Concluye el libro de Job. Como podéis comprender, desde el lunes hasta hoy hemos visto cero coma: ¡tiene 42 capítulos! Pero quizá a más de uno le ha picado el gusanillo y lo tenga de lectura a lo largo de las próximas semanas. Vale la pena. Como hago siempre, recomiendo la biblia de la Conferencia Episcopal, por ser fruto de un gran esfuerzo por parte de los mejores biblistas y porque es la versión oficial para ser usada en la liturgia. Hay otras muchas biblias que también están chulas, pero la más nueva es esta.

El pobre Job las ha pasado canutas, ha sido puesto a prueba mucho más allá de sus propias fuerzas, pero finalmente ha vencido las tentaciones de la desesperanza, la ira, la tristeza, la soledad, el sinsentido, el vacío, la maledicencia… y otras muchas más. Ha combatido, ha sido derrotado en varias ocasiones, se ha levantado, se ha convertido, y en el epílogo todos resoplamos junto con él.

Satanás es derrotado. Sus intentos por derribar a un hombre justo han terminado en un estrepitoso bluff. Esta derrota será definitiva con Cristo, que ve «a Satanás caer del cielo como un rayo».

Termina todo como empezó: rodeado de camellos, ovejas, bueyes y borricas… Toda una perfumería… Y con hijos e hijas de los que presumir. Todavía estamos en el Antiguo Testamento y se nota, porque ese tipo de bendiciones «en especie» suelen ser las que corresponden a la mentalidad judía. Con Cristo la cosa evoluciona un poco bastante, porque nos espera el Cielo. Allí huele mejor, seguro.