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TENER VIDA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy es un gran día. Sí, ya sé, para algunos fue el jueves como toda la vida, pero el Corpus se celebra hoy en muchas partes. Hoy es un gran día en que Cristo Eucaristía sale a nuestras calles, a nuestras plazas y los creyentes lo adoran, se arrodillan, adornan sus calles y sus balcones para recibir al Rey de Reyes. No puedo olvidar que en muchos países no podrán hacer procesiones y tal vez simplemente hagan un rato de oración ante el Santísimo en una pequeña habitación de un tercer piso, también esas son magníficos días del Corpus para Nuestro Señor: “Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná”.

La Eucaristía es el memorial del Calvario. Allí vida y muerte se encuentran y triunfa la Vida. Hoy, tristemente, cuando Cristo Eucaristía pase por las calles de Madrid (y de tantos lugares), mucha gente permanecerá indiferente, otros manifestarán su odio y su desprecio por las costumbres católicas y otros se fijarán en lo estético, en la belleza y no en el más bello de los hombres escondido en un trocito de pan. Pero eso no nos tiene que desanimar.

Cuando alguien sufre un infarto el médico empieza a hacer un masaje cardiaco con esperanza de que ese corazón vuelva a latir. A veces está muchos minutos apretando, insuflando y parece que tiene un cadáver entre sus manos. Y de pronto, tras muchos minutos, el corazón vuelve a latir, los pulmones a respirar y vuelve la vida. El médico o socorrista no para porque sabe que está dando vida. Si se cansase al segundo intento o pensase que lo que sus ojos ven es siempre la dura realidad y no siguiese con el masaje cardiaco ese enfermo moriría.

Hoy salimos a la calle a dar vida. A que Cristo Eucaristía revitalice las vidas muertas por el pecado, de vigor a los débiles, esperanza a deprimidos, alegría a los tristes. Y se rodea de nosotros que tenemos que estar llenos de vida. “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

¿Acaso puedo yo resucitar un muerto? Pues Cristo sí, y sale a la calle a llenarla de vida. Si participas hoy en alguna procesión del Corpus está bien que contemples los adornos, las carrozas, los que procesionan, pero dedica un buen rato a mirar el centro de la custodia, desde donde el mismo irradia vida a todos los que tiene alrededor. “Lal uz vino a los suyos y los suyos no la recibieron”, pero es bueno que haya luz.

“El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él”. Hoy salir a la calle con el Santísimo no es sólo un acto de piedad. Es mostrar el cuerpo eucarístico y el cuerpo cuya cabeza es Cristo, que es la Iglesia. Esa Iglesia que está en nuestros barrios, en nuestras casas, en nuestras familias, que somos tu y yo.

Vive este día con particular alegría. tus penas ponlas en al sagrario, Él ha vencido al mundo. Y comulga con toda preparación y muy conscientemente para convertirte también en custodia.

La Virgen siempre va al lado de la Eucaristía, ella nos enseñará como comulgar cada día mejor para llenar de vida el mundo.

SÍ, SÍ, SINCERO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Una vez leí que la palabra “sincera” proviene de los vendedores de estatuillas en la antigua Roma. Los vendedores ambulantes de estatuillas de dioses y demás las transportaban de un sitio a otro en cajas dentro de los carros. Intentaban protegerlas con paja y demás, pero como no se había inventado el papel de burbujitas tan entretenido, la protección era bastante escasa por las calzadas romanas que eran tan largas como incómodas. Así, muchas de las estatuillas se dañaban y se hacían pequeñas esquirlas. Entonces rellenaban esos agujeros con cera para tapar los desperfectos a los incautos compradores. Cuando una estatuilla estaba en perfecto estado se decía que era sin-cera.

La sinceridad no osuna virtud muy apreciada. Empezando por nuestros políticos que no dudan en decir una cosa y la contraria a la semana siguiente sin ruborizarse en absoluto, a las ofertas que llevan cuarenta páginas de letra pequeña que nada tiene que ver con lo que te ha dicho el comercial. Sin embargo es una virtud fundamental: “Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”. Al que es sincero no le hace falta jurar, se resistirá a jurar (excepto jurar la bandera, jurar un cargo, jurar las promesas sacerdotales, etc. por razón de oficio). Sin embargo es casi seguro que el que se pasa la vida jurando por todo…, miente más que habla.

La sinceridad es necesaria en todo, aunque quedemos mal. A alguien que es sincero se le puede ayudar, al que engaña se le puede ayudar, pero mal. Pero hoy voy a comentar dos aspectos en los que es fundamental la sinceridad.

Primero: La confesión. En el sacramento de la confesión hay que ser rabiosamente sincero, sin poner cera a nuestros pecados o darles un estupendo maquillaje. Aunque pienses que lo que vas a decir el cura no ta va a perdonar porque es muy bruto (os aseguro que el pecado original sólo lo cometieron Adán y Eva, el resto son aburridas copias), pues puede ser que el cura no te perdone que hayas quemado su coche, pero si estás sinceramente arrepentido Dios sí te perdona por medio de ese sacerdote. Si te callas es desconfiar de la reconciliación de Dios. “Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación”. “Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáremos a ser justicia de Dios en él”. Si Dios ha visto lo que hemos hecho con su Hijo y en Él nos perdona ¿qué pecado no nos va a perdonar si lo pedimos con sinceridad en la confesión.

Y sinceridad en la evangelización, apostolado o como lo quieras llamar, en el anuncio de Jesucristo. Muchas veces el evangelizador no anuncia a Jesucristo, se anuncia así mismo, o a sus ideas o ideologías. De tal manera que yo no quiero que el otro sea de Cristo sino que sea como yo quiero que sea. Pueden ser hasta cosas buenas y virtudes o valores que se dice ahora, pero los que yo quiero en el otro, no los que Dios quiere en él. Sería como hacer que un chaval al que Dios llama para el matrimonio y la familia le anuncio que lo que Dios quiere de él es que se haga carmelita descalzo (con todo mi cariño a los carmelitas). Nosotros anunciamos a Cristo “Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos”.

Esa falta de sinceridad en la evangelización a veces es inconsciente, se cree que se hace algo bueno, pero los resultados pueden ser catastróficos.

¿Como evangelizar con sinceridad? Primero con la oración personal. De tal manera que me de cuenta que lo que yo puedo ofrecer es a Cristo, es mi único tesoro. Segundo, poniendo en oración al que evangelizo, ponerle frente a Dios y que tenga un trato frecuente y personal con Él. Tercero: Mostrando la universalidad de la Iglesia, con cariño a todos los carismas, instituciones y realidades de la Iglesia. Cuarto: Acompañando a la persona en su proceso, con alegría. con esperanza, con ilusión. Alegrate con sus alegrías y sostenerle en sus pruebas. Quinto: Seguir rezando por él. Así nuestra evangelización será sincera.

No parece fácil, tal vez mejor no evangelizar, se puede decir alguno. Pero: “Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron”. Si no sientes la urgencia de evangelizar es que no estás enamorado. Si no tienes prisa por salir a la calle a anunciar el amor de Dios es que no lo has conocido, tendrás que buscar a alguien que te evangelice otra vez. La nueva evangelización, de la que nos hablaba tanto San Juan Pablo II, es renovar el amor, no quedarse en los sistemas, planes o estructuras ya montadas, sino imaginar un mundo en Dios y lanzarse a hacerlo posible.

La Virgen María la llaman la Virgen del Sí. Su sí a Dios no fue a una cosa, sino a que toda su vida se metiera en Dios y Dios se metió en toda su vida. Que nuestro sí sea el sí de María.

CREÍ, POR ESO HABLÉ.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hace 25 años que me ordenaron sacerdote el 3 de mayo, es normal que me acuerde. Lo que ya no es tan normal es que de pronto me han metido en un grupo de WhatsApp (no sé si he dicho alguna vez que me molesta mucho WhatsApp, lo tengo silenciado siempre, y más los grupos), que se llama “Nos confirmamos hace 25 años” y ese es de los que te da alegría estar. Los chavales que eran adolescentes en la parroquia que estaba en Carabanchel se han acordado, se van localizando y, ya casi todos casados y con varios hijos, estamos quedando para celebrar sus 25 años de confirmados. Hay mucho que hablar, hace 23 años que salí de esa parroquia y a algunos no los he visto desde entonces. No había entonces tantas formas de comunicarse en esos años (ni móviles) y ellos empezaban su universidad o sus trabajos y yo mi vida sacerdotal. La falta de hablar hace que ignores muchas cosas de su vida, si hubiéramos hablado todos los meses no ignoraríamos tantas cosas de nuestra vida, pronto nos pondremos al día. El silencio, a veces, es necesario, en otras destruye cosas.

“Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer – no hablo de unión ilegítima – la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio”. Jesús no calla. Jesús habla y muy claramente. Parece que últimamente algunos eclesiásticos no hablan tan claramente o han optado por callar. Un ejemplo es el divorcio (otros el aborto, la explotación en el trabajo, de la corrupción está hablando muy claro el Papa Francisco, las relaciones prematrimoniales), y otros muchos de los que se opta por callar o se generan dudas.

Un caso claro, por antiguo es el divorcio entre bautizados casados por la Iglesia. En muchos cursillos prematrimoniales se habla de la indisolubilidad muy someramente, aunque se dedican horas a las causas de nulidad (eso es dar ánimos antes de casarse). Los cancionistas se contentan con poner una pregunta en el expediente, como si hicieran el expediente con la misma intensidad y atención que el examen de selectividad. Y poco a poco el divorcio se ha ido abriendo paso como una opción natural: me equivoqué, me divorcio. A la primera de cambio, a la segunda disputa, mucha gente se divorcia. Como no se les ha hablado se vuelven a casar por lo civil con otra persona como si pudiésemos borrar las promesas hechas a Dios con borrón y cuenta nueva. Y entonces le damos mil vueltas a la manera de acompañar a los divorciados vueltos a casar y gastamos montones de energías.

Sería algo como que los médicos estuvieran discutiendo de cómo acompañar a los amputados de la pierna derecha y se gastasen y se desgastasen la vida en estudiar prótesis, abaratarlas, estudiar implantes y las conexiones nerviosas…, y no se dieran cuenta que cada día hay más amputados de la pierna derecha porque los cirujanos han decidido que en cuanto uno tiene una fisura o una rotura o aun esguince la solución más fácil es amputar. Nada de operar o escayolar, nada de rehabilitación ni acudir al fisio. Cortamos y luego usted verá. Si al enfermo le dicen que la única solución es amputar lo aceptará con tal de que le quiten ese dolor insoportable.

Un dato importante: el divorcio no es pecado. El pecado es casarse con otra persona si sigue siendo válido su matrimonio eclesiástico anterior. un divorciado que vive solo puede comulgar perfectamente si está en gracia de Dios en su vida. Hay momentos en que hay que amputar para salvar una vida.

Otro dato importante: el divorcio siempre duele. No puedes decir que la persona que has amado, a la que te has entregado, con la que has compartido lo más íntimo de tu persona, de pronto desaparece y te da igual. Cuanto menos sientes que has fracasado. Es traumático.

¿Qué hacer? En esta época en que decimos tanto que lo importante es prevenir es adelantarse. Tener sacerdotes y personas casadas y expertos (que los hay), que puedan salir a curar esa enfermedad,  que puede ir creciendo en el matrimonio, y dar medicamentos para curar antes de que salga gangrena y haya que amputar. ¡Cuántos matrimonios se han ido al traste por una tontería que ha ido engordando o por algo gordo que no hemos sabido perdonar y pedir perdón!.

Por tanto, ¿el divorcio existe y es posible? si. ¿Es la solución a todos los problemas? no. ¿Es un fracaso? si. ¿Podemos los cristianos conformarnos con que es un mal menor y no hacer nada al respecto? No. ¿Tenemos que gastar más dinero, tiempo, posibilidades y verborrea en prótesis o en medicamentos? En medicamentos.

Y así en muchas más cosas que hemos tirado la toalla y entonces hacemos daño. ¿No es políticamente correcto decirlo? Pues diremos con San Pablo: Llevamos el tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Atribulados en todo, más no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados , mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Que la Virgen María, Virgen fiel, cuide de todos vuestros matrimonios. No tengáis miedo a hablar que en estos casos el silencio hace daño. Y los divorciados vueltos a casar a venir a Misa, a rezar con intensidad y a pedir la luz del Espíritu Santo.

CARÁCTER.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Uno tiene sus miserias. En mayo celebré mis bodas de plata sacerdotales y en 25 años da para hacer un poco de bien y meter muchas veces la pata. Uno de mis problemas es mi carácter. No suelo enfadarme y aguanto que me engañen, me estafen, me rayen el coche sin querer o queriendo o un atasco de dos horas. Me da más pena el que me roba que lo que me roban y cuando la pantalla de este, mi ordenador portátil, termine de rajarse del todo pues tendré que utilizar el de sobremesa, ¡suerte que tengo dos!. Total, que no me suelo enfadar. Pero cuando me huelo que quieren hacer una injusticia y especialmente me tocan alguna de las parroquias en las que he estado, aparece Mr.Hyde y me pierdo yo y los papeles. Así que mis enfados suelen ser con algún feligrés que quiere aprovecharse de la parroquia y, sobre todo, con mis jefes, especialmente el que veo más a menudo, el vicario episcopal. Se me pasa rápido, no soy nadie.

Dios ha tenido a bien, en su entrañable misericordia, que las dos últimas veces que me he enfadado con el vicario y le he dicho de todo menos hermoso, cuando he ido a celebrar Misa a continuación tocaba el Evangelio de hoy (así que pedid para que no me llame hoy a verle que la liamos). Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Viene muy bien pues acabas la Misa, llamas para pedir disculpas aunque sigas que seguir pidiendo explicaciones, y te sientes más liberado. ¿Quién no tiene problemas de carácter? Tal vez algún santo, pero a mi me queda tanto.

Sin embargo, a pesar de que Dios me da estas lecciones y tal vez esté haciendo oídos sordos al Espíritu Santo, quiero reivindicar el carácter. No el del caprichoso, el niñito o el mimado, sino el del que busca la verdad y la justicia. Creo que en ocasiones, por falta de carácter, por miedo al qué dirán o por perder ciertos beneficios o prebendas se han cometido auténticas injusticias y los cristianos y la Iglesia han perdido en libertad. Lo decía San Pablo: “Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.

Mas todos nosotros, con la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; por la acción del Espíritu del Señor.

Por esto, encargados de este ministerio por la misericordia obtenida, no nos acobardamos”.

No tenemos que tener miedo a defender con uñas y dientes leo que es justo. Si, como nos acusan, en la Iglesia hay mucha porquería habrá que limpiar a fondo, sin miedo y denunciar a aquellos que denuncian falsamente. Y así también en nuestra vida diaria.

Sólo un apunte. El juicio le corresponde a Dios. Podemos indignarnos con las situaciones, denunciarlas y sacarlas a la luz. Aplicar las penas a los que hayan hecho mal para que se corrijan y se conviertan (o para defender a los más pequeños), pero a cada persona sólo podemos desearla el bien y acogerla a la misericordia de Dios. No sé si soy enemigo de alguien, yo sí puedo decir que no tengo enemigos, hasta los que me han hecho mal si me piden algo se lo doy.

Nunca dejemos que en nuestro corazón anide la ira, el resentimiento, el juicio o el prejuicio, el rencor o la violencia. Después del primer enfado sólo puede quedar el perdón: pedirlo o darlo.

No conocemos de la Virgen ningún arranque de “santa ira”, ojalá ella nos de un corazón más grande, más misericordioso y más libre. ¿Carácter? Por supuesto, para el bien.

EL ESPÍRITU DA VIDA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Gema se va de ejercicios espirituales a Loyola. ¡Qué suerte! Rezaré más por ella que en las cosas de Dios todo lo que se da vuelve multiplicado. Ojalá todos los cristianos sacasen unos días para hacer ejercicios espirituales cada año. Los sacerdotes lo tenemos más fácil -el que no los hace es o porque está mal de salud o porque no le da la gana-, pero comprendo que, en ocasiones, para muchas personas es un verdor esfuerzo de logística familiar y laboral. Sinceramente, vale la pena hacer ese esfuerzo, también hay retiros para matrimonios, pues aunque uno beba agua diariamente de vez en cuando viene estupendamente sentarse en una terraza a disfrutar de una jarra de cerveza fría o de un refresco para disfrutar tranquilamente del Amigo (es una metáfora, no os vayáis corriendo al bar).

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos»

Parece que el Evangelio de hoy se contrapone a la primera lectura de San Pablo: “la letra mata, mientras que el Espíritu da vida”.

¿Cómo solucionar este conflicto? Pues sentándonos un rato a tomar esa cerveza (sin alcohol), con el Amigo. Seguro que Gema lo entiende perfectamente cuando vuelva de sus ejercicios espirituales. ¿Qué decimos al terminar de proclamar las lecturas en Misa? Palabra de Dios o Palabra del Señor. Y el buen Señor Dios ¿está vivo o esta muerto? Siendo Él la vida está vivísimo. Luego su Palabra es una Palabra viva, eficaz y tajante como espada de doble filo. Es una Palabra viva que se dirige hoy a mi, que me la dirige el Señor desde toda la eternidad. Por eso, quien lee la Palabra de Dios, que es Palabra de Amor, con el corazón enamorado no encuentra letras, sino palabras que hoy se dirigen a mi. Por eso Jesús, la Palabra hecha carne, es la plenitud de la Ley y los Profetas y Dios no se contradice.

Por eso nosotros, que cada mañana leemos el Evangelio, deberíamos hacerlo con ilusión nueva cada día. Es distinto pensar.”A ver qué Evangelio toca hoy” a decirse: “A ver qué me quiere decir el Espíritu Santo hoy a mí”. Si voy con esa actitud me interesa mucho más a primera hora de la mañana el Evangelio del día que el parte metereológico. Y cuanto más ponga el corazón y mi vida será mucho más exigente -exigencia de amor-, que todas las leyes que me puedan presentar. No me contentaré con no decir falsos testimonios o mentiras, por ejemplo, sino que amaré muchísimo la verdad. La letra está muerta, la Palabra de Dios está viva por el Espíritu Santo.

Algunos podrán irse a la terracita con Jesús unos días, como Gema. Si no es posible por lo menos tomemos el café con Él, aunque sea en cinco minutos, cada día.

La Virgen María palpó y notó como la Palabra viva de Dios se iba formando en su seno, que ella nos ayude a tener la alegría de recibirla cada día.

VACACIONES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Acabo de empezar mis vacaciones. Sí, ya sé que es muy pronto pero son sólo diez días y el resto del verano estaré en la parroquia. Son diez días de convivencia con sacerdotes, con formación, un día de retiro, tranquilidad para rezar, tiempo para pasear, comer y dormir ordenadamente y para hacer el mismo tiempo de deporte que el resto del año, es decir: nada. Aquí la conexión a Internet va como va, espero no fallar ningún día a esta cita con los comentarios.

“Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?” Seguramente si estuviera en la parroquia hoy hablaría de la necesidad de ser sal y luz, de ponernos a hacer cosas, de ser testigos, etc. etc. Pero como estoy de vacaciones prefiero enfocarlo desde el lado contrario. No es que no haya que ser sal y luz, sino que también nos es necesario, casi diría que imprescindible, el dedicar un tiempo a buscar la sal y a encender la luz. Un tiempo en que puedas disfrutar de la sal de los otros, de aquellos que te han ayudado a ser mejor cristiano durante este año y los que han iluminado a la Iglesia a lo largo de los siglos.

El primero, por supuesto, disfrutar de Dios uno y trino. Él nos llamó y nos eligió desde toda la eternidad y, especialmente, el día de nuestro bautismo. Para que la luz brille y la sal sale es necesario dedicar tiempo para Dios, para rezar tranquilo, sin prisas y sin mucho horario.” Es Dios quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros; y además nos ungió, nos selló y ha puesto su Espíritu como prenda en nuestros corazones.” Ya tendremos que “recortar” tiempo el resto del año por las muchas cosas que tenemos que hacer. Disfrutar de la Eucaristía en la intimidad con Dios y la compañía de la Iglesia.

Tiempo para disfrutar de los testigos de Cristo, especialmente de nuestra Madre del cielo la Virgen María. Rezar el rosario con calma, llenando cada avemaría de intenciones y de personas. De hacer lectura espiritual y, creo que es una buena idea, con la vida de los santos. hoy un poco de San Antonio y mañana Dios dirá.

Tiempo para recapitular un poco este año. Y creo que no hay que hacerlo desde la humillación de nuestros pecados y defectos, sino para dar gracias por todos los que en este año nos han ayudado a ser mejores cristianos. A veces con una caricia y a veces con una torta. Y dedicarles tiempo a esas personas. Los sacerdotes a los amigos sacerdotes y a los laicos que este año nos han ayudado más. Los casados a la familia, disfrutando los unos de los otros. Y tiempo para los amigos que nos enseñan cómo ser amigos de Dios.

Ya pasara´n estos días, y cada uno las vacaciones que os podáis tomar, y volveremos a la vorágine de las actividades, las idas y las venidas, las llamadas, los correos y el caos. Pero sea en la playa, en la montaña o en el lugar de siempre hay que pararse un poco para ser buena sal y luz de Cristo, no sea que con tantas cosas nos apaguemos o nos volvamos sosos.

Le pido a la Virgen que os conceda a todos, aunque  sólo sea unos días, el merecido descanso del alma y del cuerpo, para volver a iluminar el mundo con la luz del Evangelio.

¿BIENAVENTURADOS?

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ya estamos de vuelta por aquí, perdonad el retraso en escribir hoy, se me había olvidado que empezaba. Antes de empezar a escribir he estado hablando con un chaval que está asqueado de la vida: es padre con ventipocos años, su padre bebe demasiado, el trabajo no le va muy bien, con su novia tiene algunos problemas…, total, que su resumen es que su vida es un asco. Tendremos que afrontar los problemas uno detrás de otro e ir dándoles solución. Pensaba si podría este chaval leer hoy el Evangelio y entenderlo o le sonaría a música celestial, alejado de la realidad e ilusorio. Cuando la vida se va complicando… ¿somos bienaventurados?

Pues sí y tenemos que afirmarlo con fuerza. Somos bienaventurados aunque estemos llenos de problemas, dificultades, tropiezos y pecados. Los pobres de espíritu, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz y los perseguidos por causa de la justicia no dejan de tener otros muchísimos problemas, incluso tal vez palpen más de cerca sus miserias y la vida no les trate de éxito en éxito y de plauso en aplauso. Pero no esperamos el aplauso humano, ni tan siquiera los consuelos del mundo, sino que podemos decir con San Pablo: “¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios!”

Es muy bueno buscar los consuelos de Dios. Buscarlos y encontrarlos, porque existir existen, aunque uno quiera mirar hacia otro lado. El viernes me encontraba en el centro de salud con un feligrés que iba tan ufano y sin saber nada le pregunté ¿Qué, de médicos? Pensando que tendría una pequeña gripe o alguna otra cosilla, y me contestó: Sí, me han operado de cáncer de estómago y ahora me han puesto esta bolsita que hace de intestino, pero como estoy en manos de Dios no estoy en malas manos. Así que mi Helicobacter Pylori pasó a un segundo, muy segundo, plano. “De hecho si pasamos tribulaciones, es para vuestro consuelo y salvación; si somos consolados, es para vuestro consuelo que os da la capacidad de aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros”.

Bienaventurados no es sinónimo de una vida fácil y cómoda, de ausencia de problemas y disgustos. Bienaventurado es saber que en cualquier momento de nuestra vida, en los gozos y en las penas, somos de Cristo y Él nunca nos abandona ni nos deja, ni nos da por imposibles. Saber con certeza que aunque los problemas se nos pongan delante y parezca que triunfan los malos tenemos a Cristo a nuestro lado que nos dice: “No os preocupéis, yo he vencido al mundo” Y entonces no nos quedamos encerrados en nuestros problemas, sino que una sonrisa nos viene a los labios y decimos: “Yo no puedo, pero contigo lo puedo todo”

Mira a María, Bienaventurada, el regalo de Dios para cada uno de nosotros. Por muchos problemas que tengas ¿no te dan ganas de cantar con ella?

DESATADLO Y DEJADLO ANDAR

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ya terminaron los bautismos y las confirmaciones con una celebración muy cuidada…, y larga. A pesar de las más de dos horas de celebración el Obispo nos hacía notar que el protagonista es el Espíritu Santo y se nota incluso en que el que podría creerse el protagonista es el que menos habla. Incluso en el bautismo y en la ordenación sacerdotal el bautizando y el ordenando ni tan siquiera dicen nada, y en la ordenación se guarda silencio. Y es que lo más importante es la acción de Dios, no nuestras palabras.

«Lázaro, sal afuera». Jesús no hace eternos rituales extraños, tan sólo se dirige a su Padre Dios y revivifica el cuerpo de Lázaro. La muerte, que parecía la victoriosa -ya huele mal-, ha sido vencida. Nuestras muertes, el pecado, ha sido vencido por Cristo en nuestro bautismo y en cada confesión.

Sin embargo Lázaro está atado, como acostumbraban a amortajar los judíos, y sólo puede salir a la puerta del sepulcro. Y Jesús dice: “Desatadlo y dejadlo andar.” Y muchos empezaron a creer. Ayer, con los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía, esos niños y jóvenes de la parroquia han resucitado con Cristo y, con la ayuda de la Iglesia que les desata ya pueden comenzar a andar y muchos a creer por su testimonio.

Lo que no podemos hacer es quedarnos a las puertas del sepulcro, con la cara tapada y manos y pies atados. No podemos ser cristianos que escuchan la voz De Dios pero viven al margen de la Iglesia, inmóviles a lo que el Señor les pide: Id al mundo entero y anunciar el Evangelio.

Hoy es el aniversario de la muerte de Juan Pablo II. Totus Tuus, todo tuyo María, y de tu mano al mundo entero. Al Papa viajero nos encomendamos para no dejar en nada el don de Dios.

TALEMOS EL ÁRBOL EN SU LOZANÍA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ayer Luisa Rod. desde Venezuela aseguraba que mandaba muchas bendiciones para los que hoy se bautizan y confirman en esta parroquia de España. Muchas gracias por vuestras oraciones. en esta parroquia hay muchos venezolanos y rezamos mucho por su país. Allí sí que saben de Mesías, de los que se creen Mesías o actúan como Mesías.

Los fariseos les replicaron: «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos». Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?». Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».

En el Evangelio de hoy no habla Jesús, pero se habla de lo que se habla de Jesús. Se ve que los enemigos de la Iglesia no han avanzado mucho en sus argumentos y, en seguida, acuden al insulto. “Estudia, ¡ignorante!” Se lo dicen a Nicodemo, al único que se atrevió, aunque de noche, a acudir a la fuente, a hablar con Jesús. Tal vez esa humillación le ayudó a ser valiente y reclamar el cuerpo de Jesús. No saben la fortaleza que sacamos cuando nos insultan y nos humillan, somos fuertes en la debilidad (¡y tan débiles cuando nos creemos fuertes!).

Desde el comienzo de la Iglesia se ha intentado acabar con ella: «Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos, que jamás se pronuncie su nombre» Pero es tarea inútil, no es nuestra causa, hemos confiado al Señor esta causa, es suya, y es difícil ir contra Dios. Lo seguirán intentando, nosotros paz. Lo malo es cuando ante la persecución o el insulto se cae en el miedo o en la indiferencia, en la tibieza o la tristeza. Sólo Dios salva. Tenlo muy presente…, y sólo Dios condena. Ninguna persecución de este mundo podrá apartarte del amor De Dios manifestado en Cristo Jesús. Luego…, ¡Paz!

Hoy ponemos en manos de la Virgen a toda la Iglesia perseguida, que ella sea su aliento y su alegría.

A ESCONDIDAS

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Mañana es el bautismo de un adulto y la confirmación de 40 niños-jóvenes-adultos en la parroquia. Espero que la celebración salga todo bien y el Espíritu Santo sea generoso y se reparta un poquito más entre todos. Esta tarde es el ensayo para que la celebración sea ágil y vivamos con intensidad todo el ritual. Todo eso llega horas y horas de preparación, de catequesis, elaborar listas, folletos y hasta mirar hoy si hay suficiente crisma o hay que ir corriendo a la Catedral a por más.Desde la procesión de entrada hasta la patata frita al final lleva muchas horas de preparación…, que se termina en un rato y poca gente agradece. Y que no servirían para nada, serían sólo una pobretona estrategia de marketing, si no confiásemos en la promesa de que el Espíritu Santo descenderá sobre el alma de todos los confirmandos y bautizandos.

“Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas”. Muchos años llevó reconstruir el templo de Jerusalén y los judíos estaban muy orgullosos de su trabajo. Sin embargo, el lugar más importante de ese edificio, el que daba sentido a todo el resto de la construcción, el sancta sanctorum estaba vacío. Y Aquél que podría entrar libremente en esa habitación, la santidad De Dios encarnada, tiene que ir a escondidas, pues trataban de matarle.

Este penúltimo viernes de cuaresma también tenemos que subir a Jerusalén, llegar hasta la cruz y su resurrección. Y el mundo dirá ¡No!, no vayas a Jerusalén, no pierdas tu vida, disfruta que son dos días, mantente en tu “entorno de bienestar”, ya sabemos cómo eres y no vas a cambiar. Pero seguro que Jesús te ha ido acompañado a escondidas durante estas semanas. Esos pequeños sacrificios y mortificaciones que nadie ha visto, esas obras de caridad que pasan desapercibidas para el mundo, esos ratitos de oración a solas ante el Sagrario, ta han ido llevando -casi sin quererlo-, hasta el templo, donde, aunque nadie se de cuenta, puedes decir:”Yo lo conozco.” Y las obras De Dios florecerán en tu vida. Es momento de ir dejando que surja lo que Dios ha hecho en ti esta Cuaresma, no lo escondas.

tal vez pienses que Dios no ha hecho nada en ti, que está siendo otra Cuaresma perdida. te equivocas, mira tu vida con sinceridad y verás que, a pesar de nuestros pecados, Dios hace maravillas en los que confían en Él.

Mira tu vida con la mirada de María, mirada de Madre, mirada que ve lo mejor que Dios hace en ti. Haz penitencia y da gracias. Pedid un poco por los que se confirman y por este pobre cura.

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