No sé si es a mí al único cura que le pasa, espero que no. Pero cuando llegas a una parroquia te presentan a un montón de gente (tú eres el nuevo), y con una vez que te dicen su nombre se piensan que ya te lo sabes. Conozco sacerdotes con una memoria prodigiosa…, no es mi caso. Y pude pasar que estés viendo a una persona durante muchísimo tiempo y no tengas ni idea de cómo se llama, y te da vergüenza preguntarlo pues deberías conocerle de sobre. El uso de los impersonales se vuelve todo un arte. Y no digamos ya nada de las relaciones familiares: quién es esposo de quién, quién es hijo de quién, etc.… A las que primero se conoce es a las suegras, ya se encarga de eso el yerno o la nuera. Es bueno prestar atención a las presentaciones y así aprender quién es quién para siempre.

Me dijo el Señor: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra» Hoy las lecturas van de pr4esentaciones, pongamos atención para no olvidarnos.

“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano” Pablo y Sóstenes (cuidadito con la tilde). Pablo apóstol de Jesucristo. No sabemos el apellido de San Pablo, él se presenta por lo que Dios le ha pedido, lo que Dios le ah hecho.

Y Juan dio testimonio diciendo:

«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el bautiza con Espíritu Santo.”

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Y Juan nos presenta a Jesús como el Hijo de Dios.

Ya hemos hecho todas las presentaciones de hoy, ya sabemos quién es quién: Israel es luz de las naciones, Pablo es apóstol de Jesucristo y Jesús es el Hijo de Dios.

Y yo. ¿Cómo me presento? ¿Cómo Pedro el de la Merche o como Hijo de Dios en Cristo por mi bautismo? Ahora en todas partes se precian de no hacer acepción de personas por su raza, sexo o religión. Se nos ha metido tanto esto en la cabeza que mucha gente iguala el no discriminar con el que la raza, el sexo y la religión sean cuestiones irrelevantes. Y así muchos han dejado de amar a su patria o sus tradiciones por no dar importancia a su raza, a sus raíces. Otros muchos no dan importancia a su sexo y no acaban sabiendo quienes son, como ese chicarrón de 46 años y siete hijos que ha decidido que es chica y con 6 años. Yo mañana voy a decidir que tengo 76 años y voy a pedir la pensión con los atrasos.  Y por último la religión que, por no molestar, se convierte en algo oculto, casi vergonzante, de lo que es mejor no hablar y por supuesto que no se nos note en Quién hemos sido bautizados.

No podemos engañar en nuestras presentaciones. Tenemos que darnos cuenta que somos cristianos, somos de Cristo, miembros de la Iglesia Católica. No podemos presentarnos como si no tuviéramos ni padre, ni madre, ni genealogía, como eso que se puso de moda hace unos cuántos años de los cristianos anónimos, ahora son los cristianos bastardos.

Vamos a presentarnos al mundo como somos, quienes somos. Sin presunción, sin altanería, con toda la humildad, sabiendo que Dios se sirve de cacharros inútiles, pero Hijos de Dios por nuestro bautismo. Si no es así estamos siendo falsos para los demás. Desde nuestro bautismo no es que yo me sienta cristiano, o sea mejor o peor cristiano, es que lo soy, como el oriental tiene los ojos rasgados, le guste o no.

Hay un himno (horrible) de la hora intermedia en español que dice: “Somos tuyos, tuyos, tuyos… El himno será feo, pero ojalá seamos tan repetitivos en recordar quienes somos y que así nos presentemos ante los demás.

“He aquí la esclava del Señor” La Virgen si sabe presentarse, ojalá ella nos ayude a saber decir bien nuestro nombre.