No hay paredes entre nosotros y Dios

No hay paredes entre nosotros y Dios

En Nuestro Señor se unía una desmesurada pasión por el hombre y un uso permanente del tono poético, «mirad los lirios del campo, ni tejen ni hilan, y ni Salomón en toda su gloria puede compararse a ellos», «Jerusalén, Jerusalén, cuánto tiempo he querido guardaros como...
¡Negociad, negociad!

¡Negociad, negociad!

¡Negociad la onza! Me encanta que Nuestro Señor no se encuentre incómodo, como los puritanos, a la hora de tocar determinados temas. Hay gente que se cree que el dinero es cosa del Diablo y los suyos, y que la libertad es un invento que huele a azufre, y que hacer...
A Zaqueo le bastó ser bajito

A Zaqueo le bastó ser bajito

Yo creo que no atinamos bien cuando creemos que el historial de nuestra vida es capaz de mover el corazón de Dios, es decir, haber tenido tíos sacerdotes, haber sido monaguillos en la infancia, saberse de memoria todos los Papas desde san Pedro, ser muy voluntariosos...