Nicodemo tenía que nacer de nuevo. Nosotros no, por que ya hemos nacido en nuestro bautismo. El día de nuestro bautismo comenzamos a vivir para siempre. Pensamos que la vida eterna es lo que viene después de morirnos. Por eso no nos atrae la vida eterna. Por que no nos queremos morir, pero es que no es la muerte natural la que da comienzo a la vida eterna sino la Muerte de Cristo, a la que nos incorporamos por el bautismo. La vida que no acaba comienza en el bautismo y ya en esta vida comenzamos a vivir vida eterna. Por eso la muerte pierde su aguijón.
Nacer de nuevo no es renacer, por que renacer es a la misma vida que ya se tenía. Nacer de nuevo es comenzar a vivir una vida nueva. Somos la misma persona, pero con una vida nueva. La vida nueva es eterna, no va a acabar nunca, y es plena, por que es vida de hijos de Dios.
Nicodemo fue buscando respuestas a sus preguntas. Sentía curiosidad por Jesús y no estaba cegado por prejuicios, pero tuvo que quedar sorprendido por la propuesta de Jesús de nacer de nuevo. Jesús no le resolvió sus dudas, no le explicó mejor las escrituras, no le propuso un plan de vida más exigente, no le pidió que se uniese a una causa,… le dijo que tenía que nacer de nuevo.