Esto de la gripe es muy aburrido…, ya se pasará. Ayer por la mañana la Santa Misa fue un poco más breve de lo habitual, no tenía mucho cuerpo para extenderme en la predicación. Me ha tocado celebrar muchas veces enfermo o con dolor, y es cuando más te das cuenta que no das nada tuyo.
Un hombre rico tenía un administrador a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Hoy no voy a fijarme en el mal administrador, sino en la suerte que tenemos de dar lo que no es nuestro, es del Señor. Los sacerdotes no celebramos la Misa para que nos aplaudan o atraer público, sino para ofrecer lo que hemos recibido. Cuando vas a Misa no te preocupes demasiado sino estás algo distraído o se te va la cabeza a algún problema o alguna tontería. Dile al Señor: Aquí estoy, contigo. Y Él pondrá el resto. Y lo que digo de la Misa lo digo igual de la oración, tu trabajo, tu familia, tu salud…., todo lo has recibido y cuanto más lo entregas más tienes. Por eso el que pierde su vida la gana.
El que se pone en el centro y quita su lugar a Dios al final no tiene nada que dar y tiene miedo de perderlo todo. No vale la,pena ser un mal administrador, por mucho que creas que ganas.
Mira a la Virgen, todo lo recibió en su Hijo y todo lo entregó…, haz como ella.