Escribiré mi ley en sus corazones

Jer 31,31-34; Sal 50; Mt 16,13-23 Palabras reconfortantes las del profeta Jeremías. Todos me reconocerán; tú y yo también. Cuando perdone sus crímenes, y los nuestros, pues ¿qué?, ¿acontecería que los pecados sólo serán de ellos, cosa bien rara, pero no nuestros?...

Con amor eterno te amé

Jer 31,1-7; Jer 31; Mt 15,21-28 Curioso. Estas palabras no son de ser de carne como nosotros, sino de Dios. Palabras que el profeta Jeremías pone en boca de Dios, por una vez anunciador de maravillas para el pequeño resto del pueblo de Israel, quien halló gracia en el...

Ven

Jer 30,1-2.12-15.18.22; Sal 101; Mt 14,22-36 Atrévete a venir. No tengas miedo. Ánimo, soy yo. La venida de Jesús lo trastoca todo, es él quien reconstruye Sión, quien se vuelve a las súplicas de los indefensos, quien no desprecia nuestras peticiones. Porque, sí, es...

Porque tú me has instruido

Jer 28,1-17; Sal 118; Mt 14,13-21 Los falsos profetas, como Ananías, predicen a los poderosos todo género de bienandanzas, y, si hay dificultades, les aseguran a los jefes que enseguida pasarán. Por ello, en la seguridad de su anuncio de los bienes que van a llegar en...

Revestíos de la nueva condición

Ecle 1,2.2,21-23; Sal 89; Col 3,1-5.9-11; Lu 12,13-21 Antes, el catolicismo era un cumplimiento. Debía quedar claro: lo que hiciéramos sólo podía ser lo permitido; lo tolerado por la Iglesia. Esto llevaba a convertirlo todo en reglas que debían cumplirse con escrúpulo...

LA CABEZA DE JUAN

¡Quién iba a decirlo? Un hombre que vivía entre las fieras y se alimentaba de comida silvestre acaba muriendo en el palacio del rey, en medio de una fiesta, y por defender la indisolubilidad del matrimonio.  Juan Bautista es un hombre totalmente movido por el Espíritu...