Por tanto, sed perfectos

Dt 26,16-19; Sal 118, 1-8; Mt 5,43-48 Menudo torpedo a la línea de flotación que nos envía hoy Jesús, ¿cómo podríamos ser perfectos?, y si lo pudiéramos por nosotros mismos, ¿a qué tanta pantomima y sufrimiento en el madero de la cruz? Pues bien, en la primera lectura...