Ayer tuve una boda en Caná…, no en Caná de Galilea si no en la parroquia Santa María de Caná en Pozuelo de Alarcón. Un matrimonio muy joven y majo a los que espero que Dios les siga bendiciendo todos los días de su vida. Algunos piensan que es una temeridad casarse con 23 años, que ya te has unido a un hombre o a una mujer de por viday la vida es muy larga…, así que puestos a esperar te casas a los 57 con quien primero encuentres. Casarse joven está bien, pueden disfrutar de muchas cosas juntos y ser padres y no abuelos de sus hijos. Tendrán que luchar en la vida para salir adelante, pero tienen una motivación más para salir adelante que no sea comprarse un coche mejor. Los que no saben amar viven el matrimonio como un encadenarse, los que saben amar lo hacen como un acto de su libertad.

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.

No creo que Juan Bautista fuese experto en fugas, y más en las cárceles de aquel tiempo que más que cárceles eran agujeros. Pero el mundo tiende a encadenar la verdad. Si no quieres escucharla la encierras en el último hoyo, le encadenas y te dedicas a cosas más alegres y vitales como ver danzar a la hija de Herodías o a Farmear Aura (que no sé muy bien en qué consiste, ¡pero hay tanto tonto!).

En la vida real, es decir, en la vida que sale de las manos de Dios, el que se entrega por amor es libre y ninguna cadena le puede detener. Ni cortándote la cabeza pueden impedir que se escuche tu voz, y así pensaba Herodes que Jesús era Juan Bautista que había resucitado. Sólo entregándote te liberas. Cuando te guardas para ti te encadenas a tus cosas, tu prestigio, tu status, tu soberbia o al demonio. Hoy hay mucha gente que vive encadenada.

Para ser libres nos liberó Cristo… ¿Cómo quieres vivir tu vida?

Juan Bautista saltó de alegría en el vientre de su madre al acercarse María que le traía a su liberador. Salta tú también de alegría al acercarte a Ella, levántate, alza la cabeza se acerca nuestra liberación: Jesús.