Ef 4, 7-16
Sal 121, 1bc-2. 3-4ab. 4cd-5
Lc 13, 1-9

Todo viene de Cristo y todo se dirige hacia Cristo, especialmente en el misterio de la Iglesia. Los dones, ministerios y servicios de la Iglesia proceden de Él y son un regalo para la comunidad. Por eso estamos llamados a mirar a sus ministros con respeto, gratitud y misericordia.

En san Antonio María Claret, cuya fiesta celebramos hoy, contemplamos un ejemplo de entrega total a Cristo. Su vida estuvo marcada por el anuncio incansable del Evangelio y el servicio generoso a la Iglesia. Como Santa Catalina de Siena, nos invita a reconocer la grandeza de la vocación unida a la humildad del servicio.

El Evangelio nos enseña también a no convertir el sufrimiento ajeno en motivo de juicio o condena. Las tragedias no nos permiten juzgar la vida de quienes las padecen, sino revisar la orientación de la nuestra. El verdadero peligro está en alejarnos de Cristo y olvidar nuestra llamada a la conversión.

Como Claret, estamos llamados a vivir y anunciar el Evangelio, caminando siempre hacia Cristo.