Ayer estuve en un entierro de una amiga y antigua feligresa. Ciertamente ante la muerte se palpa la pobreza de este mundo y se tiene que mirar al cielo para descubrir lo auténticamente imprtante, lo que vale la pena,a lo que perdura.

Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

El dinero de iniquidad no es el dinero ganado de forma fraudulenta o delictiva. Es símplemente el dinero, del que no nos llevaremos nada de aquí. Cuánta ssveces por el dinero o las cosas materiales de desunen familias, matrimonios, amigos y hasta se provocan guerras y violencias. Lo material no puede ser nuestro señor, convertirlo en nuestro dios. ¡Pero las cosas materiales facilitan la vida! Sí, es verdad, pero si nos arrebatan lo más importante, aquello que es sublime entre los hombres peor es abominable ante Dios, se puede convertir en una pesadilla.

Que tus bienes te sirvan para encontrar la riqueza verdadera. Si tus bienes te separan de Dios, de tu familia, de tus amigos, de hacer el bien a los más pobres…, se han convertido en tu dueño,  y al final de la vida te abandonarás.

María no tiene bienes en sus brazos, tiene al Bien. No nos dejemos esclavizar.