16/04/2021 – Viernes de la 2ª semana de Pascua.

PRIMERA LECTURA Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre.Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 34-42 En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó...

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Engracia, virgen y mártir (c. a. 304)

webmaster | viernes, 16 abril 2021 | Santoral
Santos: Engracia, virgen y mártir; 18 mártires de Zaragoza: Optato, Luperco, Suceso, Marcial, Urbano, Julia, Quintiliano, Publio, Frontón, Félix, Ceciliano, Evencio, Primitivo, Apodemo y Saturnino; Benito José Labre, Joaquín, Dragón, confesores; Toribio de Liébana, Fructuoso, Paterno, obispos; Lamberto, Calixto, Cayo, Cremencio, Carisio, Irene, Leónidas, Baudilio, Urbano, mártires; Magno, conde; María Bernarda Soubirous, virgen.
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Benito José Labre, confesor (1748-1783)

webmaster | viernes, 16 abril 2021 | Santoral
Santos: Engracia, virgen y mártir; 18 mártires de Zaragoza: Optato, Luperco, Suceso, Marcial, Urbano, Julia, Quintiliano, Publio, Frontón, Félix, Ceciliano, Evencio, Primitivo, Apodemo y Saturnino; Benito José Labre, Joaquín, Dragón, confesores; Toribio de Liébana, Fructuoso, Paterno, obispos; Lamberto, Calixto, Cayo, Cremencio, Carisio, Irene, Leónidas, Baudilio, Urbano, mártires; Magno, conde; María Bernarda Soubirous, virgen.
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El trabajo: un derecho otorgado por Dios al hombre

La Iglesia que peregrina en Madrid celebra la Jornada Diocesana contra el Paro este fin de semana, en un momento en el que muchas personas afrontan dificultades en sus puestos, se han quedado en la calle o no consiguen nuevas oportunidades por la pandemia. La Iglesia se muestra solícita con ellas porque el trabajo es un derecho otorgado por Dios al hombre que, en palabras del Papa Francisco en Fratelli tutti, «no solo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo» (FT, 162). Hoy surgen interrogantes, también temores y sufrimientos. Las noticias del paro desbocado, del empleo vergonzante, del cierre de negocios, de la ruina de pequeños comerciantes y de la incertidumbre económica llevan a pensar en la necesidad de una reorganización y de una revisión de nuestras estructuras. Como Iglesia nos corresponde recordar la dignidad del ser humano y la importancia del trabajo decente, clave en el desarrollo de cada persona y de sus familias. «La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan», tal y como escribió Benedicto XVI (Caritas in veritate, 32). ¿Cómo podemos ayudar los creyentes? ¿Qué debemos hacer? En la vigilia de oración que tendremos este sábado para preparar la jornada diocesana nos plantearemos ¿Acompañar en la esperanza? En este tiempo de Pascua, esta pregunta nos recuerda que, ante las dificultades, los cristianos hemos de mostrar con palabras y, sobre todo, con obras que el sufrimiento no va a tener la última palabra. Como subraya el Papa Francisco, «ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano». Hoy hacen falta «hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se hacen prójimos y levantan y rehabilitan al caído, para que el bien sea común» (cfr. FT, 67). Qué belleza tiene la Iglesia cuando aparece en el mundo con la misma cercanía de Jesucristo, cuando da aliento a las personas que peor lo están pasando, cuando apoya iniciativas sociales a favor del trabajo y, de esa forma, a favor de las familias… La Iglesia está convencida de que el trabajo es una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra y tiene que vivirlo así. Los discípulos de Cristo debemos sumar esfuerzos para que ningún elemento de explotación se haga presente y menos en momentos de crisis laboral. Hemos de remarcar siempre que «el hombre como sujeto del trabajo, e independientemente del trabajo que realiza, el hombre, él solo, es una persona» (Laborem exercens, 12). Usando el necesario recordatorio de Cáritas Diocesana de Madrid, Hermandades del Trabajo y Justicia y Paz para este fin de semana, El empleo es cosa de todos y «una sociedad donde el derecho al trabajo sea anulado o sistemáticamente negado y donde las medidas de política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, no puede conseguir su legitimación ética ni la justa paz social» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 288). En este sentido, tengo varias propuestas para cada uno de vosotros: 1. Descubre lo que eres. El hombre vale más por lo que es que por lo… [...]