Queremos hacer una peregrinación a Tierra Santa del 9 al 16 de agosto Nuna es buena fecha y quien quiera ir cuando en esa parte del mundo no haya conflictos, no ira nunca. Llevamos un mes y media anunciándolo en la parroquia con un éxito claro: Nadie de la parroquia se apunta. Si sale al final iré con u grupo de 11 antiguos feligreses, pero nadie de esta parroquia. Me jugaría todos los peines que tengo en casa (que soy calvo y me da igual), que cuatro días antes de salir dirán que quieren apuntarse, y un mes después de volver me preguntarán que cuándo sale. Hay muchos que no se dan cuenta que muchas cosas hay que prepararlas, no se deben improvisar y para eso hay que hacerlo con tiempo.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
La salvación no se improvisa. No es mérito nuestro, sino que depende exclusivamente de la gratuidad de Dios…, pero no se improvisa. Hay que prepararse a recibir la misericordia de Dios.
Si el dueño de la casa sabe a qué hora viene el ladrón no se va a dormir a casa de su primo. Procura estar despierto y bien armado para echar a el ladrón.
Si uno tiene que dar la comida a los sirvientes a su hora, tendrá que estar pendiente del reloj, no esperar al primer desfallecido por inanición.
Si uno piensa que es inmortal y que nunca se va a morir (y nuca significa ahora), empezará a comer y a beber con los borrachos hasta el día que le da el telele.
¿Cómo se prepara uno?
Primero conociendo a su Señor. Si uno se cree que todo lo hace él, empieza mal. Es el Señor, el Dios de Dioses, el que gobierna cielos y tierra. Y hay que tratarle, conocerle y amarle. Por eso lo primero es la oración, la Santa Misa, la vida en gracia y la escucha de la Palabra de Dios.
Lo segundo: Conociendo a el ladrón. A ver si vamos a confundir al ladrón con el amo y vamos a pensar siempre que no podemos, que el pecado nos puede y que no somos capaces de prepararnos para nada. Cuando uno conoce al enemigo sabe por dónde viene y no le deja acercarse.
Lo tercero: Conocer la voluntad de Dios hoy. A qué criados y a qué horas tengo que poner la comida. Esa es la caridad. No hay vida cristiana sin caridad. Como los demás, especialmente los más pobres y los que tengo más cerca, empiecen a molestarme y sólo quiera estar con la gente con la que me lo paso bien…, llegará el Señor y notará su rigor.
Lo cuarto: Confiar en Dios. El vendrá y triunfará. Dios cumple sus promesas, aunque a nosotros los tiempos se nos hagan muy largos. Cuando tengas prisa, respira despacio y piensa: Confiaré y no temeré.
Y con estas cuatro cosas ya estás preparando la llegada de Cristo y distinguiéndole de muchos falsos profetas de calamidades. Y cuando llegue le conocerás y te alegrarás, como María, como los santos.