperando a que el Señor vuelva y llame a la puerta”. (Recordemos el Rito Inicial de la Luz: las velas, encendidas en la llama del Cirio Pascual) “…os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo” (La Celebración de la Eucaristía de la Noche de la Pascua y, de toda Eucaristía; es siempre el Señor quien nos sirve).

La Parábola evidentemente apunta al momento culminante de nuestra vida. nuestra entrada en el Banquete del Reino Glorioso, que se nos anticipa en la Celebración Eucarística más importante del Año cristiano y en toda celebración eucarística.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Aprendemos a tener en cuenta la sed de verdad de cada persona y de la sociedad


La exhortación La Iglesia en Europa nos ayuda en el lúcido discernimiento y concreción de este proceso del anuncio misionero de Jesucristo en la sociedad madrileña cuando nos advierte: “La misión de cada Iglesia particular en Europa es tener en cuenta la sed de verdad de toda persona y la necesidad de valores, auténticos que animen a los pueblos del Continente. Ha de proponer con renovada energía la novedad que la anima”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Lorenzo, diácono y mártir – 10 de Agosto

Es muy antigua la fiesta del mártir diácono romano Lorenzo, que sufrió el martirio en la Vía Tiburtina, naciendo para el cielo el 10 de agosto del año 258, cuatro días después de los demás diáconos romanos que fueron ajusticiados con el papa Sixto 11. Ya se celebraba su fiesta en el siglo IV con una vigilia solemne de oraciones. La historia de su martirio cuenta la última fase del mismo, lleno de crueles tormentos, que Lorenzo, ya extendido en la parrilla ardiente e invitado aún a sacrificar a los dioses, respondió: “Yo me ofrezco a Dios en sacrificio de suave olor, porque un espíritu contrito es un sacrificio para Dios”. Y mientras los verdugos atizaban el fuego, dirigiéndose a Decio, le dice: “Mira, miserable, ya has asado un costado; dale la vuelta y cómetelo. Yo te doy gracias, Señor Jesucristo, porque he merecido franquear las puertas de tu reino”.

Según una tradición legendaria Lorenzo habría sido martirizado por haber desobedecido a una ley fiscal, que imponía entregar los supuestos tesoros de la Iglesia. Después de haber reunido a todos los pobres y enfermos, le habría dicho al juez: “He aquí los tesoros de la Iglesia”. “Los flagelos del verdugo, las llamas, los tormentos, las cadenas sólo pudo vencerlos la fe de Lorenzo” (Inscripción en la basílica de San Lorenzo Extramuros).

“Cristo, tu Hijo, ofreciendo su vida por nuestro rescate, nos amó hasta el fin y así nos enseñó que no hay amor más grande que el de aceptar la muerte por los hermanos. En esta escuela, Lorenzo, discípulo auténtico y fiel, dio a los hombres, con su martirio, la prueba suprema de amor” (Prefacio Misal Ambrosiano).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), patrona de Europa (1891-1942), de gran talento, bautizada a los 31 años, carmelita, humilde. Murió en la cámara de gas de Auschwitz.



Eclesiástico 51,1-12. Me auxiliaste con tu gran misericordia,
Mateo 10,28-33. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

Martes 3:
San Lorenzo (s. III), diácono de la Iglesia de Roma, martirizado en la persecución de Valeriano.

2 Corintios 9,6-10. Al que da de buena gana lo ama Dios
Juan 12,24-26 A quien me sirva, el Padre le premiará.


Miércoles 3:
Santa Clara (1193-1253), virgen, imitadora de San Francisco de Asís, fundadora de las Clarisas.



Ezequiel 9,1-7;10,18-22. La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén.

Mateo 18,15-20. Si te hace case, has salvado a tu hermano

Jueves 3:
Santa Juana Francisca de Chantal (1572-1641), madre de seis hijos, fundadora del Instituto de la Visitación.

Ezequiel 12,1-12. Emigra a la luz del dio, a la vista de todos.

Mateo 18,21-19,1. No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Viernes 3:
San Ponciano, papa y San Hipólito, presbítero, condenados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña durante la persecución del emperador Maximino (s. III),

Ezequiel 16,1-15,60.63, Tu belleza era completa con las galas con que te atavié; y te prostituiste. Mateo 19,3-12. Por los tercos que sois permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.
Sábado 3:
San Maximilino-María Kalbe (+1941) Ofreció su vida en el campo de concentración de Auschwitz: como holocausto de caridad

Ezequiel 18,1-10 13b,30-32, Os juzgaré a cada uno según su proceder.

Mateo 19,13-15. No impidáis a los niños acercarse a mi; de los que son como ellos es el reino de los cielos.



Domingo de la 18ª semana de Tiempo Ordinario – 01/08/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
RICOS ANTE DIOS

La primera lectura de este domingo comienza con la célebre reflexión, tantas veces repetida: “Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad”. ¿Qué saca el hombre de todo su trabajo y de los afanes con que trabaja bajo el sol?”. Se pueden tener muchas cosas y estar vacío por dentro. Se puede ser humanamente rico y espiritualmente pobre. El egoísmo de acumular y llenar bien los propios graneros nos puede dejar vacíos ante Dios.

En el Evangelio, Jesús utiliza un lenguaje parecido al del antiguo sabio de Israel, al condenar la voluntad explícita de querer solamente almacenar para uno mismo, olvidándose de lo fundamental: la urgencia y necesidad de ser rico ante Dios. Es oportuno volver a recordar que el ideal, el sueño dorado del hombre no debe ser la posesión y acumulación de los bienes de la tierra. “Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Hay un hecho muy importante, el hombre al morir no puede llevarse ninguno de sus bienes materiales. Esto significa que no debe pasarse la vida reuniendo tesoros para sí mismo como única obsesión-preocupación-tranquilidad-felicidad, pues en el momento más inesperado (esta misma noche puede sernos arrebatado todo) la vida se escapa de nuestras manos. Pensar solamente en la riqueza material con desprecio y marginación de la riqueza espiritual es un grave error, pues los bienes terrenos han de ser entendidos y usados en la perspectiva y valoración de los bienes celestiales.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les hacemos liberalidades personales, sino que les devolvemos lo que es suyo. Mas que realizar un acto de caridad, lo que hacemos es cumplir un deber de justicia.

S. Gregorio Magno


Palabra de Dios:

Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23

Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

San Pablo a los Colosenses 3, 1-5. 9-11

San Lucas 12, 13-21

Comprender la Palabra

“Dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia” -le dice uno al Señor (Lectura del Evangelio). Y Jesús, que había dicho en el Sermón del Llano -recordémoslo,, al que se lleve lo tuyo no se lo reclames”, se niega razonablemente a ser “juez” o “árbitro” entre los dos contendientes.

Sin embargo el Señor no desaprovecha la ocasión para ir al fondo de la cuestión, como suele hacerlo. Recordemos cuando le preguntan sobre la licitud de despedir a la mujer por cualquier motivo. Así también en este caso. El problema de fondo es la avaricia, la codicia, la sed insaciable de bienes: mas aún, cifrar en ellos, en su acumulación, el sentido, la finalidad, de la vida. Pero “la vida no depende de los bienes”. La parábola, que sigue, ilustra la sentencia del Señor.

“Necio -le dice Dios al avaro-, esta noche te van a exigir la vida; lo que has acumulado ¿de quien será?”.

El mejor comentario de la Parábola del Avaro Insensato lo tenemos en el fragmento elegido como 1ª Lectura, del Libro del Eclesiastés.

“¿Qué saca el hombre de todo su trabajo y de los afanes con que trabaja?” -se pregunta el Autor del libro

Concluye la Parábola Evangélica, diciendo. “Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios”.

“Amasar riquezas paras sí”, llenarse de cosas, aferrándose a ellas, como si fueran la única salvación perdurable, es -dirá el Eclesiastés- “vaciedad”,- cuanto más se sienta uno lleno de cosas tanto más se sentirá, al mismo tiempo, vacío, vacío ante Dios, vacío de Dios.

El que sensatamente se desprende de sus bienes, haciendo buen uso de ellos -el pobre en el espíritu- lejos de vaciarse, se llenará de Dios, será “rico ante Dios “.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es renovarse para anunciar mejor el Evangelio


En la decisión de convocar y preparar el Sínodo, no ha pesado ni única ni primordialmente los asuntos internos de una mejor organización canónica y pastoral de la Iglesia diocesana, sino la necesidad urgente, inequívocamente constatada, de un anuncio misionero del Evangelio a nuestra sociedad. La comunidad diocesana ha de atreverse a entrar en el campo abierto de” la misión” en búsqueda de los que no pertenecen a la Iglesia y de los que están unidos a ella sólo por lazos muy tenues. Es incontestable el hecho de los muchos que en Madrid no conocen el Evangelio y de los muchos más que viven “como si Dios no existiera”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


La Transfiguración del Señor – 6 de agosto

Cuarenta días antes de la Exaltación de la Santa Cruz (14 septiembre) celebramos la Transfiguración del Señor. Figura en el calendario de la Iglesia Romana desde 1457, pero en Oriente ya era conocida la fiesta en el siglo V.

La Transfiguración se asemeja en algunos detalles al Bautismo del Señor. La nube que envuelve a Jesús, la voz del Padre que la señala como a su Hijo Amado, son una repetición de la manifestación del Jordán. En la Transfiguración se añade la presencia de Moisés y de Ellas, como aportación del testimonio de la Ley y los Profetas, de los que dirá Jesús que habían profetizado su muerte y resurrección.

Pero la finalidad de la Transfiguración era fortalecer la fe de los Apóstoles: “Cristo manifestó su gloria a unos testigos predilectos, y les dio a conocer en su cuerpo en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad. De esta forma, ante la proximidad de la Pasión, fortaleció la fe de lo: apóstoles, para que sobre llevasen el escándalo de la cruz, y alentó la esperanza de la Iglesia, al revelar en sí mismo la claridad que brillará un día en todo el cuerpo que le reconoce como cabeza suya” (Prefacio).

Tanto en el Bautismo como en la Transfiguración se prefigura la perfecta adopción que convertirá a todos los creyentes en hijos dc Dios y coherederos con Cristo en la gloria.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Eusebio de Vercelli (s. IV), obispo, defensor de la fe de Nicea, tuvo que sufrir por ello largos destierros.

San Pedro-Julián Eymard (1811-1868), presbitero, buen predicador y sabio director espiritual, apóstol de la Eucaristía, fundador de los Sacramentinos.



Jeremías 28,1-17. Ananías, el Señor te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza

Mateo 14,13-21. Alzó la mirada al ciclo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.


Martes 3:

Jeremías 30,1-2.12-15.18-22, Por la muchedumbre de tus pecados te ha tratado así, Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob.

Mateo 14,22-36, Mándame ir hacia ti andando sobre el agita.

Miércoles 3:
San Juan María Vianney (1786-1859). Llegó al sacerdocio después de muchas difí- cultades a causa de los estudios Transformó radicalmente la parroquia de Ars.

Jeremías 31,1-7. Con amor eterno te amé.
Mateo 15.21-28. Mujer, qué grande es tu fe.

Jueves 3:
Dedicación de la basílica de Santa María. Después de] concilio de Efeso, el Papa Sixto 111 erigió en Roma una basílica dedicada a la Madre de Dios

Apocalipsis 21,1-5. Vi la nueva Jerusalén Arregla-da como una novia que se adorna para su esposo. Locas 11,27-28, Dichoso el vientre que te llevó.
Viernes 3:
Transfiguración del Señor. Por medio de la transfiguración en la montaña los discípulos pudieron contemplar la gloria del Señor y comprender su crucifixión.



Daniel 7,9-10.13-14. Su vestido era blanco como la nieve
o 2 Pedro 1,16-19, Esta voz del ciclo la oímos nosotros.
Lucas 9,28b-36. Moisés y Elías hablaban de su muerte.

Sábado 3:
El profeta Nahum ve la ruina de Ninive, ciudad orgullosa y egoísta, opresora del pueblo de Israel y de otros pueblos, el juicio de Dios.
Cuando Judá está a punto de caer, Habacuc se dirige a Dios para pedirle explicaciones: ¿Cómo quiere castigar a su pueblo escogido mediante un pueblo más perverso? Dios responde con la promesa de la salvación para los que crean en él a pesar de todo.

En Madrid: Santos Justo y Pastor, mártires en su ciudad natal, Alcalá de Henares, a los siete y nueve años, respectivamente.

Hababuc 1,12;2,4. El justo vivirá por la fe,
Mateo 17,14-19. Si tuvierais de nada os seria imposible.



Domingo de la 17ª semana de Tiempo Ordinario. Santiago Apóstol – 25/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
SANTIAGO APÓSTOL

Santiago, discípulo de Jesús, hijo de Zebedeo, hermano de San Juan evangelista, es el patrón de España. Se le llama “el Mayor” para distinguirlo de su homónimo, el apóstol Santiago el Menor, hermano del Señor. Era pescador, y siguió con su hermano Juan el llamamiento de Jesús, dejando a su padre y su oficio.

Formó parte del grupo de los doce apóstoles y, junto con sus hermanos Juan y Pedro, ocupó un lugar privilegiado entre “los Doce” siendo testigo de tres momentos privilegiados en la vida de Jesús: la transfiguración del Señor en el monte Tabor, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía de Jesús en el Getsemaní. Por la impetuosidad de su carácter Santiago y su hermano fueron llamados por Jesús “Boaenerges”, que significa “hijos del trueno”. Fue el primer apóstol que padeció martirio por Cristo bajo el poder de Herodes Antipas.

Tres tradiciones vinculan al apóstol y España. La primera es su predicación en España mencionada por San Isidoro de Sevilla. Otras menciones, mejor documentadas se remontan a los siglos VIII y IX, fijando su sepultura en Compostela, donde el obispo de Iría halló milagrosamente el sepulcro del apóstol.

La representación de Santiago el Mayor ha dado lugar a tres tipos iconográficos: el apóstol, el peregrino y el caballero. En las evocaciones más antiguas aparece como apóstol, vestido con larga túnica y sosteniendo el Nuevo Testamento en la mano derecha. Como consecuencia de las peregrinaciones a Compostela, a partir del siglo XII se representó a Santiago con el atuendo propio del peregrino con amplio sombrero, apoyado en un bordón y con el típico zurrón y la calabaza. Después de la batalla de Clavijo toma la figura de un caballero cristiano, que montado sobre un caballo, arremete contra los moros, enemigos de la fe cristiana.

El apóstol Santiago cumplirá en su vida el reto que a él y a su hermano les hizo Jesús: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”. Su muerte violenta, decapitado, culminará su vida de testimonio evangélico, hecho con valentía y coraje, movido por el Espíritu de Dios, al que es preciso obedecer antes que a los hombres.

Supliquemos la intercesión del protomártir de los apóstoles, para que con su guía y patrocinio se conserve la fe en los pueblos de España.


Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2

Sal 66, 2-3. 5. 7-8

san Pablo a los Corintios 4, 7-15

san Mateo 20, 20-28

Comprender la Palabra

Escuchamos en la Lectura del Evangelio la noticia más relevante, que nos dan los Evangelistas, sobre el Apóstol Santiago: su compromiso, su respuesta generosa, de fidelidad a Jesucristo: “lo somos” (“capaces de beber el cáliz, que Cristo había de beber”).

“Beber el cáliz” de la Pasión del Señor, como el mismo Cristo explica a continuación, consiste en ser “servidor” ‘ «esclavo ” ‘ a imitación de Cristo, que “ha venido, no para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por todos ” (uno por los muchos). Con estas palabras (final de la Lectura del Evangelio) el Señor resume su Ministerio Mesiánico, que culmina en el Acontecimiento de su Muerte-Resurrección-Ascensión y Sesión a la Derecha del Padre. “Sentarse” al lado de Cristo, era lo que le pedían a Cristo los dos Hermanos por mediación de la madre de ambos.

Y lo que Son Pablo les dice a los fieles de Corinto nos lo dice hoy el Apóstol Santiago a nosotros, sus hijos de España. En la Vida del Apóstol se cumple día a dio el Misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, que nos anuncia. Mientras vivimos (en este mundo) continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús -se refiere a la incesante persecución de los poderes malignos de este mundo, para que también la Vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”.

Es el Servicio del Evangelio, que, según testimonio de San Lucas en el Libro de los Hechos de los Apóstoles (1ª Lectura), es contestado, impugnado, impedido, v.gr., por el Sanedrín: “Al oír el Anuncio del Evangelio en boca de Pedro y los demás Apóstoles se consumían de rabia y trataban de matarlos”. Y añade el Evangelista San Lucas la sobria noticia, que justifica la elección de esta Lectura en este día: “El rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan”. Es la muerte del único Apóstol, que nos consta en las páginas del Nuevo Testamento.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Preparando el Sínodo escuchamos la Voz del Señor que nos llama a la conversión (II)


Basta con ser realistas para sentirnos obligados a reconocer que no avanzaremos en el camino de la conversión si no dedicarnos tiempo exterior e interior para buscar el encuentro con el Señor en la lectura y meditación del Evangelio: en “la contemplación de su rostro” y en la oración ferviente con María. Él es la revelación y realización plena del designio de Dios Padre para la humanidad. Sólo unidos a El, podremos pensar y juzgar como Él, vivir y actuar como Él, obedientes a Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- y servidores de nuestros hermanos.

Nuestra comunidad diocesana, en su camino sinodal, quiere acoger, orando, esta invitación a la conversión, renovar el ardor apostólico para afrontar los nuevos retos de una sociedad hambrienta de Dios y asumir con responsabilidad pastoral y alegría cristiana el compromiso de la evangelización.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Santa Marta – 29 de julio

Marta, María y Lázaro son los amigos del Señor, a quien ofrecieron hospitalidad en su casa de Betama, en las proximidades de Jerusalén. Marta es la mujer hacendosa, dinámica, organizadora y vehemente. A Lázaro le presenta el evangelista Juan como el amigo del Señor. Maria es el modelo evangélico de las almas contemplativas de todos los tiempos y de los que han escogido la mejor parte. Marta aparece tres veces en el Evangelio: en el banquete de Betania, en que junto con su hermana María recibe a Jesús en su casa; cuando la resurrección de su hermano Lázaro, en que con sus ruegos alcanzó de Jesús la resurrección de su hermano, y hace profesión de su fe en el “Hijo de Dios”; y en la comida ofrecida a Jesús seis días antes de la Pascua. En las dos comidas, María se ocupa del servicio, en tanto que María unge los pies del Señor con perfume precioso o se sienta a sus pies para escucharle. Cuando Marta se queja a Jesús de que su hermana no le ayuda, el Señor no rechaza su solicitud caritativa, pero le reprende por su inquietud y agitación, que tiene el peligro de dejar de lado lo esencial, que es su presencia ante él. Supuso para Marta un honor recibir a Jesús en su casa y sentarle a su mesa. Cada uno de nosotros puede ejercitar la misma hospitalidad: cuando servimos a un hermano nuestro lo hacemos al mismo Cristo. “Dios todopoderoso, cuyo Hijo aceptó la hospitalidad de Santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del Cielo”. (Oración colecta).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María

Jeremías 13, 1 -11. El pueblo será como ese cinturón, que ya no sirve para nada.
Mateo 13,31-35. El grano de mostaza se hace un arbusto, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.

Martes 3:

Jeremías 14,17-22. Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros.
Mateo 13,36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, as¡ será al fin del tiempo.


Miércoles 3:

Jeremías 15,10.16-2 1, ¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga? Si vuelves estarás en mi presencia. Mateo 13.44-46. Vende todo lo que tiene y compra el campo.


Jueves 3:
Santa Marta. En su casa de Betania supo estar siempre al servicio de Jesús.




1 Juan 4,7-16. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros.

Lucas 10,38-42. Marta, anda inquieta y nerviosa con tantas cosas.

Viernes 3:
San Pedro Crisólogo (+450), obispo de Rávena, sobresalió por su doctrina y ejemplo

Jeremías 26,1-9. El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.
Mateo 13,54-58. ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Sábado 3:
San Ignacio de Loyola (1491-1556). Herido en la defensa de Pamplona, durante su convalecencia experimenta una profunda conversión, En 1534 funda la Compañía de Jesús.

Jeremías 26,11-16.24. Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras.
Mateo 14,1-2. Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús.



Domingo de la 16ª semana de Tiempo Ordinario. – 18/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
HOSPITALIDAD DESDE LA FE

En el camino de] hombre Dios se le hace encontradizo y huésped. La primera lectura bíblica de este domingo nos recuerda a Abrahán, ofreciendo la hospitalidad a Dios, que se le muestra bajo las apariencias de tres extranjeros que van de paso. En el Evangelio Jesús se detiene para descansar en casa de sus amigos de Betania. Marta nos recuerda al samaritano del domingo anterior María es signo de lo primero y fundamental para la acción caritativa: la escucha de Jesús.

En un mundo inhóspito, en que hay tantos recelos y suspicacias y miedos de abrir la puerta, es conveniente meditar sobre las exigencias de una hospitalidad desde la fe. Todos hubiéramos acogido con toda prontitud y alegría a Jesús, s hubiese querido físicamente quedarse en nuestra casa, del mismo modo que lo hizo en Betania. Sin embargo nos resulta bastante difícil acogerle en la verdad misteriosa de su Palabra. En cada Eucaristía siempre tenemos la ocasión maravillosa de dar hospitalidad a la Palabra que se nos proclama (que es Cristo), de ser discípulos del Maestro, de escuchar la verdad que fortalece la fe, centra la esperanza y purifica el amor. Así podremos después servir a los hermanos, acoger siempre a todos con amabilidad.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Oh Dios, que en la casa de Betania deparaste a tu Hijo el afecto del amigo,
la generosidad de¡ anfitrión y la solicitud atenta del discípulo:
concédenos la gracia de adherirnos al mismo maestro
mediante el fervor de la meditación y las obras de caridad,
de modo que, siendo aceptables a sus ojos,
nos introduzca finalmente en la casa de su bienaventuranza.



Palabra de Dios:

Génesis 18, 1-10a

Sal 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

san Pablo a los Colosenses 1, 24-28

san Lucas 10, 38-42

Comprender la Palabra

“Yendo de camino, entró Jesús en una aldea…” (Lectura del Evangelio). De vez en cuando San Lucas nos recuerda que Jesús va de camino … a Jerusalén, Es el Camino geográfico, que San Lucas espiritualiza: es el Camino de la Vida Salvífica de Cristo, de su Ministerio Mesiánico, que finaliza, mejor, culmina con el Acontecimiento de la Pascua -la Resurrección-Ascensión gloriosa-, que tuvo lugar en Jerusalén. Por el Camino Jesús atiende, enseña, responde, cura, y se hospeda (`”Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa”).

También en la 1ª Lectura escuchamos otro relato semejante: Los tres Personajes anónimos (¿son uno? ¿son tres?), a quienes Abraham hospedó en su tienda (“Vió a tres hombres frente a él y … corrió a su encuentro”).

El interés de ambos Relatos está en las frases finales: “Sólo (una cosa es necesaria -te dice Jesús a Marta-; María ha elegido la parte mejor y no se la quitarán”, “Cuando vuelva a verte -le dice el Personaje a Abraham- Sara habrá tenido un hijo”.

Es el Misterio de la Hospitalidad: quien acoge a otro acoge al Otro (con mayúscula). “Señor” -le llama Marta a Jesús- Y “sentada a los pies del Señor, María escuchaba su palabra”. “Señor” -le dice (les dice) Abraham ‘postrado en tierra”- -al Personaje (a los Personajes)-, “si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo”. El titulo de “Señor” es título dado sólo a Dios, en el Antiguo y en el Nuevo Testamentos.

Quien hospeda a Dios se convierte en huésped, hospedado, de Dios: Dios, simbolizado (presente) en el Personaje (los Personajes) -Revelación implicita del Misterio de Dios Trinidad, acogiendo a Abraham; Dios mismo, el Hijo de Dios encarnado, simbolizado, en la humanidad de Cristo, Sacramento de Dios -quien le ve a Él ve al Padre, hospedando a María y a María.

En ambos sucesos misteriosos los huéspedes hospedados son abundantemente recompensados: Sara, con la fecundidad: “Cuando vuelva a verte … Sara habrá tenido un Hijo” -el Hijo de la Promesa-). Y a María se le concede “la parte mejor -lo único necesario, que no se la quitarán”.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Preparando el Sínodo escuchamos la Voz del Señor que nos llama a la conversión (I)


Participar en la preparación del Sínodo supone el deseo sincero de buscar la voluntad de Dios y asimilarla, renunciando al proyecto propio, que con tanta frecuencia consideramos irrenunciable. Será irrealizable sin que tome cuerpo y forma concreta en nuestro proceder sinodal un acto de conversión, a saber: la renuncia a criterios, sentimientos y conductas contrarios al Evangelio aunque pudieran presentarse como razonables e incluso como más de acuerdo con la opinión mayoritaria en la vigente mentalidad del “mundo” y en el abandono de la rutina pastoral y la tibieza espiritual y apostólica, dispuestos a andar nuevos caminos por muy ásperos que sean yendo al encuentro de los que están lejos, “Se observa, escribe el Papa, cómo nuestras comunida- des eclesiales tienen que forcejear con debilidades, fatigas, contradicciones. Necesitan escucha también de nuevo la voz del Espeso que las invita a la conversión, las incita a actuar con entusias- mo en las nuevas situaciones y las llama a comprometerse en la gran obra de la nueva evangeliza ción. (Ecelesia in Europa, 23).


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Santa María Magdalena – 22 de julio

“Jesús se apareció en primer lugar a María la de Magdala, de la que había expulsado siete demonios”. Ella fue el apóstol de los Apóstoles en el anuncio de la resurrección. La pecadora perdonada se habla adherido llena de amor a los pasos de Jesús. Formaba parte del grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y los Doce en su caminar a través de los pueblos y aldeas anunciando la Buena Noticia. En tanto los Apóstoles huyeron con ocasión del arresto del Señor, ella se encontraba al pie de la cruz junto con María, la Madre de Jesús, y el discípulo amado. Cuando el cuerpo del Señor fue depositado en el sepulcro, Magdalena no supo separarse de él; junto con María, la mujer de Cleofás, siguió “sentada fuera del sepulcro”. Este es el humilde servicio silencioso, “el amor sin desfallecimiento que unió para siempre Santa María Magdalena con su divino Maestro, Cristo”. A ella quiso mostrársele antes que a nadie el Señor resucitado y a ella lo confió “la misión de anunciar la alegría pascual”.

“Tú le encendiste en el corazón el fuego de un inmenso amor a Cristo, que le había devuelto la libertad del espíritu, y le infundiste el valor de seguirlo fielmente hasta el Calvario. Incluso tras la muerte de cruz buscó a su maestro con tanta pasión, que mereció encontrar al Señor resucitado y ser la primera que anunciara a los apóstoles la alegría de la Pascua” (Prefacio Misal Ambrosiano).

Su memoria obligatoria ya se celebraba en Constantinopla en el siglo X, y en el XI se difundió en Roma y en Occidente.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Miqueas 6,1-4.6-8. Te han explicado, hombre, lo que Dios desea de ti.
Mateo 12,38-42. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará

Martes 3:

Miqueas 7,14-15.18-20. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.

Mateo 12,46-50. Señalando con la mano a los discípulos dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”.

Miércoles 3:
San Lorenzo de Brindis (1559-1619), capuchino, teólogo, predicador por toda Europa.

Jeremías 1, .4-10. Te nombré profeta de los gentiles.
Mateo 13,1-9. Cayó en tierra buena y dio grano.

Jueves 3:
Santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles en el anuncio de la resurrección del
Señor.


Cantar 3,14a. Encontré al amor de mi alma,
Juan 20,1.11-18. Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?

Viernes 3:
Jeremías es el testigo fiel que sufre la ruina de su pueblo, infiel a la alianza de Sinaí. Para él la palabra del Señor está por encima de todo, lo juzga y aclara todo, convierte y encamina el corazón del hombre y conduce la marcha de la historia
Santa Brígida, patrona de Europa (1303-1373), madre virtuosa, terciaria franciscana, admirable por su carisma de oración contemplativa

Gálatas 2,18-20. Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.
Juan 15,1-8. El que permanece en mi y yo en él, ese da fruto abundante,

Sábado 3:
En Madrid Beatas María de los Ángeles de San José y compañeras, carmelitas, mártires de Guadalajara en 1936.

Jeremías 3,14-17. Os daré pastores a mi gusto; acudirán a Jerusalén.
Mateo 13,18-23. El que escucha la palabra y la entiende, ese dará fruto.




Domingo de la 15ª semana de Tiempo Ordinario. – 11/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

En el camino de la vida el hombre se pregunta quien es su prójimo y la Palabra de Dios le responde que el problema es otro: hacerse y sentirse en todo circunstancia próximo y prójimo de los demás. La maravillosa parábola del buen samaritano, que se lee en este domingo, es un reflejo de cómo hay que vivir en concreto la ley del amor a Dios y a los hombres.

Conviene recordar que Dios ha sido el primero que se ha hecho próximo al hombre a través de su palabra y de la manifestación de su poder. La Biblia está salpicada de diálogos con el hombre ya desde las primeras páginas del Génesis. Pero sobre todo Dios se ha hecho próximo en su Hijo, mediador único y universal, de quien proviene todo y es fuente del amor misericordioso del Padre. Cristo es el verdadero Buen Samaritano, que antes de enseñar la parábola, la hizo realidad en su vida acogiendo a todos, amando a los pobres, perdonando a los pecadores, defendiendo a los marginados, curando a los enfermos, salvando hasta entregar la última gota de su sangre en la cruz.

En un mundo en que se acercan las distancias y se incrementan a todos los niveles las comunicaciones, muchos hombres no logran estar próximos a otros porque las actitudes interiores diversas no van en consonancia con la proximidad física. ¡Cuántos están solos en medio del barullo de la gran ciudad! Reciben codazos al andar entre la multitud y no reciben ninguna muestra de amor

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Jesús, nuestro Redentor, en su vida terrena, pasó haciendo el bien
y curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre
que sufre en su cuerpo o en su espíritu,
y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual, en tu Hijo muerto y resucitado.



Prefacio común VIII


Palabra de Dios:

Deuteronomio 30, 10-14

Sal 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37

san Pablo a los Colosenses 1, 15-20

san Lucas 10, 25-37

Comprender la Palabra

Un letrado -nos dice el Evangelista San Lucas- pregunta a Jesús “para ponerlo a prueba” (Léase la lª parte del Evangelio de este Domingo). ¿Qué esperaba el Letrado que Jesús respondiera? Jesús asiente ala respuesta, que el Letrado le dio, respondiendo a su vez a la pregunta, que Jesús le hizo. Responde el Letrado con la recitación de los dos Preceptos, que todo buen israelita sabia de memoria y recitaba tres veces al día. Quizá la doble intención del Letrado esté en la pregunta final: “Y ¿quién es mí prójimo?” ¿Esperaba que Jesús respondiese que sólo son prójimos los miembros del Pueblo Judío? o que también lo son los de los otros pueblos, para muchos judíos aborrecibles, v. gr., los samaritanos? La respuesta de Jesús está en la Parábola, que sigue.

Pero la Parábola no responde exactamente a la pregunta del Letrado. Jesús se sitúa desde otro punto de mira. Prójimo, por supuesto es todo hombre, sin precisar más (“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó “) Pero “prójimo” -pone el Señor de, relieve- es ante todo el que se hace prójimo, próximo, el que se aproxima al necesitado, al que sufre, para socorrerlo. En este sentido, la pregunta conclusiva de la Parábola: “¿ Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”.

Esta Parábola de Jesús sólo San Lucas la recoge en su Relato Evangélico y la sitúa entre las enseñanzas de Jesús por el Camino hacia Jerusalén. Precisamente la narración tiene lugar en el Camino por el que Jesús ha de subir (“Bajaba … de Jerusalén a Jericó… “).

La Parábola, denominada “del Buen Samaritano” ha sido muy comentada. ¿Cómo no ver en “el Buen Samaritano” al mismo Cristo, socorriendo a todo hombre, necesitado de salvación? Jesús, en sus enseñanzas, en sus parábolas, no sólo nos dice, también se nos dice. Y quien quiera que haga lo mismo que El se convierte en imagen, icono, de Cristo,

Desde la perspectiva del Señor, el Buen Samaritano, ni “el sacerdote” ni “el levita”, que “dando un rodeo, pasan de largo” podían salvar al hombre. Y “el posadero”, a quien el Señor encomienda al hombre malherido hasta la vuelta (en su 2ª Venida) somos nosotros, la Iglesia.

En el fondo de la Parábola y de la Recitación-Respuesta del Letrado resuena la exhortación del mismo Dios por boca de Moisés ( 1ª Lectura). Obsérvese la coincidencia literal de las palabras, “Amarás -conviértele (en el Libro del Deuteronomio)- al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda el alma



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La verdadera reforma que necesitamos nace de la conversión a Jesucristo (II)


También en este punto es extraordinariamente luminosa y sugerente la exhortación sobre “La Iglesia en Europa”. Continuando con el paradigma del Apocalipsis, el Papa recuerda la visión del libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos y sostenido en la mano derecha por el que está sentado en el trono. Nadie puede abrir el libro ni leerlo, sino sólo Jesucristo. Sólo él conoce y puede revelar y realizar su contenido: el proyecto definitivo de la salvación misericordiosa de Dios sobre las personas y la historia. El libro es entregado al apóstol san Juan con la orden de comérselo. De este modo lo asimilará con la intensidad y la identificación necesaria para poder comunicarlo provechosamente a los demás (cfr. Ap 10).


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Benito, Abad. Patrono de Europa – 11 de julio

Con razón, se ha llamado a San Benito padre de los monjes de Occidente y fue declarado por Pablo VI en 1964 patrono de Europa, juntamente con los santos Cirilo y Metodio. Su nombre significa “bendito” bendito de Dios y de su Iglesia. Nació Benito en Nursia por el año 480. Luego de haber estudiado en Roma, con la idea de romper con el mundo se retiró a Subiaco para llevar una vida eremética. Se trasladó después a Casino, en donde fundó el célebre monasterio y escribió la Regla para los monjes. Pronto se extendió desde Monte Casino por el occidente europeo una red de monasterios, observantes de la Regla de San Benito, en la que supo conjugar la experiencia ascética del oriente cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores del Evangelio.

San Benito quiso fundar una escuela en que se aprendiera a “servir al Señor”, por la senda de los mandamientos con libertad de corazón”; hizo de la concordia fraterna y de la paz el alma de la vida comunitaria, insistiendo por encima de todo en el servicio de Dios por medio de la oración y de la disponibilidad con los hermanos, en los que hay que descubrir al mismo Jesús.

Los monjes benedictinos, cuyo lema es llorar y trabajar” llevaron a cabo silenciosa y pacientemente durante largos siglos, la tarea de evangelización de los pueblos bárbaros, que en su día se asentaron en la Europa Occidental. Y, con el Evangelio, supieron llevarles también la cultura en todas sus dimensiones: desde el cultivo del campo hasta las letras y la convivencia ciudadana


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 1,10-17. Lavaos, apartad de mi vida vuestras malas acciones.
Mateo 10,34-11,1. No he venido a sembrar paz, sino espadas.

Martes 3:
San Enrique (973-1024), emperador, se distinguió por su labor misionera y reformadora.

Isaías 7,1-9. Si no creéis, no subsistiréis.
Mateo 11,20-24. El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotros.


Miércoles 3:
San Camilo de Lelis (1550-1614), presbítero, primer militar, después al servicio de los enfermos.

Isaías 10,54.13-16. ¿Se envanece el hacha contra quien la blande?
Mateo 11,25-27. Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla.


Jueves 3:
San Buenaventura (1218-1274), filósofo y doctor, superior general de los franciscanos, cardenal de la diócesis de Albano,

Isaías 26,7-9.12.16-19. Despertarán jubilosos los que habitan en el Reino.
Mateo 11,28-30, Soy manso y humilde de corazón.

Viernes 3:
Nuestra Señora del Carmen. Advocación popular de la Virgen, unida a la Orden Carmelitana.

Zacarías 2,14-17. Alégrate, hija de Sión, que yo vengo.
Mateo 12,46-50. Señalando con la mano a los discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”.

Sábado 3:
El libro del profeta Miqueas está lleno de promesas y amenazas, de un diálogo constante entre Dios creador liberador y guardián de Israel, y su pueblo, que le ha abandonado para seguir a los ídolos y a la maldad de su conducía,



Miqueas 2,1-5. Codician los campos y se apoderan de las casas.
Mateo 12,14-2 1. Les mandó que no le descubrieran. Asa se cumplió lo que dijo el profeta.




Domingo de la 14ª semana de Tiempo Ordinario. – 04/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
PREGONEROS DE LA PAZ

Los textos de este domingo están en la clave del camino de Jesús hacia Jerusalén para cumplir su misión mesiánica. El camino de Jesús es el camino de los cristianos. Por eso él, que era el Enviado de Dios, envía a setenta y dos discípulos. Este número tiene su importancia, pues debe ser interpretado como explícita significación de universalidad. Según el modo de pensar de los antiguos setenta y dos eran los pueblos que habitaban la tierra.

El envío de Jesús es universal, el anuncio de su Reino es para todos, su salvación alcanza a la humanidad entera. Todo cristiano es enviado al mundo para predicar el Evangelio no solo con palabras, sino con los gestos y las actitudes que dan credibilidad: la pobreza, el desinterés, la renuncia, que más que virtudes son signos de la disponibilidad hacia el don de la salvación que Dios ofrece a todos y que debemos traspasar a los demás.

Lo primero que hay que comunicar es la paz. En un mundo crispado, en una sociedad agresiva, en ni) ambiente violento la oferta de paz es siempre válida y actual. El hombre pacífico es el más valiente, porque crea una convivencia más estable y transforma el interior violento de las personas. La principal tentación del cristiano es abandonar su misión pacificadora, ya que no ve frutos inmediatos ni resultados notorios en la sociedad que tiene otra escala de valores y otra moral. No hay que cambiar de anuncio, ni de slogan, ni de casa. La constancia es la prueba de que se cree verdaderamente en el hombre, incluso en el que oprime, aplasta o mata. Necesariamente el testimonio cristiano es una pacificación total, en estar siempre abierto al diálogo, para liberar de fatigas y de opresiones violentas. La paz, como el Reino de Dios, siempre está cerca.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Dios de la paz, tú eres la paz misma,
pero el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta:
haz que los que conviven como hermanos perseveren en el bien
y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio.



Oración colecta por la paz


Palabra de Dios:

Isaías 66, 10-14c

Sal 65, 1-3a. 4-5. 16 y 20

an Pablo a los Gálatas 6, 14-18

san Lucas 10, 1-9

Comprender la Palabra

Escuchamos este Domingo, en la Lectura del Evangelio, el Relato de la Misión de los Setenta y dos discípulos de Jesús. Sólo San Lucas relata este Episodio, además del Relato de la Misión de los Doce Apóstoles, que también nos relatan Marcos y Mateo. Ambos Relatos (ensayo de la Misión de la Iglesia), esquematizados, son muy pare(,¡dos; algo más extenso el Relato, que hoy comentamos. Cuando el Evangelista lo escribe, sin duda tiene muy en cuenta lo que ya, hace décadas, está sucediendo: la Misión de la Iglesia -de Cristo, Señor de la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo -entre todas las gentes; Misión, no sólo de los Doce Apóstoles, sino de muchos otros discípulos del Señor; Misión, en la que participa y de la que es testigo San Lucas, acompañando al Apóstol San Pablo en sus viajes misionales; Misión, que el mismo San Lucas nos describe en su Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Quizá extrañe el lenguaje algo arcaizante: “No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias … no os detengáis a saludar a nadie por el camino… ” Quiere decir que la Misión siempre es urgente y no admite demoras; y que los enviados tienen que estar siempre disponibles.

La Misión consiste en anunciar con la palabra y con signos (de curación) el Reino (proyecto) de Dios, que trae “la paz”; la ‘paz”, que es abundancia, plenitud, perfección, salvación. Es la “paz”, a la que se refiere el Profeta Isaías (1ª Lectura): “Yo haré derivar hacia ella -la Nueva Jerusalén, la Iglesia- como un río, la paz”; “Paz”, que es consolación, alegría; la alegría y el consuelo, de que quedan embargados los que reciben el Anuncio, Buena Noticia, del Reino de Dios, como atestigua el Evangelista San Lucas en su Libro de los Hechos de los Apóstoles.

La Misión -les advierte el Señor a los discípulos- no será fácil; encontrarán oposición, hostilidad: “Cuando entréis en un pueblo y no os reciban… “; Sin embargo los poderes malignos, que predominan en este mundo, serán definitivamente vencidos por el avance del Reino de Dios. Veía a Satanás -les dice el Señor- caer del cielo como un rayo “.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La verdadera reforma que necesitamos nace de la conversión a Jesucristo (I)


Somos igualmente conscientes de que no alcanzaremos más claridad ni mayor generosidad sin una conversión sincera al Señor y a su Evangelio, La reforma que verdaderamente nos capacite a toda la comunidad diocesana para ser “sus testigos” en todos los aspectos de la vida personal y comunitaria -transformación de las personas, renovación de la acción pastoral, etc.- será la que nazca de la conversión a la persona de Jesucristo. Por eso hemos iniciado el camino sinodal con espíritu de penitencia y haciendo examen de conciencia. Los criterios para orientar la renovación a la que nos sentimos llamados, no los buscamos primariamente en las técnicas, psicológicas y sociológicas -siempre útiles-, que estudian el comportamiento de los grupos, etc., Sino en la Palabra de Dios acogida con fe y confianza en comunión con la Iglesia. Esa palabra -palabra de la verdad-, aplicada a la vida, iluminará el itinerario de la verdadera renovación diocesana.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Peregrinar a Santiago

Este año la Festividad del Apóstol Santiago, Patrono de España, tiene la peculiaridad de caer en Domingo. Y por ello, se celebra el Año Santo Jacobeo. Si desde la Edad media no han dejado de celebrarse peregrinaciones a Compostela para mar ante la tumba del Apóstol Santiago, en la actualidad las peregrinaciones jacobeas están cobrando nuevo vigor, nueva fuerza y nuevo impulso.

Caminar es una experiencia primordial, que permite al hombre liberarse de un determinado lugar y alcanzar nuevas tierras y nuevas metas. La peregrinación a Santiago -andando en todo o, a lo mejor, en una parte del camino forma parte de esa experiencia. Porque el caminar ayuda a la reflexión, al encuentro consigo mismo y al encuentro con Dios en la contemplación de las bellezas naturales en los diversos y bellísimos paisajes de la ruta jacobea y en el interior del corazón humano. Si se peregrina en compañía es también encontrarse con los otros. Porque peregrinar es alejarse del desierto del pecado y avanzar, de etapa en etapa, hacia el encuentro con Dios. Vestirse de peregrino -capa santiagüeña, concha y bordónes revestirse de la caridad y de las demás virtudes. Y llegados a Santiago, abrazar al Apóstol es quererse identificar con su vida de servicio a Dios hasta entregar la vida por los hombres. Poner la mano en el hueco de la columna es adherirse a la fe de la Iglesia. Contemplar la catedral es descubrir la incomparable belleza del mundo espiritual y trascendente, de la gloria de Dios, Hacer una ofrenda es sacrificar los deseos mundanos de consumismo y manifestar el compromiso de ayudar a los más pobres y necesitados.

Peregrinar a Santiago y ganar el jubileo. A eso nos invita este año el Apóstol en su fiesta. Se viene haciendo desde los albores del siglo X desde todos los rincones de Europa. Continuar esta tradición es una manifestación más de las raíces cristianas de Europa. No dejemos que se sequen.



Rafael del Olmo Veros

Para la Semana

Lunes 3:

Oseas 2,16.17b-18,21-22. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo.
Mateo 9,18-26. Mi hija acaba de morir, pero ven tú y vivirá.

Martes 3:
Santa María Goretti (1890-1902), virgen y mártir, murió apuñalada por defender su castidad.

Oseas 8,4-7.11.13. Siembran vientos y cosechan tempestades.
Mateo 9,32-38. La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.


Miércoles 3:

Oseas 10,1-17-8.12. Es tiempo de consultar al Señor.
Mateo 10,1 Id a las ovejas descarriadas de Israel.

Jueves 3:

Oseas 11,1-4.8c-9. Se me revuelve el corazón.
Mateo 10,7-15. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

Viernes 3:

Oseas 14,2-10. No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.
Mateo 10, 16-23. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

Sábado 3:

Isaías 6,1-8. Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al rey y Señor de los
ejércitos.
Mateo 10,24-33. No tengáis miedo a los que matan al cuerpo.



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