NUESTRO REY Y NUESTRA HERIDA

 1Sam 8, 4-7. 10-22a; Sal 88; Mc 2, 1-12 No seremos dignos hijos de la Iglesia si no hacemos nuestras la llaga y la plegaria que están gritando en el corazón de nuestra madre y en el alma del Romano Pontífice. Los discípulos de Cristo estamos dispersos como un rebaño...

EL LEPROSO Y LA «RATITA»

 1Sam 4, 1-11; Sal 43; Mc 1, 40-45  «No se lo digas a nadie», le dijo Jesús a aquel leproso que había recuperado la salud al ser acariciado por sus dedos. Es un mandato misterioso, y en apariencia contradictorio: el opuesto a aquel «Id por todo el mundo y anunciad el...

LO QUE VA DE «OÍR» A «ESCUCHAR»

 1Sam 3, 1-10. 19-20; Sal 39; Mc 1, 29-39 «Habla, Señor, que tu siervo escucha»… Me he sentido en ocasiones tentado, al finalizar la misa del domingo, de salir a la puerta y realizar una encuesta… » – Perdone que le interrumpa; ya sé que tiene usted...

ENSEÑAR CON AUTORIDAD

La Palabra de Dios es eficaz, y origina aquello que pronuncia. «Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido»… No se trataba de un «que te recuperes» cualquiera, sino de las Palabras que Yahweh, por boca de su sacerdote, Elí, pronunciaba sobre Ana. Seis...

TIENES SUERTE, ANA

 1Sam 1, 1-8; Sal 115; Mc 1, 14-20  Comienza el Libro de Samuel. Esa historia real, hecha de hombres y mujeres de carne y hueso y sucedida hace miles de años, es la Historia Sagrada con que Dios nos habla hoy a nosotros. Cada una de aquellas personas, sin saberlo,...