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PRESENTACIONES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

No sé si es a mí al único cura que le pasa, espero que no. Pero cuando llegas a una parroquia te presentan a un montón de gente (tú eres el nuevo), y con una vez que te dicen su nombre se piensan que ya te lo sabes. Conozco sacerdotes con una memoria prodigiosa…, no es mi caso. Y pude pasar que estés viendo a una persona durante muchísimo tiempo y no tengas ni idea de cómo se llama, y te da vergüenza preguntarlo pues deberías conocerle de sobre. El uso de los impersonales se vuelve todo un arte. Y no digamos ya nada de las relaciones familiares: quién es esposo de quién, quién es hijo de quién, etc.… A las que primero se conoce es a las suegras, ya se encarga de eso el yerno o la nuera. Es bueno prestar atención a las presentaciones y así aprender quién es quién para siempre.

Me dijo el Señor: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra» Hoy las lecturas van de pr4esentaciones, pongamos atención para no olvidarnos.

“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano” Pablo y Sóstenes (cuidadito con la tilde). Pablo apóstol de Jesucristo. No sabemos el apellido de San Pablo, él se presenta por lo que Dios le ha pedido, lo que Dios le ah hecho.

Y Juan dio testimonio diciendo:

«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo.”

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Y Juan nos presenta a Jesús como el Hijo de Dios.

Ya hemos hecho todas las presentaciones de hoy, ya sabemos quién es quién: Israel es luz de las naciones, Pablo es apóstol de Jesucristo y Jesús es el Hijo de Dios.

Y yo. ¿Cómo me presento? ¿Cómo Pedro el de la Merche o como Hijo de Dios en Cristo por mi bautismo? Ahora en todas partes se precian de no hacer acepción de personas por su raza, sexo o religión. Se nos ha metido tanto esto en la cabeza que mucha gente iguala el no discriminar con el que la raza, el sexo y la religión sean cuestiones irrelevantes. Y así muchos han dejado de amar a su patria o sus tradiciones por no dar importancia a su raza, a sus raíces. Otros muchos no dan importancia a su sexo y no acaban sabiendo quienes son, como ese chicarrón de 46 años y siete hijos que ha decidido que es chica y con 6 años. Yo mañana voy a decidir que tengo 76 años y voy a pedir la pensión con los atrasos.  Y por último la religión que, por no molestar, se convierte en algo oculto, casi vergonzante, de lo que es mejor no hablar y por supuesto que no se nos note en Quién hemos sido bautizados.

No podemos engañar en nuestras presentaciones. Tenemos que darnos cuenta que somos cristianos, somos de Cristo, miembros de la Iglesia Católica. No podemos presentarnos como si no tuviéramos ni padre, ni madre, ni genealogía, como eso que se puso de moda hace unos cuántos años de los cristianos anónimos, ahora son los cristianos bastardos.

Vamos a presentarnos al mundo como somos, quienes somos. Sin presunción, sin altanería, con toda la humildad, sabiendo que Dios se sirve de cacharros inútiles, pero Hijos de Dios por nuestro bautismo. Si no es así estamos siendo falsos para los demás. Desde nuestro bautismo no es que yo me sienta cristiano, o sea mejor o peor cristiano, es que lo soy, como el oriental tiene los ojos rasgados, le guste o no.

Hay un himno (horrible) de la hora intermedia en español que dice: “Somos tuyos, tuyos, tuyos… El himno será feo, pero ojalá seamos tan repetitivos en recordar quienes somos y que así nos presentemos ante los demás.

“He aquí la esclava del Señor” La Virgen si sabe presentarse, ojalá ella nos ayude a saber decir bien nuestro nombre.

 

 

 

 

TALLERES DE CAPACITACIÓN

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

“Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3)”. Estas son palabras de la carta que ayer escribió el Papa a los jóvenes. Para hacer un mundo mejor podríamos pensar que hay que buscar a los mejores. Muchas veces hemos visto reuniones que buscaban formación de líderes o formados en la excelencia. Parecía que teníamos que hacer una criba y quedarnos con los mejores que arrastrarán entonces a los otros detrás. Nos volvíamos incluso un poco clasistas, catalogando jóvenes por sus cualidades y destinando a cada uno a la posición en que nosotros los colocábamos en nuestro organigrama. Cierto es que unos tienen unos dones y otros, otros, pero eso no los hace mejores ni peores.

(Jesús) Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Los demás cuando lo ven califican a Leví y sus amigos de “publicanos y fariseos.” No parece que fuesen lo mejor del pueblo, ni el más querido. Sin embargo, el Señor le escoge. Y vaya si dio buen resultado.

Miremos un poco la historia de la Iglesia. ¡Cuántos santos humanamente no eran unos lumbreras ni los más listos de su época! El cura de Ars llegó al sacerdocio a trancas y barrancas y así, tantos santos, si no llega a ser por el Espíritu Santo, no se les habría conocido nunca fuera de su pueblo.

Dios es el que capacita. A pesar de nuestras flaquezas “no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.” Nuestro juicio vale de poco si Dios decide elegir a esa persona y esta corresponde mínimamente. “La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.”

Podemos empeñarnos en hacer escuelas de formación y capacitación, seminarios y talleres para jóvenes, formación de líderes y clubs selectos, dar clases de retórica y de buenas costumbres…, pero si no acercamos a Cristo a los jóvenes ( y a los niños, y a los mayores y a los sacerdotes, incluso a las religiosas), no podrán hacer nada. Mucho ruido y pocas nueces, que parece que es el refrán de nuestro tiempo.

Lo primero la oración, saber escuchar ese Sígueme. Lo segundo la disponibilidad, no pedir a Dios lo que tenemos que hacer sino decirle que nos muestre qué quiere de nosotros. Lo tercero la confianza frente a cualquier desaliento. Y, por último, molestar lo menos posible el plan de Dios.

No estoy en contra de todos esos cursillos y talleres 8siempre me ha hecho gracia el nombre que se les da, como si fuésemos un auto viejo), pero si se da mucha teoría o mucha dinámica y no acercan a Cristo…, ¡menuda pérdida de tiempo!

María no hizo un curso de preparación a la maternidad, simplemente dejó que Dios hiciese según su Palabra. Que ella nos guarde a todos, en especial a los jóvenes.

 

 

LOS AMIGOS

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La parroquia es muy joven, es tan joven que es casi una niña, acaba de cumplir los cuatro añitos de construcción. Por ser tan joven hay muchos niños y muchos matrimonios. Dentro de unos pocos años estará lleno de adolescentes y jóvenes, ya podéis rezar para que sepamos hacerlo bien. En la adolescencia muchos chicos y chicas enaltecen la amistad por encima de todo, incluso relegando un poco a padres y hermanos, lo que no está bien. Hoy los padres tienen bastante difícil saber quiénes son los amigos de sus hijos, pues los móviles, las redes sociales, etc. Han ampliado muchísimo el espectro de lugares para tener amigos. Pero por muy virtual que se quiera ser no hay nada como estar con un amigo o con una amiga en directo, sin Whatsapp por medio (aunque algunos no lo consiguen aun estando juntos). La amistad es muy importante y la parroquia es un buen sitio para hacer amigos.

“Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían…” Volvemos a la habitación de Jesús. Parece difícil llegar y por nuestras propias fuerzas no podemos. Pero este paralítico tenía amigos, buenos amigos. Amigos que no se arredran ante las dificultades, que son ingeniosos, atrevidos y fuertes. Y ponen a su amigo frente a Jesús y Jesús le sana y le perdona sus pecados, y todos “se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.”

Hoy me gustaría que nuestra oración fuese sobre nuestros amigos y amigas. Acercar a Cristo no es labor exclusiva de sacerdotes, monjas o catequistas. La familia es fundamental y, no lo dudes, los amigos también. ¿Hace cuánto que no hablas a un amigo de Dios? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no rezas con un amigo? (No digo por, digo con). Hay que tener buenos amigos, que nos quieran, nos ayuden, nos corrijan, de vez en cuando nos abronquen y, sobre todo, estén siempre a nuestro lado. Antes se hacían esas estampitas y poster que ponían un acara bastante melosa de Jesús con la leyenda: “Amigo que nunca falla.” Ser amigo de mis amigos en Cristo. Por supuesto que podemos tener amigos ateos, musulmanes, zoroastristas o adoradores del sol, ser de distinto credo no nos separa como personas. Y con los que no tienen nuestra fe, si queremos ser verdaderamente amigos, tendríamos que ser muy coherentes con nuestra fe, ser muy buenos católicos. ¡Cuánto daño han hecho los amigos católicos tibios para la conversión de muchos!. Si uno ve que su amigo católico no reza nunca, los domingos no pisa la parroquia, no vive según los mandamientos y jamás habla (no hay por qué discutir), de Jesucristo, estará transmitiendo que la fe cristiana es superficial, banal y, por supuesto, nada atrayente. Nuestra vida no generará la pregunta por la Vida, y si niego a mis amigos que puedan conocer a mi Amor soy bastante poco amigo suyo. Si lo rechazan no pasa nada, Dios es amigo de nuestros amigos.

Peor es cuando amigos que profesan la misma fe son obstáculos unos de otros para vivirla. Cuando el amigo bautizado se ríe de su amigo bautizado porque reza, o va a Misa, o se confiesa. Muchas veces madres católicas de siempre me dicen: “No pude venir a Misa el domingo porque venían mis hijos a comer y ya se pasaron toda la tarde..” ¿Es que tus hijos no son católicos o no te conocen? Venid a Misa en familia o, si se resisten, plántales un programa de la tele hasta que vuelvas, así ellos van practicando su “religión”. Y reza por ellos, pro tus amigos que no viven su fe, que incluso la niegan con su palabra y con su vida.

Y ahora en positivo. Hay que tener amigos, buenos amigos y ser muy amigos de nuestros amigos. Los amigos te respetan y te quieren como eres, no vas a ser mejor por negar que eres de Cristo, que vives como hijo de Dios, que tienes toda la alegría de la fe Al igual que tú los quieres a ellos aunque sean un poco golfos, o vagos o incoherentes. Los amigos están a tu lado con todo lo que son, lo bueno y lo malo. Nosotros estamos a su lado con todo lo que somos, lo bueno y lo malo, pero no vamos a esconderle a Aquel que siempre nos acompaña en nuestra vida, no vamos a avergonzarnos de nuestro Padre. No se tienen amigos para convertirlos, pero háblale bien a Dios de tus amigos. Y cuando los dos amigos comparten la fe, rezan juntos, se saben hijos de un mismo Padre pasan de ser amigos a ser hermanos, pocas cosas hay más bonitas.

Habría que hacer una tesis sobre las amigas de la Virgen. No tenemos ningún dato, pero seguro que tenía un montón de amigas y amigos que conocerían a Jesús muchísimo de todo lo que la Madre hablaba de su Hijo. Que ella nos enseñe a compartirlo todo con los amigos, también la fe.

SE ACERCÓ A JESÚS UN LEPROSO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El sábado pasado fui a bautizar a una criatura en una de las parroquias que estuve hace años. Después, charlando con la gente, hablaba con unas chicas de unos 16 años que yo había bautizado. Como a esa edad son bastante sin-vergüenza y tomen preguntar nada una de ellas me dijo: “Padre, que me han dicho que las relaciones extra matrimoniales están mal, son pecado. No me lo puedo creer, yo ya he pecado.” “¿No lo sabías? –pregunté-, ¿nunca lo habías oído?” “Jamás, me contestó, y eso que he estudiado en un colegio de frailes y ahora soy catequista”. Desde luego te da que pensar. No es que la chica fuese más o menos ligera de conciencia, o una golfilla. Jamás se había planteado que acostarse con un chico tuviese una repercusión moral. Le gustaba, quería hacerlo y lo hizo, sin preguntarse más. Y lo más preocupante, que jamás lo había oído. Habría escuchado todo sobre comunidad, compromiso, fraternidad, solidaridad y ecología…, pero ni una palabra sobre castidad. Menos mal que algunos achacan a la Iglesia el estar todo el día pendiente del sexto mandamiento, porque en ese colegio de religiosos y en su parroquia, ni rozarlo.

“En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: -«Si quieres, puedes limpiarme»”. La petición del leproso .y su curación-,surge porque se sabe leproso. Si se hubiera considerado sano no se habría acercado a Jesús, o por lo menos no de rodillas. Se habría acercado con curiosidad tal vez, porque se acercaban sus amigos, a lo mejor. Pero no hubiera suplicado, no habría sido curado, seguiría leproso.

¿Qué estamos haciendo mal para que los leprosos se consideren llenos de salud? ¿Crean normal sus pústulas y sus llagas e incluso presuman de ellas? Perder el sentido del pecado es perder el sentido de la misericordia de Dios. La misericordia, a la que tantas vueltas hemos dado estos últimos meses, no es eliminar o negar el pecado sino dejar que sea sanado por Cristo, que podamos escuchar el “quiero, queda limpio”. Cuando se endurece el corazón se deja de escuchar la voz de Dios para escuchar exclusivamente mi voz. “¡Atención, hermanos! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desterrar del Dios vivo”. La cara amable de Dios no es que no me condene, o que haga la vista gorda sobre mis pecados, en el fondo que no le interese mi vida. La car amable de Dios es el perdón, el abrazarme a pesar de decirle que soy un leproso ante quien todo el mundo huye, en cargar sobre sí mis pecados y sanar mis heridas. Sólo así se encuentra la verdadera alegría. El pago del pecado –por mucho que se niegue o se ignore-, es siempre la soledad, la tristeza, el engaño. Aunque uno no quiera reconocer que tiene cáncer no por eso la enfermedad deja de comerlo por dentro. Reconozcamos, pues, nuestro pecado. No es un reconocimiento humillante ni vergonzoso, pues existe el remedio, el médico, el Salvador. Si alguien no sabe reconocer su enfermedad se acaba muriendo, aunque no sepa de qué. No somos amigos de las autopsias, somos entusiastas de la medicina de Aquél que entregó a su Hijo por nuestra Salud.

Hoy mucha gente no reconoce el pecado, anda enferma por el mundo sin darse cuenta de su enfermedad y de lo contagiosa que es. Pidamos a María, nuestra Madre, su Madre del cielo, que se encuentre con cada uno y nos diga: “Hijo, no te veo buena cara. Sonríe y acércate a Aquel que puede sanarte. Y su Hijo nos dirá: “Quiero: queda limpio.

LA HABITACIÓN DE JESÚS.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En diciembre hicimos una peregrinación a Tierra Santa con la parroquia. Fuimos 41, un ambiente estupendo de convivencia y oración y, sinceramente, lo pasamos fenomenal. Uno de los lugares donde más disfrutamos (hasta cerrar el Santuario), fue la ciudad de Cafarnaúm, a orillas del mar de Galilea. Allí está la antigua Sinagoga y la casa de Pedro. El altar de la iglesia no sólo está encima de la casa de Pedro, sino justo encima de la que llaman la habitación de Jesús, donde Jesús viviría mucho tiempo de los tres años de su vida pública, se retiraría a descansar y a estar con sus amigos.

El Evangelio de hoy nos habla de la habitación de Jesús. No de la física, de las cuatro paredes y la puerta, sino del lugar de su descanso. El Evangelio nos cuenta la actividad de Jesús: cura, enseña, expulsa demonios…, y reza. Esa es la “habitación” de Jesús: la oración, el trato con su Padre.

Todos tenemos mucho que hacer, la agenda está llena de ocupaciones (excepto uno que yo conozco, ¡bendito sea!). Y tenemos el peligro de hacer de la oración un apunte más en la agenda, otra actividad más. Y dentro de la multitud de cosas pendientes para hacer, que dejamos para otro momento, puede ser que la oración entre dentro e una de ellas. O sea, de esas cosas que empezamos tarde y acabamos pronto, o que ante cualquier interrupción se corta y ya se seguirá…, o no.

Hoy especialmente un hijo de Dios tiene que ser muy activo, pero sin caer en el activismo. Muchas veces al día tiene que irse a su “habitación” y hablar con su Padre Dios. Busca el mejor momento para hacerlo.

Hace unos meses publicaban en algunos periódicos que muchos hombres importantes de negocios se estaban acostumbrando a levantarse a las 4 ó 5 de la mañana para sacar un rato de trabajo sin que les molestasen los correos electrónicos, ni las llamadas, ni los Whatsapp, y estaban muy orgullosos de cómo les rendían esas horas. Si hay personas que los hacen por dinero ¿no lo harás tú por Dios? Yo me he acostumbrado a madrugar bastante para rezar (y sacar a los perros, pero voy rezando el rosario) pues sé que en cuanto entro en la parroquia habrá un correo, una persona, una gestión, un grifo que se ha roto…, que me ocupará el tiempo. No puedo pedir a una madre o padre de familia que se levante a las 5 de la mañana, pero no tengas miedo a buscar tu rato para Dios y defenderlo. Cuando se consigue un rato sólo para Dios se puede estar con Dios todo el rato. Empezando el día de la mano de tu Padre Dios las “urgencias” se atenúan, las prisas se moderan, las voces interiores se acallan y los enfados se disipan. También es muy bueno que rece el matrimonio juntos, aunque sólo sean 5 minutos antes de despertar a los niños. Cada uno sabrá el tiempo que tiene, en la oración no hay tiempos pequeños ni demasiado grandes. No hay que engañarse en no rezar pues sólo tengo cuatro minutos al día, pues ¡benditos cuatro minutos!, ni holgazanear ante la televisión porque tenemos tres horas libres. ¡Benditas tres horas! Lo fundamental es rezar y con constancia. Y luego llenar el día de oraciones, aunque sólo sean de unos pocos segundos.

¡Qué distinto sería el mundo si todos rezásemos aunque sólo fueran 15 minutos al día! No podemos obligar a nadie a rezar, pero podemos empezar nosotros. De la mano de María contempla a su Hijo, habla con Él, cuéntale cosas, verás que rápido se te pasa el tiempo y estarás deseando estar más tiempo en la habitación con Jesús.

TODO LO SOMETISTE BAJO SUS PIES.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Mucha gente se pregunta ¿hacía dónde vamos? Y la respuesta suele ser pesimista: Las cosas están muy mal, cada día todo es más complicado, ¡Parusía ya! Miramos hacia el futuro como con temor. Tenemos miedo a envejecer, miedo a la enfermedad, miedo a perder las fuerzas, miedo a la muerte. Tememos la persecución, el hambre la angustia…, pero San Pablo nos dirá que en todo eso vencemos fácilmente en aquel que nos amó. Siendo realistas tendremos que decir que las cosas están muy mal, pero que el futuro es estupendo, pues el futuro es de Cristo.

“Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».” ¿Qué haría un hombre con un espíritu inmundo en la sinagoga? ¿No tendría mejores lugares dónde estar? Incluso parece que escuchaba a Jesús y le presta atención hasta que “salta” y se pone a gritar. No nos extrañe que en nuestras parroquias y en nuestra Santa Madre Iglesia haya también espíritus inmundos. Están sentados en nuestros bancos y participan de nuestras reuniones. ¿No podían irse a la bolera a pasar el rato? No, se lo pasan mejor en la Iglesia. Son los que se pasan el día desalentando, criticando, murmurando, desanimando. Para los que todo está oído y escuchado, los que ya todo se ha intentado y no funciona nada. Los que quieren cambiar la Misa para hacerla más atractiva, más espectáculo, a ver si la gente viene no por Cristo, sino a entretenerse. Los que van cambiando la doctrina a ver cuál es más atrayente, un día pueden ser de un extremo y otro de otro, sin despeinarse. Son los que siembran el desconcierto y las dudas, se van haciendo con su parcelita de poder y desde allí siembran la cizaña. Incluso a veces asistimos a peleas entre espíritus inmundos queriendo desbancarse uno a otro. ¿Qué hacer frente a estos espíritus inmundos? Sólo se me ocurre una: Fidelidad.

Fidelidad a Cristo, a la Iglesia y la Tradición y a la Liturgia. Fidelidad en la oración constante ante el Sagrario y de la mano de María al rezo del Rosario. Fidelidad en la fe, en la moral y en las costumbres. Muchísimo amor a la Iglesia que es nuestra Madre. Una caridad fiel, que deja el juicio a Dios y muestra la verdad para que pueda abrazarse. Y también una fiel esperanza, que no se desanima frente a los “desanimosos”. Siendo fiel a esto el espíritu inmundo un día “saltará” y gritará: Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros, contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Y entonces Cristo, con su autoridad, le devolverá al redil, a amar a la Iglesia, a amar a Dios, a ser feliz.  Si intentamos echarles a empujones lo más seguro es que nos quedemos fuera con ellos. Ten confianza, Cristo ha vencido al mundo, suyo es el futuro, todo se ha puesto bajo sus pies.

Fidelidad, fidelidad, fidelidad. Pido para todos la fidelidad de Santa María y de San José.

 

Y QUITAMOS EL BELÉN.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Estas navidades han sido tan “atropelladas” que hemos ido pasando de fiesta en fiesta sin solución de continuidad. A petición del otro sacerdote (podía haber dicho “de uno de los sacerdotes,” pero como sólo somos dos…), este año he vuelto a poner un Belén de chucherías. Casas, caminos, campos, montañas y ríos estaban hechos con caramelos, gominolas, conguitos, nubes y demás chucherías llenas de azúcar. Un cartel avisaba: “El Belén nos lo comemos el día siete…, ¡a ver si aguantamos!” Los pobres niños de la parroquia se acercaban a babosear al lado del Belén y lo han respetado bastante (excepto el huerto de melones de chicle, que era bastante asaltado). Hasta que ha llegado el día siete y este año no me ha costado nada recoger el Belén, simplemente me queda envolver las figuritas y guardarlas hasta el año que viene, además la asistencia infantil a Misa el sábado 7 aumentó bastante. Podían habérselo comido antes, pero lo respetaron, todos entendieron que en Navidad tenía que estar puesto el Belén, pero pasada la Epifanía dieron rienda suelta a su concupiscencia de azúcar. (Tengo que avisar que cambié todas las “chuches” por otras nuevas la noche del día 6, las primeras estaban duras, llenas de polvo y rancias y no quería acabar con los niños de la parroquia).

Pues ya han acabado las Navidades. Aunque quede sembrada en el alma la semilla de la alegría del nacimiento del Salvador tenemos que quitar las golosinas de las fiestas, de las comidas copiosas y de los despistes y volver a la vida ordinaria de los hijos de Dios, y así nos lo recuerda el Evangelio de hoy.

“Se ha cumplido el tiempo,” “Convertíos,” “creed,” “venid en pos de mí,” “lo siguieron”.

Se ha cumplido el tiempo: Dejemos ya el “mañana”, “en otra ocasión” el “más adelante.” Este es el tiempo de Cristo y el Espíritu Santo. Millones de bautizados no pueden andar por el mundo dejando que parezca que ha vencido el príncipe de las tinieblas por nuestra tibieza o indiferencia. Hoy es el día, no mañana ni dentro de quince años.

Convertíos: El pecado existe y por eso estamos necesitados de conversión, cada día. Algunos pretenden que no haya pecado para que no haga falta convertirse, cada cual siga con su vida, pero sin culpa ni remordimiento. Guías ciegos. No tengas miedo a reconocer tu pecado y a cambiar de vida, el hombre viejo se levantará de vez en cuando, querrá otra vez su puesto, pero tomemos en brazos al nuevo hombre -a ese Niño-Dios del que hemos celebrado su nacimiento-, y no tengamos miedo a pedir el don de la conversión y cambiar de vida.

Creed: ¡Qué fuerte es la palabra Creo! ¿Quiero creer cada día más? ¿Pido cada día al Señor que me aumente la fe? ¿Puedo mirar a Jesús a los ojos y decirle: “Yo te creo”? Hazlo, y actúa en consecuencia.

“Venid en pos de mí.” Esa invitación de Cristo se dirige a ti y a mí, (aunque valgamos poquito), no a un grupito de elegidos. Por eso si sigo a Cristo no es por mi valía, por mi grandeza, sino porque Él me ha llamado. La invitación de Cristo es la que me hace capaz de seguirle, la que me capacita para ser de Cristo. Por ello no te quedes en tus dones o capacidades, sino en las que Dios ha visto en ti, ha puesto en ti y te llama.

“Lo siguieron.” Es la respuesta a todo lo anterior para aquel que es sincero y humilde. ¿Dónde vamos a ir si sólo tú tienes palabras de vida eterna? ¿A quién estamos siguiendo hoy? Si no es a Cristo, cambia de camino.

Un precioso resumen de nuestro día a día. Según vayas a la oficina, a la universidad o a la escuela, a llevar a los niños al colegio o esperas la visita del médico en la cama del hospital comienza a caminar al paso de Cristo. Nos hemos comido el Belén, ahora hay que digerirlo y hacerlo vida.

Que María, nuestra Madre, nos ayude a decir que sí a vivir como hijos en el Hijo de Dios.

PORQUE TE AMO, TE CORRIJO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

A algunos padres de catequesis les ha sentado un poco mal que les pidamos, por favor, que este año no vinieran a catequesis vestidos de Halloween (pues tenían fiesta en el colegio justo antes de la catequesis). ¿Quiénes somos nosotros para decir cómo tiene que venir vestido su hijo? Nosotros no decimos como tiene que venir vestido, sino como no tiene que venir vestidos. Pero como esto, que es una anécdota, lo vemos todos los días ¿Por qué la Iglesia me tiene que decir cómo vivir, cómo casarme, cómo comportarme, cómo…? La voz de la Iglesia se convierte en una opinión más entre muchas y como tiene que respetarme no puede corregirme. Ya estamos viendo leyes que prohíben a la Iglesia hablar y predicar la moral cristiana pues no se puede corregir a nadie. ¿Diríais de unos padres que jamás corrigen a sus hijos que les quieren? O sus hijos son ángeles encarnados o si cuando se equivocan no los corrigen no demuestran en absoluto que les quieren.

“Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.

Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo habrías creado… Por eso, corriges poco a poco a los que caen, los reprendes y les recuerdas su pecado, para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor”. ¡Qué sabiduría la del libro de la sabiduría!.” Cuando uno corrige desde el odio, la manía, los celos, el desprecio o la prepotencia, suele herir. Cuando se corrige desde el cariño, aunque a veces duele, se agradece. Lo primero: Ten la certeza de que Dios te quiere, se ha entregado y se entregaría cien mil veces más por ti. Que es un juez parcial, pues contamos con su favor y tener recomendaciones al juez está muy mal visto, por eso de la imparcialidad. Pero Dios está dispuesto a apostar todo por nosotros.

Sólo desde este principio se entiende el encuentro de Jesús con Zaqueo, sólo desde este principio podrás entender cómo encontrarte con Cristo. Zaqueo comienza con curiosidad, había oído hablar de Jesús. Tal vez iba a escuchar a un maestro, a un sabio.

Pero Jesús le mira, podemos imaginar que le miró con cariño, como al joven rico, y le dijo: «Zaqueo, data prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».

Por eso le recibe muy contento, a pesar de los dimes y diretes de la gente. Jesús se juega su “honra” por estar con Zaqueo, y Zaqueo se lo agradece.

Y Zaqueo se da cuenta que si quiere seguir estando con el Señor tiene que cambiar de vida. Fijaos, en ocasiones la mejor corrección que recibimos muchas veces es cuando recibimos la Comunión y, de pronto, pensamos que Jesús ha venido a hospedarse a mi casa, al alma de un pobre pecador y, por lo tanto, no puedo seguir con mi pereza, con mis incoherencias, mis pecados. Y entonces se transforma la vida y se cambia. “porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”

La Iglesia tiene la puerta abierta para todos, tendrá que dialogar con todos y sentarse a todas las mesas. Pero quien quiera estar en la Iglesia tiene que pedir el don de Zaqueo, el don de la conversión. Y la Iglesia, Madre nuestra y Esposa de Cristo, podrá corregir, como Dios nos corrige, a sus hijos que se equivocan y yerran. Si no sería una mala madre, en vez de una casa sería una posada, en vez de una familia un grupo de coleguillas.

Cuando te digan: ¿Por qué la Iglesia tiene que decir nada sobre…? Contéstale que la Iglesia es Madre y por eso corrige desde el cariño. Nuestra Madre del cielo nos ayude a escuchar a nuestra Madre la Iglesia desde el cariño y, si llega el caso, agradezcamos que nos corrija.

LO PRIMERO: LA ORACIÓN.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En matemáticas sencillas se dice que el orden de los factores no altera el producto, es lo mismo 3 por 5 que 5 por 3, y 8 más 2 que 2 más 8, es simple. Hay otros órdenes establecidos que no sé si tienen base científica o que se han trasmitido así, comemos la sopa antes del postre, por ejemplo. Sin embargo no todo es así, es bueno quitar el capuchón del bolígrafo antes de escribir o estaremos perdiendo miserablemente el tiempo, en ese caso el orden de los factores sí altera el producto, de una estupenda novela a un montón de papeles en blanco.

“En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles”. La vida también tiene su orden. Mucha gente dice: yo lo primero que hago cuando suena el despertador es… tomarme un café, …darme una ducha, …fumarme un cigarrillo, …unas tablas de gimnasia, …darme la vuelta y volverme a dormir (esto último es la envidia de muchos y la perdición de tantos), cada cual lo que suela hacer. Pero, ojalá, cada bautizado en el mundo, cuando abra el ojo derecho lo primero que haga es orar. Dar gracias a Dios por el nuevo día, pedir perdón por los que hayan vivido como si Dios no existiese, poner en manos del Señor las cosas que hagamos y las personas con las que nos encontremos en ese día. No hace falta mucho tiempo, sólo unos segundos (luego vendrá la oración más pausada y larga), pero lo primero ofrecer el día que comienza. Y cuando tenemos que tomar decisiones importantes –cada cual a su nivel-, no tengas pereza en ponerte un buen rato –el Señor lo hace toda la noche-, para pedir luces al Espíritu Santo. Será el tiempo mejor invertido de todo ese día, no lo dudes. Y una vez que comienzas así el día ya podemos empezar a que nos llamen, nos cambien los planes, nos entre la gripe malaya o gane el Almendralejo la liga.

¿Por qué rezar si parece que Dios no me escucha demasiado? Lo primero porque ten la certeza de que sí te escucha, Dio son está sordo no quiere ignorarte, ha dado su vida por ti. Lo segundo, para acordarte quién eres. Cuando uno empieza el día “haciendo cosas” y la agenda tiene dieciocho compromisos ese día, uno puede tener la sensación de que la que habla San Pablo, de moverse mucho y no hacer nada. Pero cuando uno comienza el día levantando el alma a Dios se acuerda que “Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,” y entonces ¿quién contra nosotros?, las dieciocho cosas de ese día las haremos desde el señorío de los hijos de Dios.

Pero es que yo al levantarme tengo sueño. ¡Toma! Tú y todos y a Dios le encantan tus legañas, no sea que por querer ofrecerle lo mejor al final no le ofrezcas nada.

En los dormitorios católicos (sí, también en el de tu hija adolescente inaguantable), debería haber una imagen hermosa de la Virgen María, a ella le damos el último “buenas noches” y ella –con la ayuda de nuestro ángel de la guarda-, nos zarandea un poquito para despertar en presencia de Dios. No la eches de tu habitación.

BUSCAR VUESTRA FUERZA EN EL SEÑOR.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Comenzar el curso es como escalar una montaña con una pendiente del 57%, un rompepiernas o un rompealmas. Poner en marcha a 900 niños (con sus respectivos padres y madres), comenzar las catequesis de confirmación para niños, adolescentes, jóvenes y adultos, los cursos prematrimoniales y los grupos de matrimonios, los coros y los grupos de oración, el despacho parroquial y todas las Misas, horario de confesiones, ratos de adoración, Cáritas, Operación Kilo y puesta en marcha del ropero, alguna obrilla, los que traen problemas, los que traen alegrías, el consejo de pastoral y la economía, sacar a los perros, las reuniones de arciprestazgo, de vicaría y los encuentros diocesanos, los monaguillos y los ratos de oración personal hacen que el único hobby que me puedo permitir es ir a visitar a mi madre un par de veces en semana, al menos. A las 5:15 suena el despertador y por la noche no hay hora para que suene el acostador. Y así de lunes a domingo. Esto no es nada comparado con un padre o una madre de familia que encima les rompen el sueño a las tres de la mañana (este año aún no han llamado de ninguna urgencia hospitalaria), así que es normal que estemos cansados, que soñemos con el día en que durmamos siete horas…

“Por eso, tomad las armas de Dios para poder resistir en el día malo y manteneros firmes después de haber superado todas las pruebas. Estad firmes; ceñid la cintura con la verdad, y revestid la coraza de la justicia; calzad los pies con la prontitud para el evangelio de la paz. Embrazad el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del maligno. Poneos el casco de la salvación y empuñad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.” ¡Qué bueno es Dios! Convéncete: nuestra fuerza es prestada: “Siempre en oración y súplica, orad en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con constancia, por todos los santos.” Gracias a Dios Él no hace un casting de forzudos a ver quién aguanta. Como alguna comentabais hace no mucho, cuando abandonas tu flaqueza en manos de Dios, temerosa por la enfermedad, recibes la fortaleza que nunca pensabas que tenías…, porque no la tenías, te ha sido dada. ¿Era yo el más indicado para levantar una parroquia? Por supuesto que no, los hay más simpáticos, mejores gestores, más rezadores, más pacientes e incluso hay alguno con más pelo…, pero si la Iglesia te lo encarga y te abandonas en manos de Dios saldrá adelante, como así está siendo. Abandonarse no significa no hacer nada, sino desgastarse sin miedo a equivocarse y sin ningún miedo a los espíritus malignos del aire que llevan, por un lado , a la depresión, a la angustia, al miedo al qué dirán y, por otro, al afán de protagonismo, a fiarse sólo de nuestras propias fuerzas o depender de nuestros estados de ánimo.

«Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte» Pocos avisos como ese nos harían caer en el miedo, en la tristeza o en la desesperación, la única solución la huida. Pero Jesús no viene a buscarse a sí mismo, él tiene que hacer lo que el pueblo de Israel no se dejó “hacer “reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas” y por eso no es su fortaleza humana la que se pone en juego, sino el don de Dios.

Concluyendo: Si tienes miedo a que tu noviazgo salga bien y no sabes si aguantarás toda la vida (qué larga una vida, dicen) junto a la otra persona y feliz, si no sabes si tienes fuerzas para arreglar tu matrimonio y avivar las ascuas de la rutina, si te da miedo el comprometerte con la vocación sacerdotal o religiosa por tus debilidades, si temes ser apóstol en medio del mundo por lo que dirán de ti…, entonces, acuérdate que la fortaleza con la que Dios cuenta no es con la tuya, sino con la que Él te da si la aceptas. Reza y te sorprenderás.

María, en toda su fragilidad, es la mujer fuerte. No te separes de ella.

Marzo 2017
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