Hay días que leemos el Evangelio y parecería que nos pitan los oídos, son escenas que no encajan bien con ese Jesús edulcorado, meloso que el cine, especialmente aquella celebérrima película de Franco Zeffirelli, fallecido escasamente hace un mes, han ayudado a popularizar. A veces parecería que Jesús era una especie de bonachón hippy, una especie de blandengue que en mi humilde opinión tiene poco o nada que ver con el Jesús de los Evangelios como demuestran pasajes como el de hoy, plagado de expresiones duras

“No he venido a sembrar la paz, sino espadas”

“He venido a enemistar al hombre con su padre…”

“el que quiera a su hijo…más que a mi no es digno de mi”

Como decía son todas ellas expresiones que nos resultan difíciles de comprender si entendemos a Jesús en las coordenadas antes expuestas. Sin embargo si nos tomamos en serio a Jesús, si nos tomamos en serio la opción de vida que el nos presenta entenderemos rápidamente que la opción de vida cristiana ni admite componendas, ni puede tomarse a la ligera. Pongamos un ejemplo practico, para un planteamiento de vida cristiano sabemos que el aborto no es admisible, claro no aceptar el aborto en nuestra sociedad es ponerse en evidencia, incluso puede generarnos conflictos, no sólo por la discrepancia ideológica, sino también por la coherencia, porque si defendemos el derecho a la vida aguerridamente, pero después explotamos a nuestros trabajadores o hacemos la vida imposible a los que nos rodean quedamos totalmente desautorizados.

La fe cristiana es una forma de vida, una forma de ser y estar en el mundo y cuando nos jugamos nuestra propia vida la cosa se pone seria. Por eso cuando aceptamos imágenes falsas de Jesús, estamos adulterando su propuesta de vida. Pidámosle al Señor que nos ayude a descubrirle verdaderamente y precisamente al descubrirle de verdad, al conocerle cara a cara veremos que en nuestra vida se cumple lo que nos decía la primera lectura del libro del Éxodo, cuantas más perrerías le hacían al Pueblo de Israel, esclavo en Egipto, más crecía el número de lo hebreos.