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FUE EN SEGUIDA A NEGOCIAR.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

A veces hay palabras desacertadas. Por ejemplo, cuando de alguien que no tiene trabajo se dice que está en paro. Desde luego si se queda parado no encontrará trabajo jamás, será un desempleado, pero tiene que estar muy activo. Cuando hablo con alguien que se ha quedado sin empleo le suelo decir que su trabajo ahora es buscar trabajo, y debería dedicarle seis horas al día a hacerlo con toda profesionalidad y competitividad. Una vez conocí un Señor que se pasaba horas y horas en la Iglesia pidiéndole a Dios un trabajo, pero no hacía otra cosa, hasta que le dije que no le iba a contratar de sacristán, así que a rezar un rato y liego a patearse las calles.

Se va acercando el fin del año litúrgico y las lecturas nos van hablando del fin de so tiempos: “El día del Señor llegará como un ladrón en la noche”. No podemos quedarnos parados a ver qué pasa. La vida del cristiano es la antítesis del parado. Tiene que tomar los talentos que el Señor le da y, en seguida, a negociar con ellos. No nos vale el después, e mañana, el en otra ocasión más propicia. Si uno sólo actúa cuando vea que el fina se acerca es como el estudiante que sólo estudia la víspera del examen, seguramente suspenda. El que día a día pone a trabajar sus talentos es el que s fiel en lo poco y, cuando llegue la hora, el Señor de lo premiará.

Hoy también ha querido el Papa que sea un día dedicado a los pobres. No “al colectivo de los pobres,” sino de los pobres concretos, con rostro, con nombre y apellidos. No estoy muy a favor de los pobres que se ponen en las puertas de las iglesias, máxime cuando es como un puesto de trabajo que está reservado y alquilado. Pero también es bonito que la gente sigue pensando que los que van a la parroquia comparten sus bienes. Nunca vi un pobre en la puerta del ministerio de Hacienda.  Tal vez hoy sea el día para hacer el propósito de saber cómo se llama, cuantos hijos tiene, dónde vive. No hoy todos a la vez, que entonces el Mijail de mi parroquia acabará harto, pero que no nos encontremos habitualmente con un pobre y simplemente no exista. Algún talento tendemos para é.

María y José, pobres pero poniendo sus talentos al servicio del Espíritu santo, danos un autentico corazón que vive la misericordia y la caridad.

EL JUEZ HACE JUSTICIA.

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El panadero hace pan, el pastelero pasteles, el zapatero zapatos, el fresador no hace fresas y los jueces hacen justicia. Mucho se meten con la justicia en este país, que si muy lenta, que las leyes están mal hechas, que son muy blandas o muy duras, pero al final se hace justicia según las leyes de cada país. Si alguna vez os ha llegado una citación judicial por cualquier tontería, y miras la fecha de los hechos tienes que empezar a recordar lo que hiciste hace tres o cuatro años para saber de qué tienes que declarar. Yo de lo que hice ayer más o menos me acuerdo, de lo que pasó el 15 de mayo de 2013 me cuesta un poco más recordarlo. Pero el juez te llamará y te preguntará.

“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viviendo a cada momento a importunarme”».

Fijaos bien, el juez, por muy inicuo que sea, termina haciendo justicia. No traspapela el caso, lo hecha en el olvido o decide darle la razón a la viuda por pesada. No sabemos el resultado del juicio, tal vez la viuda fue condenada a quince años y un día de prisión y a pagar los costes, o ignoramos.

«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Hoy pedimos a Dios que haga justicia. Tristemente mucha gente hoy no cree en la justicia divina. Bajo pretexto de la misericordia entrañable, del corazón del buen Dios, de “cómo un Padre va a condenar a sus hijos…,” se ha dejado de creer que Dios hará justicia, todo será cubierto por un gran manto de perdón incondicional.

Puede parecer muy “progre” y “avanzado” hablar de ese perdón incondicional de Dios frente a toda nuestra vida. Sin embargo, en el plano puramente humano: ¿Quién no quiere que se haga justicia? Los corruptos para quedarse con el fruto de sus desfalcos, los asesinos que jamás podrán devolver lo que robaron, una vida. Los explotadores que destrozan la vida a otros para enriquecerse, los mentirosos que no quieren que se descubra su falsedad… Y ¿quién quiere que se haga justicia? Los pobres que han sido despojados de sus bienes para vivir, los que han sido estafados, a los que se les ha arrebatado un hijo por la violencia, los que pierden el sentido de su vida pues están amenazados o atemorizados. Los que han sido engañados o se ha quitado su dignidad.

Así, los “modernos” que niegan el juicio de Dios, se ponen al lado de los corruptos, asesinos, estafadores, explotadores y mentirosos, y se creen muy avanzados.

Dios ¿negará la justicia a sus pobres? Seguro que no.

Y terminamos con esa frase inquietante: “cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”. Esperemos que sí, que tu yo pidamos todos los días por mantener la fe.

La Virgen María guarda la fe de los pequeños, no me dejes crecer y hacerme “mayor”

 

HASTA MAÑANA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Había un chaval trabajando en la parroquia que cada día al irse a casa decía educadamente: “Hasta mañana.” Y yo le respondía: “SI Dios quiere.” No es un chico especialmente piadoso, más bien diría que se podían contar con los dedos de una mano las Misas a las que había ido desde su primera Comunión, y cada final de la jornada me miraba con cara rara. Ya un día se atrevió a preguntar: ¿Por qué cada día me responde “si Dios quiere”, bastaría decir “hasta mañana?” Y se lo expliqué.

“Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.”

Estamos acostumbrados a que nunca pasa nada, todo sigue igual, nos acostamos y nos levantamos, el sol sale y se pone. ¡Cuántas cosas dejamos para mañana! Sin embargo, cada mañana, cada instante, es un don de la misericordia de Dios. Los que hemos sufrido la muerte de personas queridas por un accidente de automóvil o por una sobredosis sabemos bien que quien ahora está puede no estar en el momento siguiente. Y al mundo entero le pasa igual, ahora está y mañana Dios dirá.

¿Esto nos tiene que llevar al miedo? Desde luego que no, sí a estar en vela- Pero sobre todo nos tiene que mover al agradecimiento. Si Dios hoy me quiere aquí, algo querrá de mí. La cabeza en ocasiones da malas pasadas y lleva a las depresiones, a no encontrar sentido a la vida. Sin embargo, ten por cierto que si Dios te tiene aquí es por algo. Sigue buscando o simplemente ponte en escucha de la Pablara de Dios y delante del Señor dile: ¡Aquí estoy, tú verás! “pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar.” Sé que es fácil decirlo cuando uno está bien, pero al menos da a Dios la oportunidad de mostrarte por qué te quiere.

¿Y el mundo? ¿Y sus luchas y sus peleas? Pasarán cuando pasen, nos complicarán la vida, pero no pueden quitarnos la paz.

¿Dónde quiero estar cuando todo esto pase? Bien agarrado de la mano de María, allí no tendremos nada que temer.

Hasta mañana, si Dios quiere.

 

EL REINO DE DIOS ESTÁ EN MEDIO DE VOSOTROS.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ayer no estaba muy católico. Tengo que tomar unas pastillitas cada día y lo que viene bien para una cosa suele fastidiar otra, especialmente el estómago. Cuando te duele algo no suele ser uno muy paciente, quiere que se le quite el dolor cuanto antes, y le pide al médico que le quite el dolor ya, mientras tanto uno está inquieto, pensando que estando nervioso se le pasa antes. No hay nada que un día de dieta no pueda arreglar, y parece que ya está todo arreglado.

“Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis.

Entonces se os dirá: “Está aquí “o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.” Sería de ciegos el decir que en el mundo no hay problemas, que en tu vida y en la mía hay dificultades y dolores. No podemos vivir de espaldas a la realidad y el pecado campa por sus respetos y parece que va ganando la batalla. Entonces uno quiere que le quiten el dolor ya, aunque tengan que sedarlo. Y lo sencillo es decir: ¡Ven ya, Señor, termina con todo esto! Incluso algunos lanzan mensajes apocalípticos y consiguen seguidores. Todavía me acuerdo de cuántos vendieron todo cuando se acercaba el cambio de milenio. ¿Qué será de ellos?

Vamos a ponernos apocalípticos. Antes de que termines de leer estas líneas, con un fulgor de un relámpago, llega el Hijo del Hombre. ¿Estaremos preparados para recibirle? Es muy bonito decir que somos los buenos frente a tantos malos, pero ¿podemos presentar toda nuestra vida al Señor, sin avergonzarnos de nada? ¿Vivo, cada instante de mi vida, conviviendo con la sabiduría? Cuando venga el Hijo del Hombre ¿encontrará fe en esta tierra?

Me da igual si el día del Señor es dentro de cinco minutos o de cinco mil años, lo que sí sé es que mi vida tiene que estar vivida en Dios, en cada momento. Lo que sí espero es que cada minuto que la misericordia de Dios conceda a este mundo vaya creciendo el Reino de Dios y menguando el pecado. Para eso el Señor cuenta contigo y conmigo, hoy, ahora.  Muchas personas están buscando a Dios y tienen que encontrarle en la vida de los cristianos, en la vida de la Iglesia. Nuestro grito no puede ser “¡Ven, Señor Jesús!, pero todavía no.” Nuestra plegaria es “¡Ven, Señor Jesús! Cuando tú quieras que toda mi vida es tuya”

Por ello no sigamos a los mensajes apocalípticos, sino a la Sabiduría de Dos, a la acción del Espíritu Santo en tu alma que te lleva a convertirte de verdad ahora.

La Virgen María confía plenamente en la sabiduría de los tiempos de Dios, tengamos su misma confianza.

 

 

IR Y VOLVER.

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En ocasiones en el confesionario vienen personas que han sido removidas por algún acontecimiento importante en su vida: una peregrinación, un acontecimiento trascendente, e incluso un momento de oración en el que Dios le ha llegado al alma. Se sienten removidos y, si tienen la suerte de haber un sacerdote en el confesionario (cosa harto difícil en muchas parroquias), se acercan a la misericordia de Dios. En nuestra parroquia no suele pasar semana sin que venga alguien a confesarse de diez, quince, veinte años sin hacerlo. En ocasiones te piden ayuda pues se han olvidado completamente de cómo hacerlo. Suele ser un momento tenso que acaba en una gran alegría. Y también nos da gran alegría a los confesores…, pero más alegría da cuando vuelven al poco por segunda vez, y luego una tercera, y una cuarta…

Llegar a Dios no es difícil. Es Él el que se ha abajado para ponerse a nuestro lado. Si, realmente, como pide el Papa, las iglesias estuvieran abiertas, hubiera confesores a disposición, se crease un auténtico clima de oración en nuestros templos, entonces Dios es muy atrayente. Pero una vez llegado a Dios hay que permanecer en Dios.

«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Perseverar en Dios.

Sólo desde la alegría se puede volver a Dios: “Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.” Si nos diéramos cuenta del don de Dios. Ese Dios que protege al desvalido y al huérfano, que hace justicia al pobre y al necesitado, que defiende al pobre y al indigente. Ese Dios que mira nuestra pobreza, nuestra miseria, nuestra nada y descubre el rostro de su Hijo. Ese Dios que te dice: “Aquí estoy siempre que quieras” y lo que quiere es que le quieras. Ese Espíritu Santo que imprime en tu alma el deseo de volver junto a tu Padre. Lo importante no es convertirse, sino enamorarse, en amor darse. Y buscarle, y encontrarle y alabarle. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

La fe se manifiesta en la constancia. En renovar cada mañana la alegría de estar con Dios, de gozarnos de su salvación. Conozco a uno, un buen amigo, que lleva veinte años dando testimonio de su conversión. Un testimonio impresionante, una verdadera caída del caballo camino de Damasco. Pero un día le dije: ¿no será mejor que hables de las maravillas que Dios está haciendo en ti hoy? No sólo estamos agradecidos al Dios que hizo, sino al Dios que hace. Y los hijos disfrutan mucho más de los dones de su padre que de los de un extraño.

Volver a Dios, volver continuamente a Dios, no cansarnos de buscarle una y otra vez para darle gracias.

De la mano de María siempre volveremos al Señor, a proclamar su grandeza.

 

VEN Y PONTE A LA MESA.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ya he visto que ha generado una gran preocupación mi tabaquismo, rezad más por mí.

Ser párroco es, en parte, como ser madre. Además de los oficios que se te suponen (la celebración de los Sacramentos y la oración por el pueblo de Dios encomendado), tienes que acabar aprendiendo el oficio de psicólogo, electricista, pintor, técnico en informática, bloguero, limpiador de metales, gestor, administrador, contable y “desfacedor de entuertos”. Las madres hacen todo eso y encima cocinan bien. Muchas veces los días comienzan a las cinco de la mañana y terminan más allá de las once de la noche. Hay momentos en los que uno se encuentra cansado, y entonces el Esp´ritu Santo se encarga de mandarte a esa señora que te dice según vas a cerrar: “¿podría encargar unas Misas? “  Y como le digas si puede venir mañana antes de alguna Misa a la sacristía, se ofende y te dice : ¿pero qué tiene usted que hacer en todo el día?. Dudas entre asfixiarla con tus propias manos o bajar la cabeza y apuntar las Misas, en la mayoría de los casos he optado por la segunda.

«¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?

Ante este Evangelio el sindicato de sirvientes preparará una huelga general y un par de escraches frente a la puerta del Sagrario. Podría parecer inhumano e injusto si no fuese porque escuchamos esta lectura en medio de la celebración de la Eucaristía.

¿Quién de vosotros, …. Tenemos una respuesta clara: Jesucristo. La segunda persona de la Santísima Trinidad se. ¡Qué encarna en las entrañas purísimas de María, toma nuestra condición carnal, se cansa, trabaja, ríe, llora, se entrega, es crucificado, resucita, no nos abandona, nos da el don del Espíritu Santo, se queda con nosotros todos los días hasta el fin del mundo y nos dice: “Ven siéntate a la Mesa”. La mesa de su entrega por cada uno de nosotros. Podríamos decir que Dios se ha hecho nuestro criado siendo el Señor. Nunca nos daremos cuenta del valor impresionante e incalculable de cada Eucaristía. Dios te invita y la prepara.

Por eso cada día entiendo menos a los que llegan tarde a Misa por costumbre, a los que vienen como oveja llevada al matadero, a los que se creen que están haciendo algo muy meritorio por estar en la Misa. Siervos inútiles somos y el Rey de Reyes se pone a servirnos.

Por cierto, mira que han pasado años y aún hay personas que me preguntan desde qué momento de la Misa vale para cumplir el precepto dominical: ¿Antes del Evangelio? ¿Durante la homilía? ¿en la epíclesis aunque no sepa lo que es? El mandamiento de la Iglesia es muy clarito: Oír Misa ENTERA…, y entera es entera, desde el principio hasta el final, desde “En el nombre del Padre” …, hasta el “podéis ir en paz”. Es cierto que uno puede tener un contratiempo: el niño se hace todo encima, pinchas la rueda, hay atasco, etc. Ahí no hay maldad, pero si en vez de ir a la hora justa procuras llegar 15 minutitos antes para prepararte bien, si hay un contratiempo te dará tiempo a llegar. Y si tienes algo muy urgente que hacer al terminar la Misa, quédate con el Importante y después saldrá mejor lo urgente.

“Los que confían en él comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque la gracia y la misericordia son a para sus devotos y la protección para sus elegidos”.

Cuántas veces ayudaría Jesús a la Virgen y a san José. Cuántas veces San José y la Virgen ayudarían a Jesús. ¡Qué admirable intercambio! Dios te dice hoy: ven, siéntate a la mesa y te iré sirviendo.

 

 

 

ESCÁNDALO

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El Papa ha prohibido la venta de cigarrillos en el Vaticano. No tenía ni idea de que se vendiese tabaco en la Ciudad Santa, ni se me ocurriría ir hasta allí a comprar tabaco. Soy un gran fumador, reconozco que es malo y recomiendo a todo el mundo que no empiece pues te pasas media vida intentando dejarlo, y a los de voluntad débil y excusa fácil como yo nos es casi imposible. Pero lo que más me impresiona es la campaña antifumadores que se ha extendido por todo el mundo. Un niño puede hablarte del novio de su madre, de que su hermana se ha ido a vivir con un chico, del compañero sentimental de su otro hermano y de haber robado chuches en la tienda de los chinos. Y te lo cuenta con la naturalidad de quien habla del tiempo que hace en Gran Canaria. Pero te ve encender un cigarro y te mira como un asesino convicto recién fugado de Soto del Real. En la sociedad se ha implantado una doble moral que equipara al ladrón de bancos con el que no recicla, y todavía al ladrón de bancos se le admira, pues son protagonistas de muchas películas.

“Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado.” Son palabras muy duras del Señor. Pero en esta sociedad actual lo difícil es escandalizar. Tristemente la inocencia se pierde muy pronto y se genera una capa de insensibilidad que nos impide sufrir por las personas y las situaciones. Hace unos años cando en la televisión se daban imágenes de hambrunas se avisaba de que iban a ver imágenes que podían herir la sensibilidad, hoy se usa a niños desnutridos para anunciar asociaciones humanitarias. Las películas son cada día más violentas y más explícitas, la sexualidad se banaliza, los sentimientos se ensalzan y se hace una sociedad a la vez más inhumana y más débil.

Sin embargo, que las cosas parezca que no nos afectan no significa que no escandalicen. Dios nos pedirá cuenta de las generaciones que estamos dejando y del escándalo de que sean incapaces de escandalizarse.

«Auméntanos la fe» Una petición que debemos hacer a diario. Auméntanos la fe en que Cristo ha vencido al mundo. Auméntanos la fe para saber que somos hijos de Dios y vivir como tales. Auméntanos la fe en que no hay “batallas perdidas” o “ahora el mundo es así”, podemos construirlo de otra manera. Auméntanos la fe en que todo lo que Dios hizo era muy bueno, y el pecado no tiene la última palabra. Auméntanos la fe en que estamos hechos para el cielo.

Cuando rezo delante de una imagen de la Virgen, cada día que rezo de su mano, veo otro mundo que es posible, que es real, el mundo según Dios. No nos acostumbremos a no escandalizarnos del pecado y mucho menos a ser piedra de escándalo para otros.

Cualquier día dejaré de fumar – no lo dejo porque rezáis poco por mi-, y quien no fume que no empiece, pero que tengamos – al menos-,  esa misma sensibilidad para rechazar tanto pecado que pasea por el mundo.

ME SEDUJISTE, SEÑOR.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Primer domingo de septiembre. Los niños siguen de vacaciones. Al menos en Madrid hace buen tiempo. Las piscinas están abiertas. Superando los primeros días de trabajo o amargándose por ser mañana el primer día de trabajo después de las vacaciones. ¿Qué hago yo este domingo en Misa? ¿Cumplir un precepto? ¿Es que Dios no tiene en cuenta el clima, el tiempo, mi situación…? ¿Tenemos un Dios sádico que pudiendo estar disfrutando de mi familia me encierra en un templo con un sacerdote aburridísimo durante una hora de este domingo? ¿No quiere Dios nuestra felicidad?

Ciertamente, quien viva la vida en Cristo para cumplir muchas cosas se le tienen que hacer una tortura. La ley del mínimo esfuerzo se adueña de nosotros y acabamos haciendo lo justo o un poquito menos de lo justo.

Hoy escuchamos una de las lecturas que mas me gustan del Antiguo Testamento. Jeremías, desnudando su alma y que dice: Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido. He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí. Cuando hablo, tengo que gritar: proclamar violencia y destrucción.

La palabra del Señor se volvió me ha servido de oprobio y desprecio a diario.

Me dije: «No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»; pero había en mis entrañas como fuego, algo ardiente encerrado en mis huesos.

Yo intentaba sofocarlo, y no podía”.

La vida cristiana es dejar seducirse por Dios, de tal manera que ya no prima en mi vida lo que tengo que hacer sino lo que amo. Aunque me sienta despreciado por mi amor no puedo dejarlo, intento sofocarlo, pero mi vida no tiene ningún sentido sin mi amado Dios. Es dejar que Dios te robe el corazón, te arrebate tu vida. Es dejarte vencer en tus resistencias contra Dios y decirle: me entrego del todo, yo soy tú y sin ti no soy nada. Aunque me ofrecieran riquezas, comodidades, prestigio…, si te pierdo no soy nada, no tengo nada, mi vida no vale nada sin ti. Solo tu llenas mi vida y sin ti estoy vacío.

El pecado, que son los momentos de mi vida sin Dios, es calculador, rastrero y deja vacío. Por eso santo Domingo Savio, enamorado completamente de Dios en su primera Comunión, podría hacer el propósito de “antes morir que pecar.”

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

«¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo; porque tú piensas corno los hombres, no como Dios».

La lógica de Jesús es la lógica del amor. Del amor a Dios Padre y, por Él, a todos nosotros. La redención viene por el amor de Dios. Y el amor no admite componendas, medias tintas, ni chapuzas. El diablo te propondrá no amar o amar sólo un poco. Dios ama hasta dar la vida para rescatar la nuestra.

¿Dónde quieres estar hoy? ¿Con Aquel que te ha amado hasta entregarse por ti, o tirado en un sofá haciendo zapping? Tu elijes.

María, nuestra Madre del cielo, supo amar como Dios la amaba. Se dejó seducir completamente. Que ella nos enseña a que nada de nuestra vida esté nunca al margen del amor de Dios.

 

 

BUSCADORES DE LO BUENO.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Cuando se vuelve de vacaciones se suele comentar lo que se ha hecho. Los días de descanso, la playa o la montaña, y esos días reservados para estar con la familia de sangre y la política. Curiosamente en esos días muchas veces se generan conflictos. A pocos he oído decir: “He descubierto que mi consuegra es encantadora”. Más bien te cuentan cómo han mantenido los nervios para no explotar en los días de relación familiar. (Estoy exagerando, muchísima gente se lo pasa estupendamente con su familia de sangre y con la familia política, casi nadie con los políticos a secas). Pero es verdad que tendemos en la convivencia a buscar lo que nos molesta, lo que nos incomoda, lo que el otro no hace como nosotros lo haríamos y nos molesta. Y entonces nace la crítica y la murmuración.

“Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó”.

Uno de ellos “fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor”. Y seguramente se pasó todo el tiempo que su Señor estaba fuera renegando pues no le había dejado nada, los otros tenían más, qué falta de confianza en él…, sin poner en juego su talento.

Podemos pasarnos la vida pensando lo que no somos, lo que Dios no nos ha dado o cómo nos gustaría ser. Sin pararnos a pensar en lo que somos, en lo que Dios nos ha dado y al “cargo importante” al que estamos llamados.

Lo primero para poner en juego tus talentos es saber qué talentos te ha dado el Señor. Tal vez no sean los que esperabas, ni tan siquiera los que te parecería mejor y más justos tener, pero si son los que Dios te ha dado ponlos en juego y harás cosas grandes. Habrá quien se le dé bien escuchar y al que se le dé bien hablar. Si el que sabe escuchar quisiera predicar como los ángeles seguramente lo haría como los demonios, y si el que sabe hablar intenta escuchar y se pone nervioso interrumpiendo continuamente al otro, pues hará mal. Y si Dios te da los talentos de escuchar y hablar…, al seminario mañana.

Dedica algunos ratos de tu oración a mirar bien a Dios. A mirar tu vida y descubrir los talentos con los que te ha enriquecido, y entonces a negociar con ellos.

Nuestra Madre la Virgen es enriquecida con los talentos más excelsos, y todos los puso en juego. Mirándola a ella tendremos muy buena maestra.

TRATA TU CUERPO CON SANTIDAD.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Si de algo se ataca a la Iglesia católica es de estar obsesionada con el sexto mandamiento. Si de algo se escuchan pocas homilías es sobre el sexto mandamiento. Parece que la castidad, pureza, virginidad…, como cada uno quiera llamarle es un tema tabú en el ambón, no así en la calle, en Internet, en los periódicos, en la televisión, en las películas y series…, allí hay manga ancha, en la Iglesia está prohibido. Si se habla del sexo se ha dado la imagen de que es el cura depravado que habla de sus depravaciones y que es el tema estrella para difamar a los sacerdotes.

Será cierto que hace años, ¡ya años eh!, el tema de la sexualidad era visto como prohibido y se podía decir la frase: “Todo lo que me gusta  es pecado o engorda.” No era época de muchas explicaciones, simplemente no se podía y ya estaba. Seguimos en época de pocas explicaciones, ahora se puede y vale, sin más preocupación moral.

Demos alguna explicación: ¿Por qué San Pablo puede decir: “Esto es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios.

Y que en este asunto nadie pase por encima de su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y aseguramos: Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino santa. Por tanto, quien esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo.”

La Iglesia y el sexo. ¿Es el sexo una guarrería a evitar? ¿Sirve sólo para procrear? ¿Es malo el placer? En el libro de C.S. Lewis “Cartas del diablo a su sobrino” el tío diablo le dice a su sobrino diablo que tentar con el placer es un tema muy resbaladizo, pues en los talleres infernales llevan siglos tratando de crear un solo placer y son incapaces, es un invento del enemigo (como habla un diablo el enemigo es Dios), ellos sólo pueden retorcerlos y desfigurarlos. Si buscas conversos que se hayan acercado a Dios por la belleza, la alegría y descubrir el verdadero placer encontrarás unos cuantos.

La carne tampoco es mala, cada domingo recitamos en el credo: “Creo en la resurrección de la carne.” Y Dios no va a resucitar lo pecaminoso, sino lo que sirva para su gloria.

El problema es la banalización de lo más hermoso, el desfigurar la belleza. La sexualidad, como expresión de la entrega del hombre y la mujer en Dios, siendo los dos una sola carne, entregándose los dos en cuerpo y alma y sin cerrar las puertas al don de Dios, es un acto plenamente santo agradable a Dios y querido por Él. El sexo por el sexo, sin más vinculación ni compromiso y lleno de miedos no es querido por Dios. El sacerdote, el religioso o la religiosa no renuncia a nada, sino que entrega lo más hermoso por amor a Dios y a los hombres por Dios. Igual que nos llenaría de coraje ver a alguien en medio de un poblado chabolista, con familias pasando hambre, encenderse un puro quemando un billete de 500 euros, nos llena de coraje el ver a personas que desprecian su cuerpo y la capacidad de amar. He conocido a chavales de 20 años que creen que ya no serán capaces de querer a nadie, pues se han hartado de practicar el sexo desde los 13, y ya están de vuelta de todo. Es una verdadera pena.

La Iglesia ofrece lo más hermoso y, como en las tiendas de artículos de lujo, se cuida hasta el más mínimo detalle en su presentación, no se pone en la papelera.

Y el sexto mandamiento es el sexto, hay cinco primeros más importantes. Pero es verdad que quien desprecia su sexualidad, su corporalidad, entregándola a cualquiera, entonces es como la virgen necia, que se queda sin aceite para esperar a su Señor apenas venga y llame. Se pierde la sensibilidad del corazón y se hace mucho más difícil descubrir a Dios.

No da tiempo para mucho más, pidámosle a la Virgen, Madre del Amor Hermoso, que nos ayude a vivir la castidad, cada cual en su estado, no como una negación sino como una entrega gozosa y alegre al Señor, para poder abrazar la alegría.

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