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ME SEDUJISTE, SEÑOR.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Primer domingo de septiembre. Los niños siguen de vacaciones. Al menos en Madrid hace buen tiempo. Las piscinas están abiertas. Superando los primeros días de trabajo o amargándose por ser mañana el primer día de trabajo después de las vacaciones. ¿Qué hago yo este domingo en Misa? ¿Cumplir un precepto? ¿Es que Dios no tiene en cuenta el clima, el tiempo, mi situación…? ¿Tenemos un Dios sádico que pudiendo estar disfrutando de mi familia me encierra en un templo con un sacerdote aburridísimo durante una hora de este domingo? ¿No quiere Dios nuestra felicidad?

Ciertamente, quien viva la vida en Cristo para cumplir muchas cosas se le tienen que hacer una tortura. La ley del mínimo esfuerzo se adueña de nosotros y acabamos haciendo lo justo o un poquito menos de lo justo.

Hoy escuchamos una de las lecturas que mas me gustan del Antiguo Testamento. Jeremías, desnudando su alma y que dice: Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido. He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí. Cuando hablo, tengo que gritar: proclamar violencia y destrucción.

La palabra del Señor se volvió me ha servido de oprobio y desprecio a diario.

Me dije: «No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»; pero había en mis entrañas como fuego, algo ardiente encerrado en mis huesos.

Yo intentaba sofocarlo, y no podía”.

La vida cristiana es dejar seducirse por Dios, de tal manera que ya no prima en mi vida lo que tengo que hacer sino lo que amo. Aunque me sienta despreciado por mi amor no puedo dejarlo, intento sofocarlo, pero mi vida no tiene ningún sentido sin mi amado Dios. Es dejar que Dios te robe el corazón, te arrebate tu vida. Es dejarte vencer en tus resistencias contra Dios y decirle: me entrego del todo, yo soy tú y sin ti no soy nada. Aunque me ofrecieran riquezas, comodidades, prestigio…, si te pierdo no soy nada, no tengo nada, mi vida no vale nada sin ti. Solo tu llenas mi vida y sin ti estoy vacío.

El pecado, que son los momentos de mi vida sin Dios, es calculador, rastrero y deja vacío. Por eso santo Domingo Savio, enamorado completamente de Dios en su primera Comunión, podría hacer el propósito de “antes morir que pecar.”

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

«¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo; porque tú piensas corno los hombres, no como Dios».

La lógica de Jesús es la lógica del amor. Del amor a Dios Padre y, por Él, a todos nosotros. La redención viene por el amor de Dios. Y el amor no admite componendas, medias tintas, ni chapuzas. El diablo te propondrá no amar o amar sólo un poco. Dios ama hasta dar la vida para rescatar la nuestra.

¿Dónde quieres estar hoy? ¿Con Aquel que te ha amado hasta entregarse por ti, o tirado en un sofá haciendo zapping? Tu elijes.

María, nuestra Madre del cielo, supo amar como Dios la amaba. Se dejó seducir completamente. Que ella nos enseña a que nada de nuestra vida esté nunca al margen del amor de Dios.

 

 

BUSCADORES DE LO BUENO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Cuando se vuelve de vacaciones se suele comentar lo que se ha hecho. Los días de descanso, la playa o la montaña, y esos días reservados para estar con la familia de sangre y la política. Curiosamente en esos días muchas veces se generan conflictos. A pocos he oído decir: “He descubierto que mi consuegra es encantadora”. Más bien te cuentan cómo han mantenido los nervios para no explotar en los días de relación familiar. (Estoy exagerando, muchísima gente se lo pasa estupendamente con su familia de sangre y con la familia política, casi nadie con los políticos a secas). Pero es verdad que tendemos en la convivencia a buscar lo que nos molesta, lo que nos incomoda, lo que el otro no hace como nosotros lo haríamos y nos molesta. Y entonces nace la crítica y la murmuración.

“Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó”.

Uno de ellos “fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor”. Y seguramente se pasó todo el tiempo que su Señor estaba fuera renegando pues no le había dejado nada, los otros tenían más, qué falta de confianza en él…, sin poner en juego su talento.

Podemos pasarnos la vida pensando lo que no somos, lo que Dios no nos ha dado o cómo nos gustaría ser. Sin pararnos a pensar en lo que somos, en lo que Dios nos ha dado y al “cargo importante” al que estamos llamados.

Lo primero para poner en juego tus talentos es saber qué talentos te ha dado el Señor. Tal vez no sean los que esperabas, ni tan siquiera los que te parecería mejor y más justos tener, pero si son los que Dios te ha dado ponlos en juego y harás cosas grandes. Habrá quien se le dé bien escuchar y al que se le dé bien hablar. Si el que sabe escuchar quisiera predicar como los ángeles seguramente lo haría como los demonios, y si el que sabe hablar intenta escuchar y se pone nervioso interrumpiendo continuamente al otro, pues hará mal. Y si Dios te da los talentos de escuchar y hablar…, al seminario mañana.

Dedica algunos ratos de tu oración a mirar bien a Dios. A mirar tu vida y descubrir los talentos con los que te ha enriquecido, y entonces a negociar con ellos.

Nuestra Madre la Virgen es enriquecida con los talentos más excelsos, y todos los puso en juego. Mirándola a ella tendremos muy buena maestra.

TRATA TU CUERPO CON SANTIDAD.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Si de algo se ataca a la Iglesia católica es de estar obsesionada con el sexto mandamiento. Si de algo se escuchan pocas homilías es sobre el sexto mandamiento. Parece que la castidad, pureza, virginidad…, como cada uno quiera llamarle es un tema tabú en el ambón, no así en la calle, en Internet, en los periódicos, en la televisión, en las películas y series…, allí hay manga ancha, en la Iglesia está prohibido. Si se habla del sexo se ha dado la imagen de que es el cura depravado que habla de sus depravaciones y que es el tema estrella para difamar a los sacerdotes.

Será cierto que hace años, ¡ya años eh!, el tema de la sexualidad era visto como prohibido y se podía decir la frase: “Todo lo que me gusta  es pecado o engorda.” No era época de muchas explicaciones, simplemente no se podía y ya estaba. Seguimos en época de pocas explicaciones, ahora se puede y vale, sin más preocupación moral.

Demos alguna explicación: ¿Por qué San Pablo puede decir: “Esto es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios.

Y que en este asunto nadie pase por encima de su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y aseguramos: Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino santa. Por tanto, quien esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo.”

La Iglesia y el sexo. ¿Es el sexo una guarrería a evitar? ¿Sirve sólo para procrear? ¿Es malo el placer? En el libro de C.S. Lewis “Cartas del diablo a su sobrino” el tío diablo le dice a su sobrino diablo que tentar con el placer es un tema muy resbaladizo, pues en los talleres infernales llevan siglos tratando de crear un solo placer y son incapaces, es un invento del enemigo (como habla un diablo el enemigo es Dios), ellos sólo pueden retorcerlos y desfigurarlos. Si buscas conversos que se hayan acercado a Dios por la belleza, la alegría y descubrir el verdadero placer encontrarás unos cuantos.

La carne tampoco es mala, cada domingo recitamos en el credo: “Creo en la resurrección de la carne.” Y Dios no va a resucitar lo pecaminoso, sino lo que sirva para su gloria.

El problema es la banalización de lo más hermoso, el desfigurar la belleza. La sexualidad, como expresión de la entrega del hombre y la mujer en Dios, siendo los dos una sola carne, entregándose los dos en cuerpo y alma y sin cerrar las puertas al don de Dios, es un acto plenamente santo agradable a Dios y querido por Él. El sexo por el sexo, sin más vinculación ni compromiso y lleno de miedos no es querido por Dios. El sacerdote, el religioso o la religiosa no renuncia a nada, sino que entrega lo más hermoso por amor a Dios y a los hombres por Dios. Igual que nos llenaría de coraje ver a alguien en medio de un poblado chabolista, con familias pasando hambre, encenderse un puro quemando un billete de 500 euros, nos llena de coraje el ver a personas que desprecian su cuerpo y la capacidad de amar. He conocido a chavales de 20 años que creen que ya no serán capaces de querer a nadie, pues se han hartado de practicar el sexo desde los 13, y ya están de vuelta de todo. Es una verdadera pena.

La Iglesia ofrece lo más hermoso y, como en las tiendas de artículos de lujo, se cuida hasta el más mínimo detalle en su presentación, no se pone en la papelera.

Y el sexto mandamiento es el sexto, hay cinco primeros más importantes. Pero es verdad que quien desprecia su sexualidad, su corporalidad, entregándola a cualquiera, entonces es como la virgen necia, que se queda sin aceite para esperar a su Señor apenas venga y llame. Se pierde la sensibilidad del corazón y se hace mucho más difícil descubrir a Dios.

No da tiempo para mucho más, pidámosle a la Virgen, Madre del Amor Hermoso, que nos ayude a vivir la castidad, cada cual en su estado, no como una negación sino como una entrega gozosa y alegre al Señor, para poder abrazar la alegría.

SANTOS E IRREPERENSIBLES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Se termina el mes de agosto, el mes de vacaciones por excelencia en España. Aunque no he tenido vacaciones (ya me desquitaré), también se me acaba el chollo de decirle a alguien cuando venía a plantear algo de la catequesis o de actividades de la parroquia: “¡Estamos en agosto, esas cosas las hablamos en septiembre!” y poder seguir leyendo o rezando tranquilamente (o preparando el curso, pero sin muchas interrupciones). A partir de mañana se me acabó el chollo. Mañana empieza un nuevo curso, con tanta gente, tantas actividades, tantos compromisos. No sabemos qué niños nacerán (bueno, algunos sí, en esta parroquia el número de las embarazadas es infinito), quienes enfermarán, fallezcan o les toque la lotería. No sé cuántos pecados perdonaré y, dada mi debilidad, cuántos cometeré. Siempre da un poco de vértigo comenzar el curso y pensar: “A cada uno que se acerque a la parroquia tengo que llevarlo al cielo.” Que cada persona se presente “ante Dios, nuestro Señor, santos e irreprensibles en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos”.

Ese es mi objetivo pastoral particular. Tal vez debería poner en primer lugar afianzar el grupo de jóvenes, poner en marcha más grupos de matrimonios, mejorar la formación de las catequistas, mejorar la celebración litúrgica y vivir mejor la Santa Misa, hacer que más personas vengan a la Adoración del Santísimo…, no sé, hay cientos de actividades, pero todo eso son sólo medios para mi objetivo pastoral personal. Y eso me hace vivir en cierta manera con temor y temblor.

“Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.” Si supiéramos el día y la hora de nuestra muerte o del día del fin del mundo casi seguro que esperábamos a convertirnos un mes antes, somos así de caraduras a veces. Pero no lo sabemos. Yo no sé si podré escribir el comentario del viernes o estaré en una caja de pino después de una parada cardiaca o un mal estornudo. Ninguno hemos firmado la permanencia. Pero eso no nos tiene que llevar al miedo sino a la responsabilidad.

¿Te has enfadado con tu marido o tu esposa hace un rato? A qué esperas para llamarla y decirla que la quieres y es toda tu vida. ¿El adolescente ese que anda por casa te ha roto los nervios? Hazle saber que le quieres, aunque no te crea del todo. ¿Has faltado a la caridad? Corre a pedir perdón. ¿Tienes algún pecado en tu conciencia? Aunque tengas que despertar al cura ves a buscarle (No le digas que lo has leído aquí, no quiero que me odien todos mis hermanos sacerdotes).

“Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.” Y si esto nos pasa a nosotros, hombres, mujeres, jóvenes y niños, sacerdotes y religiosos y religiosas de “andar por casa” … ¡Cuánto más deberían temblar los que tienen responsabilidades sobre los demás! El gran enemigo de la salvación es el “mañana, mañana, para lo mismo responder mañana.” Si yo fuese Obispo me moriría de miedo, no sé cómo hay personas que quieren “hacer carrera”. Y los políticos, y los empresarios y los famosos…, todos tendrán que comparecer ante el tribunal de Dios y no valdrá decir: “Mañana mismo iba a empezar a cambiar.”

Lo repito, no es miedo, es responsabilidad con nuestra vida, don precioso de Dios. Dios nos quiere y no quiere que ninguno de los suyos se pierda, dejémonos encontrar. Tenemos que rezar mucho los unos por los otros, especialmente por los que más responsabilidades sobre los demás tienen. Que nadie se despiste, sino que todos seamos fieles y prudentes.

Virgen María, madre buena, recuérdame en cada momento lo que debo hacer, con quién estoy y cómo llevarle al cielo. Que no me deje nadie indiferente y que huya del mañana cuando tiene que ser hoy.

OS EXHORTÁBAMOS A CADA UNO DE VOSOTROS.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hace quince días que abrimos en la parroquia la inscripción a catequesis de infancia para la primera comunión. Sólo se inscriben los de primer curso, los de segundo y tercero siguen el mismo día a la misma hora. Lo pues en la página web un lunes 14 de agosto, puente y con ocho novenas partes de España de vacaciones, sin excluir este barrio. Al escribir este comentario hay 287 niños nuevos en la catequesis en la parroquia, por lo que es fácil que este año rondemos los mil niños en catequesis en total. Una maravilla, ciertamente, aunque dan trabajo. Pero recordando mis tiempos de sacerdote en la sierra, en la que tenía apenas una decena de niños en catequesis me falta el trato personal con cada familia. Con esos números y tan sólo dos (bueno, espero que tres), sacerdotes este año, pasa mucha gente por la parroquia con la que ni tan siquiera tienes oportunidad de hablar si no es en reuniones masivas.

San Pablo escribe a los Tesalonicenses: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes, fue leal, recto e irreprochable; sabéis perfectamente que, lo mismo que un padre con sus hijos, nosotros os exhortábamos a cada uno de vosotros, os animábamos y os urgíamos a llevar una vida digna de Dios, que os ha llamado a su reino y a su gloria”. El encuentro personal en la Iglesia es irrenunciable. Podemos hacer reuniones, asambleas, comités, mesas de negociación o happenings; pero sin encuentro personal, de tú a tú, no hay nada que hacer.

Hace años enterré a un bebé que murió de una muerte súbita que estaba sin bautizar pues su párroco siempre estaba muy ocupado para bautizar más de un fin de semana al mes. Cuando el bebé murió no pudo ir al tanatorio pues tenía una reunión muy importante con la comunidad. Esa familia se acercó a Dios a pesar de su párroco, que seguirá reunido en alguna parte.

Las reuniones son necesarias, pero no salvan. Quien basa su evangelización en reuniones es como quien ve un cementerio en una fotografía, pueden parecer hasta hermosos, obras de arte en piedra diseminadas por un campo. Pero el que se acerca a las personas conoce cada dolor que hay debajo de las lápidas, las lágrimas y lamentos derramadas, las vidas truncadas, la esperanza enterrada. No te acercas igual al libro de la “pastoral de exequias”, que a la tumba de tu padre o de tu hermano. Las reuniones hablan en plural, el encuentro habla a la persona, al corazón de cada persona.

No podemos ser hipócritas, de las cosas que más molestan al Señor. A muchos que, después de sesudas reuniones, sacan un manifiesto o una pastoral, les ponía yo unas cuantas horas en un confesionario a encontrarse con la realidad. Les cerraría los oídos para que dejasen de escucharse a sí mismos, para ser capaces de escuchar al Espíritu Santo que habla en cada persona. El hipócrita hace que escucha, pero no oye.

Es necesaria la dirección espiritual (llámalo como quieras), el confesionario, el despacho, el estar. No podemos ser una Iglesia de manifiestos. Obras son amores y no buenas razones.

Dentro de unos días estaré como loco organizando la catequesis y las demás actividades de la parroquia, le faltarán horas al día durante los próximos meses. Pero ojalá no deje de tener un tiempo para escuchar, para confesar, para “perder” el tiempo con las personas. También vosotros que no sois sacerdotes: no tengáis miedo a “perder” el tiempo con vuestro esposo o esposa, con vuestros hijos, con los amigos y los compañeros de trabajo. Es un tiempo precioso, es gloria, tiempo del cielo.

No imaginamos a la Virgen como una líder sindical arengando a las masas. Habla a sus hijos, al corazón de cada uno, y de cada corazón al mundo entero. Que ella sea la Señora de nuestros tiempos.

 

VALOR PARA PREDICAR EL EVANGELIO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Acabo de terminar un expediente matrimonial y el padre del novio me contaba que tenía 4 hijos. Uno de ellos le preocupaba hace unos años, iba muy a sus cosas, se había dejado rastras en el pelo (no es pecado dejarse rastras, eh) y le parecía al padre que no llevaba buen camino.  “Y ¿qué hace ahora?” Le pregunté al padre. “Es camaldulense”, me contestó. Menudo cambio de vida. Primero se hizo de otros monjes –no me acuerdo cuáles me ha dicho-, y buscó algo más exigente. Descubrir la vocación y seguirla no es fácil, más si el Señor te pide un cambio tan radical de vida. Es un verdadero acto de valor, casi diría que de heroísmo en la alegría.

Hoy celebramos el martirio de San juan Bautista. San Juan Bautista no tiene miedo a callar ni ante Herodes. Ni ante la cárcel ni ante Herodías se echa atrás, y sin perder la cabeza la pierde.

Hablamos poco de ser valiente para ser cristiano. Y hoy, y creo que podríamos decir siempre, es una virtud fundamental. El que sigue a Cristo no puede dejarse guiar por el miedo, o ir zarandeado por las modas o los “trending topic.”  San Pablo también es otro de esos valientes:

“Ya conocéis, apoyados en nuestro Dios tuvimos valor para predicaros el Evangelio de Dios en medio de fuerte oposición. Nuestra exhortación no procedía de error o de motivos turbios, ni usaba engaños, sino que, en la medida en que Dios no juzgó aptos para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos: no para contentar a los hombres, sino a Dios, que juzga nuestras intenciones”.

¿Cómo se puede ser valiente? También nos lo dice San Pablo: “Os queríamos tanto que deseábamos entregaros no solo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor.” No tiene miedo el que no tiene nada que perder, pues sabe que el que pierde su vida por Cristo, la gana. “No tengáis miedo” nos recordaba Juan Pablo II al comienzo de su pontificado. No tengamos miedo al qué dirán, al qué sucederá, al qué pensarán. Hoy vemos a tantos cristianos perseguidos que nos dan ese testimonio impresionante de valentía, jugándose día tras día la vida por vivir su fe. No tengamos miedo a darnos, por amor de Dios, a los demás.

Pocas cosas son más tristes que un cristiano, y más aún en un sacerdote, que actúe por “palabras de adulación, codicia disimulada o pretendiendo honor de los hombres”. El que así actúa acaba dominado por el miedo y dejará de predicar el Evangelio para regalar el oído a sus oyentes. ¡Qué cosa tan contraria al Evangelio!.

De vez en cuando tenemos que mirar nuestra vida y descubrir si tenemos miedo a algo o a alguien. Si descubres algún tenemos pregúntate si eso es de Cristo o no. Si es de Cristo quítate el miedo que no te lo arrebatarán. Si no es de Cristo no te vale para nada, despréndete de eso.

“Sed fuertes y valientes de corazón, no temáis”. Se lo pido al Señor para mí y para cada bautizado. No podemos callar por miedo, más nos vale perder la cabeza.

Centenario de Fátima. La Virgen hizo valientes a esos tres pastorcillos que no  temieron sufrir por anunciar el mensaje de María. A ella le pedimos que el Espíritu Santo derrame abundantemente el don de valentía sobre toda la Iglesia.

 

CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO Y CON PLENA CONVICCIÓN

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Última semana de agosto. Ya van volviendo los que se fueron de vacaciones, ese pecado capital. En mi parroquia no hemos cambiado el horario de Misas, soy muy perezoso para ir cambiando carteles. Había menos gente, pero ninguna con menos de 20 personas en cada Misa a diario. Pero conozco una parroquia cercana que ha puesto en su página web que en verano se suspenden las Misas hasta nuevo aviso. ¿Será que en ese barrio pierden la fe en bloque durante julio y agosto? No todos, que algunos han venido a Misa aquí. Pero claro sí se ha comentado. No es fácil crear una comunidad parroquial, requiere constancia, perseverancia, mucha oración y presencia. Sin embargo, es muy fácil echar abajo una parroquia, al tercer día que te la encuentras cerrada ya no vuelves. Si el fiel piensa que las vacaciones de los sacerdotes están por encima de cuidado de sus feligreses ya no van a confiar mucho más en poder “incomodar” al sacerdote con sus cosas. ¿Cómo pedirá ahora ese sacerdote a la gente que dedique su tiempo gratuitamente a la parroquia si los abandona en verano? Bueno, le deseo lo mejor, pero no lo va a tener nada fácil.

“En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.” En la Iglesia el sacerdote tiene que ir delante…, en el servicio a los demás, en la entrega de la vida. Al igual que los padres y madres de familia van delante de sus hijos para que aprendan a ser generosos, entregados, piadosos y fieles. No podemos pensar que el Evangelio se anuncia con un Power Point, por muy bonito que sea. El Evangelio es vida y se tiene que encarnar en la vida y, como algunas epidemias, se trasmite por contacto.

San Pablo nos lo recuerda: “Cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción. Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien.” Uno puede pensar: Entonces yo no valgo, tengo muchos defectos y muchos pecados. No te engañes. Lo malo sería que vivieses una doble vida, una cosa lo que hago y otra lo que digo. Pero si el más débil y pecador no renuncia a acudir a la misericordia de Dios y se levanta una y otra vez será un profeta de la misericordia, del perdón de Dios y, por tanto, de la alegría. No es justificación nuestra debilidad pues Dios mismo pone el complemento.

El Señor ama a su pueblo, y se sirve de ti y de mi para llevar a todos a Cristo. Ya que muchos regresan al trabajo y pronto al colegio, regresemos también a ser apóstoles de Cristo con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Solos no podemos, pero de la mano de María sí se puede, pues ella hace nuestra vida auténtica en manos de Dios.

TENER VIDA.

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Hoy es un gran día. Sí, ya sé, para algunos fue el jueves como toda la vida, pero el Corpus se celebra hoy en muchas partes. Hoy es un gran día en que Cristo Eucaristía sale a nuestras calles, a nuestras plazas y los creyentes lo adoran, se arrodillan, adornan sus calles y sus balcones para recibir al Rey de Reyes. No puedo olvidar que en muchos países no podrán hacer procesiones y tal vez simplemente hagan un rato de oración ante el Santísimo en una pequeña habitación de un tercer piso, también esas son magníficos días del Corpus para Nuestro Señor: “Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná”.

La Eucaristía es el memorial del Calvario. Allí vida y muerte se encuentran y triunfa la Vida. Hoy, tristemente, cuando Cristo Eucaristía pase por las calles de Madrid (y de tantos lugares), mucha gente permanecerá indiferente, otros manifestarán su odio y su desprecio por las costumbres católicas y otros se fijarán en lo estético, en la belleza y no en el más bello de los hombres escondido en un trocito de pan. Pero eso no nos tiene que desanimar.

Cuando alguien sufre un infarto el médico empieza a hacer un masaje cardiaco con esperanza de que ese corazón vuelva a latir. A veces está muchos minutos apretando, insuflando y parece que tiene un cadáver entre sus manos. Y de pronto, tras muchos minutos, el corazón vuelve a latir, los pulmones a respirar y vuelve la vida. El médico o socorrista no para porque sabe que está dando vida. Si se cansase al segundo intento o pensase que lo que sus ojos ven es siempre la dura realidad y no siguiese con el masaje cardiaco ese enfermo moriría.

Hoy salimos a la calle a dar vida. A que Cristo Eucaristía revitalice las vidas muertas por el pecado, de vigor a los débiles, esperanza a deprimidos, alegría a los tristes. Y se rodea de nosotros que tenemos que estar llenos de vida. “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

¿Acaso puedo yo resucitar un muerto? Pues Cristo sí, y sale a la calle a llenarla de vida. Si participas hoy en alguna procesión del Corpus está bien que contemples los adornos, las carrozas, los que procesionan, pero dedica un buen rato a mirar el centro de la custodia, desde donde el mismo irradia vida a todos los que tiene alrededor. “Lal uz vino a los suyos y los suyos no la recibieron”, pero es bueno que haya luz.

“El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Hoy salir a la calle con el Santísimo no es sólo un acto de piedad. Es mostrar el cuerpo eucarístico y el cuerpo cuya cabeza es Cristo, que es la Iglesia. Esa Iglesia que está en nuestros barrios, en nuestras casas, en nuestras familias, que somos tu y yo.

Vive este día con particular alegría. tus penas ponlas en al sagrario, Él ha vencido al mundo. Y comulga con toda preparación y muy conscientemente para convertirte también en custodia.

La Virgen siempre va al lado de la Eucaristía, ella nos enseñará como comulgar cada día mejor para llenar de vida el mundo.

SÍ, SÍ, SINCERO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Una vez leí que la palabra “sincera” proviene de los vendedores de estatuillas en la antigua Roma. Los vendedores ambulantes de estatuillas de dioses y demás las transportaban de un sitio a otro en cajas dentro de los carros. Intentaban protegerlas con paja y demás, pero como no se había inventado el papel de burbujitas tan entretenido, la protección era bastante escasa por las calzadas romanas que eran tan largas como incómodas. Así, muchas de las estatuillas se dañaban y se hacían pequeñas esquirlas. Entonces rellenaban esos agujeros con cera para tapar los desperfectos a los incautos compradores. Cuando una estatuilla estaba en perfecto estado se decía que era sin-cera.

La sinceridad no osuna virtud muy apreciada. Empezando por nuestros políticos que no dudan en decir una cosa y la contraria a la semana siguiente sin ruborizarse en absoluto, a las ofertas que llevan cuarenta páginas de letra pequeña que nada tiene que ver con lo que te ha dicho el comercial. Sin embargo es una virtud fundamental: “Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”. Al que es sincero no le hace falta jurar, se resistirá a jurar (excepto jurar la bandera, jurar un cargo, jurar las promesas sacerdotales, etc. por razón de oficio). Sin embargo es casi seguro que el que se pasa la vida jurando por todo…, miente más que habla.

La sinceridad es necesaria en todo, aunque quedemos mal. A alguien que es sincero se le puede ayudar, al que engaña se le puede ayudar, pero mal. Pero hoy voy a comentar dos aspectos en los que es fundamental la sinceridad.

Primero: La confesión. En el sacramento de la confesión hay que ser rabiosamente sincero, sin poner cera a nuestros pecados o darles un estupendo maquillaje. Aunque pienses que lo que vas a decir el cura no ta va a perdonar porque es muy bruto (os aseguro que el pecado original sólo lo cometieron Adán y Eva, el resto son aburridas copias), pues puede ser que el cura no te perdone que hayas quemado su coche, pero si estás sinceramente arrepentido Dios sí te perdona por medio de ese sacerdote. Si te callas es desconfiar de la reconciliación de Dios. “Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación”. “Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáremos a ser justicia de Dios en él”. Si Dios ha visto lo que hemos hecho con su Hijo y en Él nos perdona ¿qué pecado no nos va a perdonar si lo pedimos con sinceridad en la confesión.

Y sinceridad en la evangelización, apostolado o como lo quieras llamar, en el anuncio de Jesucristo. Muchas veces el evangelizador no anuncia a Jesucristo, se anuncia así mismo, o a sus ideas o ideologías. De tal manera que yo no quiero que el otro sea de Cristo sino que sea como yo quiero que sea. Pueden ser hasta cosas buenas y virtudes o valores que se dice ahora, pero los que yo quiero en el otro, no los que Dios quiere en él. Sería como hacer que un chaval al que Dios llama para el matrimonio y la familia le anuncio que lo que Dios quiere de él es que se haga carmelita descalzo (con todo mi cariño a los carmelitas). Nosotros anunciamos a Cristo “Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos”.

Esa falta de sinceridad en la evangelización a veces es inconsciente, se cree que se hace algo bueno, pero los resultados pueden ser catastróficos.

¿Como evangelizar con sinceridad? Primero con la oración personal. De tal manera que me de cuenta que lo que yo puedo ofrecer es a Cristo, es mi único tesoro. Segundo, poniendo en oración al que evangelizo, ponerle frente a Dios y que tenga un trato frecuente y personal con Él. Tercero: Mostrando la universalidad de la Iglesia, con cariño a todos los carismas, instituciones y realidades de la Iglesia. Cuarto: Acompañando a la persona en su proceso, con alegría. con esperanza, con ilusión. Alegrate con sus alegrías y sostenerle en sus pruebas. Quinto: Seguir rezando por él. Así nuestra evangelización será sincera.

No parece fácil, tal vez mejor no evangelizar, se puede decir alguno. Pero: “Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron”. Si no sientes la urgencia de evangelizar es que no estás enamorado. Si no tienes prisa por salir a la calle a anunciar el amor de Dios es que no lo has conocido, tendrás que buscar a alguien que te evangelice otra vez. La nueva evangelización, de la que nos hablaba tanto San Juan Pablo II, es renovar el amor, no quedarse en los sistemas, planes o estructuras ya montadas, sino imaginar un mundo en Dios y lanzarse a hacerlo posible.

La Virgen María la llaman la Virgen del Sí. Su sí a Dios no fue a una cosa, sino a que toda su vida se metiera en Dios y Dios se metió en toda su vida. Que nuestro sí sea el sí de María.

CREÍ, POR ESO HABLÉ.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hace 25 años que me ordenaron sacerdote el 3 de mayo, es normal que me acuerde. Lo que ya no es tan normal es que de pronto me han metido en un grupo de WhatsApp (no sé si he dicho alguna vez que me molesta mucho WhatsApp, lo tengo silenciado siempre, y más los grupos), que se llama “Nos confirmamos hace 25 años” y ese es de los que te da alegría estar. Los chavales que eran adolescentes en la parroquia que estaba en Carabanchel se han acordado, se van localizando y, ya casi todos casados y con varios hijos, estamos quedando para celebrar sus 25 años de confirmados. Hay mucho que hablar, hace 23 años que salí de esa parroquia y a algunos no los he visto desde entonces. No había entonces tantas formas de comunicarse en esos años (ni móviles) y ellos empezaban su universidad o sus trabajos y yo mi vida sacerdotal. La falta de hablar hace que ignores muchas cosas de su vida, si hubiéramos hablado todos los meses no ignoraríamos tantas cosas de nuestra vida, pronto nos pondremos al día. El silencio, a veces, es necesario, en otras destruye cosas.

“Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer – no hablo de unión ilegítima – la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio”. Jesús no calla. Jesús habla y muy claramente. Parece que últimamente algunos eclesiásticos no hablan tan claramente o han optado por callar. Un ejemplo es el divorcio (otros el aborto, la explotación en el trabajo, de la corrupción está hablando muy claro el Papa Francisco, las relaciones prematrimoniales), y otros muchos de los que se opta por callar o se generan dudas.

Un caso claro, por antiguo es el divorcio entre bautizados casados por la Iglesia. En muchos cursillos prematrimoniales se habla de la indisolubilidad muy someramente, aunque se dedican horas a las causas de nulidad (eso es dar ánimos antes de casarse). Los cancionistas se contentan con poner una pregunta en el expediente, como si hicieran el expediente con la misma intensidad y atención que el examen de selectividad. Y poco a poco el divorcio se ha ido abriendo paso como una opción natural: me equivoqué, me divorcio. A la primera de cambio, a la segunda disputa, mucha gente se divorcia. Como no se les ha hablado se vuelven a casar por lo civil con otra persona como si pudiésemos borrar las promesas hechas a Dios con borrón y cuenta nueva. Y entonces le damos mil vueltas a la manera de acompañar a los divorciados vueltos a casar y gastamos montones de energías.

Sería algo como que los médicos estuvieran discutiendo de cómo acompañar a los amputados de la pierna derecha y se gastasen y se desgastasen la vida en estudiar prótesis, abaratarlas, estudiar implantes y las conexiones nerviosas…, y no se dieran cuenta que cada día hay más amputados de la pierna derecha porque los cirujanos han decidido que en cuanto uno tiene una fisura o una rotura o aun esguince la solución más fácil es amputar. Nada de operar o escayolar, nada de rehabilitación ni acudir al fisio. Cortamos y luego usted verá. Si al enfermo le dicen que la única solución es amputar lo aceptará con tal de que le quiten ese dolor insoportable.

Un dato importante: el divorcio no es pecado. El pecado es casarse con otra persona si sigue siendo válido su matrimonio eclesiástico anterior. un divorciado que vive solo puede comulgar perfectamente si está en gracia de Dios en su vida. Hay momentos en que hay que amputar para salvar una vida.

Otro dato importante: el divorcio siempre duele. No puedes decir que la persona que has amado, a la que te has entregado, con la que has compartido lo más íntimo de tu persona, de pronto desaparece y te da igual. Cuanto menos sientes que has fracasado. Es traumático.

¿Qué hacer? En esta época en que decimos tanto que lo importante es prevenir es adelantarse. Tener sacerdotes y personas casadas y expertos (que los hay), que puedan salir a curar esa enfermedad,  que puede ir creciendo en el matrimonio, y dar medicamentos para curar antes de que salga gangrena y haya que amputar. ¡Cuántos matrimonios se han ido al traste por una tontería que ha ido engordando o por algo gordo que no hemos sabido perdonar y pedir perdón!.

Por tanto, ¿el divorcio existe y es posible? si. ¿Es la solución a todos los problemas? no. ¿Es un fracaso? si. ¿Podemos los cristianos conformarnos con que es un mal menor y no hacer nada al respecto? No. ¿Tenemos que gastar más dinero, tiempo, posibilidades y verborrea en prótesis o en medicamentos? En medicamentos.

Y así en muchas más cosas que hemos tirado la toalla y entonces hacemos daño. ¿No es políticamente correcto decirlo? Pues diremos con San Pablo: Llevamos el tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Atribulados en todo, más no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados , mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Que la Virgen María, Virgen fiel, cuide de todos vuestros matrimonios. No tengáis miedo a hablar que en estos casos el silencio hace daño. Y los divorciados vueltos a casar a venir a Misa, a rezar con intensidad y a pedir la luz del Espíritu Santo.

octubre 2017
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