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23/11/2017 – Jueves de la 33ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Viviremos según la alianza de nuestros padres
Lectura del segundo libro de los Macabeos 2, 15-29

En aquellos días, los funcionarios reales, encargados de imponer la apostasía, llegaron a Modin, para que la gente ofreciese sacrificios, y muchos israelitas acudieron a ellos.

Matatías y sus hijos se reunieron aparte. Los funcionarios del rey tomaron la palabra y dijeron a Matatías:

«Tú eres un personaje ilustre, un hombre importante en esta ciudad, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero, haz lo que manda el rey, como lo han hecho todas las naciones, y los mismos judíos, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de Amigos del rey; os premiarán con oro y plata y muchos regalos».

Pero Matatias respondió en voz alta:

«Aunque todos los súbditos del rey le obedezcan apostatando de la religión de sus padres, y aunque prefieran cumplir sus órdenes, yo, mis hijos y mis parientes viviremos según la Alianza de nuestros padres. ¡Dios me libre de abandonar la ley y nuestras costumbres! No obedeceremos las órdenes del rey, desviándonos de nuestra religión ni a derecha ni a izquierda».

Nada más decirlo, un judío se adelantó a la vista de todos, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin, como lo mandaba el rey.

Al verlo, Matatias se indignó, tembló de cólera y, en un arrebato de ira santa, corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y, acto seguido, mató al funcionario real que obligaba a sacrificar y derribó el ara. Lleno de celo por la ley, hizo lo que Pinjás a Zimrí, hijo de Salu.

Luego empezó a decir a voz en grito por la ciudad:

«Todo el que sienta celo por la ley y quiera mantener la Alianza, que me siga!».

Y se echó al monte, con sus hijos, dejando en la ciudad todo cuanto tenía.

Por entonces, muchos decidieron bajar al desierto para instalarse allí, porque deseaban vivir santamente de acuerdo con el derecho y la justicia.

Palabra de Dios.

Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa,
Dios resplandece. R.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio».
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria». R.

Aleluya Cf. Sal 94, 8a. 7d
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. No endurezcáis hoy vuestro corazón
escuchad la voz del Señor. R

EVANGELIO
¡Si reconocieras lo que conduce a la paz!
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía:

«¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos.

Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita».

Palabra del Señor.

22/11/2017 – Miércoles de la 33ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El Creador del universo os devolverá el aliento y la vida
Lectura del segundo libro de los Macabeos 7, 1. 20-31

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.

En extremo admirable y digno de recuerdo fue la madre, quien, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada uno, y les decía en su lengua patria:

«Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os regalé el aliento ni la vida, ni organicé los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo, quien modela la raza humana y determina el origen de todo. Él, por su misericordia, os devolverá el aliento y la vida, si ahora os sacrificáis por su ley».

Antíoco creyó que la mujer lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando.

Todavía quedaba el más pequeño, y el rey intentaba persuadirlo; más aún, le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz, lo tendría por Amigo y le daría algún cargo.

Pero como el muchacho no le hacía ningún el menor caso, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.

Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma patrio:

«¡Hijo mío, ten piedad de mí, que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié durante tres años y te he alimentado hasta que te has hecho mozo! Hijo mío, te lo suplico, mira el cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y ten presente que Dios lo creó todo de la nada, y el mismo origen tiene el género humano. No temas a ese verdugo; mantente a la altura de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de Dios, te recobraré junto con ellos».

Estaba todavía hablando, cuando el muchacho dijo:

«¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Pero tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».

Palabra de Dios.

Sal 16, 1. 5-6. 8 y 15
R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

Aleluya Cf. Jn 15, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Yo os he elegido del mundo – dice el Señor -,
para que vayáis y deis fruto,
y vuestro fruto permanezca. R

EVANGELIO
¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, Jesús dijo una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida.

Dijo, pues:

«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.

Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles:

“Negociad mientras vuelvo”.

Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo:

“No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”.

Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y dijo:

“Señor, tu mina ha producido diez”.

Él le dijo:

“Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”.

El segundo llegó y dijo:

“Tu mina, señor, ha rendido cinco”.

A ese le dijo también:

“Pues toma tú el mando de cinco ciudades”.

El otro llegó y dijo:

“Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, porque eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”.

Él le dijo:

“Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”.

Entonces dijo a los presentes:

“Quitadle a éste la mina y dádsela al que tiene diez minas”.

Le dijeron:

“Señor, si ya tiene diez minas”.

“Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y en cuanto a esos enemigos míos, que no querían que llegase a reinar sobre ellos, traedlos acá y degolladlos en mi presencia”».

Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor.

21/11/2017 – Martes de la 33ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Legaré un noble ejemplo para que aprendan a arrostrar una muerte noble, por amor a nuestra Ley
Lectura del segundo libro de los Macabeos 6, 18-31

En aquellos días, Eleazar era uno de los principales maestros de la Ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno. Le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo.

Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.

Quienes presidían este impío banquete, viejos amigos de Eleazar, movidos por una compasión ilegítima, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.

Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa dada por Dios, respondió coherentemente, diciendo enseguida:

«¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo.

Eso seria manchar e infamar mi vejez. Y, aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley».

Dicho esto, se fue enseguida al suplicio.

Los que lo llevaban, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola de poco antes.

Pero él, a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros:

«Bien sabe el Señor, dueño de la ciencia santa, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y que en mi alma los sufro con gusto por temor de él».

De esta manera terminó su vida, dejando no sólo a los jóvenes, sino a la mayoría de la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

Palabra de Dios.

Sal 3, 2-3. 4-5. 6-7
R. El Señor me sostiene.

Señor, cuántos son mis enemigos,
cuántos se levantan contra mí;
cuántos dicen de mí:
«Ya no lo protege Dios». R.

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,
tú mantienes alta mi cabeza.
Si grito invocando al Señor,
él me escucha desde su monte santo. R.

Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor.
Levántate, Señor; sálvame, Dios mío. R.

Aleluya 1Jn 4, 10b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Dios nos amó y nos envió a su Hijo
como víctima de propiciación por nuestros pecados. R

EVANGELIO
El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad.

En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:

«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».

Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:

«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».

Pero Zaqueo, de pie, y dijo al Señor:

«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».

Jesús le dijo:

«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.

Domingo de la 34ª semana de Tiempo Ordinario. Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo – 26/11/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

REALEZA CRISTIANA

El tema “real” es una de las analogías más comunes en toda la teología del Antiguo Oriente para representar el misterio de Dios que, sobre los tronos de los cielos, guía y gobierna el universo entero. Se trata de un modo de pensar que debe actualizarse acomodándose según las coordenadas culturales y sociales. Este simbolismo está presente en todas las lecturas de esta solemnidad reciente, instituida por Pío XI en 1925, y está también en la base de una categoría esencial de la predicación de Jesús: el Reino de Dios.

La señoría de Dios sobre el universo contiene muy sintéticamente estas tres afirmaciones: la trascendencia absoluta de Dios, que no es objeto manipulable por los hombres; su inmanencia o presencia en la creación y en la historia, que nosotros llamamos salvífica; el sentido escatológico de la realidad, delineado por Dios según un proyecto unitario.

Es evidente que la cultura contemporánea, fuertermente antropocéntrica, no favorece la celebración de esta solemnidad, ya que desde instancias diferentes se predica el silencio de Dios o el absurdo de un mundo sin esperanza, lleno de dolores y crímenes.

El creyente es invitado hoy a recuperar el sentido profundo de la historia y de la materia a través de la revelación que se nos parece de Dios como “pastor” que da su vida por el rebaño, y que, al final de los tiempos, actuará como juez que separará las ovejas de las cabras”.

En el solemne escenario en que el evangelista Mateo sitúa el juicio final, que será un examen total sobre el amor al prójimo, Dios se identifica y encarna en los pobres, en los hambrientos, en los forasteros, en los enfermos, en los encarcelados. El discípulo de Jesús lo sabe y actúa consecuentemerite, conformando su vida a las exigencias del Reino. En el amor gratuito y universal hacia los más pequeños y pobres se vive la relación vital, con Cristo, que es lo más especifico de la fe cristiana. Los actos de amor durante la existencia terrena son garantía de vida eterna.

Contra los desequilibrios devocionales, por encima de las supersticiones, frente a una creencia teórica y desencarnada, hay que buscar siempre la autenticidad de la fe en la centralidad del ministerio de Cristo celebrado en la liturgia, en la aceptación del evangelio, en el bien obrar.

La clausura del año litúrgico se hace patente en esta solemnidad de Cristo Rey, que es semejante a un ábside dominado por la figura del Pantocrator. Delante de su mirada somos invitados a hacer un balance de nuestra existencia, a un examen de nuestras miserias y de nuestros esplendores, a un juicio sobre nuestras obras o nuestras omisiones.

Andrés Pardo

 

 

 

Palabra de Dios:

Ezequiel 34, 11-12. 15-17 Sal 22, 1-2a. 2b-3. 5. 6
san Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28 san Mateo 25, 31-46

de la Palabra a la Vida

En uno de esos pasajes sorprendentes, de enorme capacidad gráfica y descriptiva, Mateo nos presenta, en el último domingo del año litúrgico, último de su ciclo anual, esta parábola del juicio final en el que el encuentro con el Señor no queda reducido ya a los que lo encontraron por los caminos de la Tierra Santa, sino que todos serán llamados a Él. Y Él, que es un buen pastor, porque el Rey y el Redentor es también en la Escritura un buen pastor, sabe lo que tiene que hacer con cada uno, tal y como presentaba el buen pastor de la primera lectura: durante el día, ovejas y cabras han pastado juntas, como el trigo y la cizaña han crecido juntos, pero al llegar la noche las cabras se separan para ser llevadas a lugar caliente, pues el frío las daña, mientras que las ovejas son dejadas a la intemperie, pues el frío les hace bien.

Así sabrá separar el Señor al final de los tiempos. Según las obras de misericordia todos pueden ser juzgados, incluso los que no hayan conocido al Señor, los que no hayan escuchado sus mandatos en vida, los que no hayan reconocido por el camino de la fe, camino del don de Dios, todos pueden llegado este momento tener un criterio para su fin, pues el amor de Dios no tiene límites, no ha conocido fronteras sino que ha sido sembrado, como semilla de verdad, en el corazón de todos los hombres. Ya no se trata de acciones de amor que se hayan dirigido directamente a Cristo, sino también hacia uno de estos, mis hermanos. Cristo se ha hermanado con nosotros al hacerse hombre, no se ha avergonzado de ser uno de nosotros, y no se avergüenza de aparecer, al final de todo, cuando desvela la majestad y el poder de su gloria, como el hermano de los más débiles y humildes. Mateo, que presenta en esta parábola a Cristo como el Hijo del hombre a venir en la majestad de su gloria, deja claro que este al que hoy la Iglesia celebra como Señor, Rey y Sacerdote, es también el hermano de los pequeños y los débiles, que al contemplar en el juicio final la elevación definitiva de su hermano, se alegrarán y participarán de su amor.

Cristo ha sembrado en nosotros el talento de su amor, ha plantado en el corazón de cada uno de nosotros, no sólo con la palabra sino sobre todo con la coherencia de su ejemplo, algo que nosotros no podemos guardar. El Cristo en majestad de tantas iglesias y catedrales a lo largo de la historia no sólo anuncia que vuelve, sino también la grandeza de su amor, que no conoce frontera en el tiempo. Es justo al contemplarlo hoy en gloria y majestad cuando se nos interroga entonces sobre la dirección de nuestros actos: ¿puedo decir que mis palabras, mis acciones de cada día, se encaminan a ese encuentro con Él? ¿cómo podrán soportar el encuentro con tanto amor si no es lleno de amor? Concretamente, ¿dónde se me pide, en quién, que vuelque ese amor de Dios? El Rey es ciertamente el que sirve a los hombres, esa es la forma de vivir como Rey y pastor que Cristo ha conocido y comunicado. El ejercicio de la caridad hace de nosotros reyes no a la manera del mundo, sino a la manera de Cristo, cuya majestad será la que llegue hasta el final.

En la celebración litúrgica experimentamos ya ese cuidado del buen pastor, a ese Rey que viene a nosotros por amor y que nos sitúa en su camino de amor. Es en los sacramentos donde ya se nos anticipa en el corazón y por la Palabra de la Iglesia ese juicio final al que, humildes pero a la vez llenos de confianza, se nos invita a acercarnos. Lo que “no hicisteis” vuelve a aparecer, por segundo domingo consecutivo, como una amenaza grave para el creyente: los pecados de omisión son el mal de nuestro tiempo, no nos dejemos llevar en la vida, porque Cristo no ha dejado de obrar, actitud propia del amor de Dios.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones

De la oración litúrgica a la oración personal
Prefacio de Jesucristo, rey del universo


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del universo
a tu Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría,
para que, ofreciéndose a sí mismo
como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz,
consumara el misterio de la redención humana,
y, sometiendo a su poder la creación entera,
entregará a tu majestad infinita un reino eterno y universal:
el reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones,
y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…






 


Para la Semana

Lunes 27:

Daniel 1,1 6.8 20. No se encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarias.

Salmo: Dan 3,52-56. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

Lucas 21,1 4. Vio una viuda pobre que echó dos reales.

Martes 28:

Daniel 2,31 45. Dios suscitará un reino que nunca será destruido, sino que acabará con todos los demás reinos.

Salmo: Dan 3,57-61. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos

Lucas 21,5 11. No quedará piedra sobre piedra.
Miércoles 29:

Daniel 5,1 6.13 14.16 17,23 28, Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo.

Salmo: Dan 3,62-67. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

Lucas 21,12 19, Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Jueves 30:
San Andrés , apóstol. Fiesta

Romanos10,9-18. La fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo.

Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.

Mateo 4,18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Viernes 1:

Daniel 7,2 14. Vi venir en les nubes del ciclo como un hijo de hombre.

Salmo: Dan 3,75-81. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

Lucas 21,29 33. Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.
Sábado 2:

Daniel 7,15 27. El poder real y el dominio será entregado al pueblo de los santos del Altísimo.

Salmo: Dan 3,82-87. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

Lucas 21,34 36. Estad siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir.


20/11/2017 – Lunes de la 33ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Una cólera terrible se abatió sobre Israel
Lectura del primer libro de los Macabeos 1, 10-15. 41-43. 54-57. 62-64

En aquellos días, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes, hijo del rey Antíoco. HabÍa estado en Roma como rehén, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.

Por entonces surgieron en Israel hijos apóstatas que convencieron a muchos:

«Vayamos y pactemos con las naciones vecinas, pues desde que nos hemos aislado de ellas nos han venido muchas desgracias».

Les gustó la propuesta y algunos del pueblo decidieron acudir al rey.

El rey les autorizó a adoptar la legislación pagana; y entonces, acomodándose a las costumbres de los gentiles, construyeron en Jerusalén un gimnasio, disimularon la circuncisión, apostataron de la alianza santa, se asociaron a los gentiles y se vendieron para hacer el mal.

El rey decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su reino, obligando a cada uno a abandonar la legislación propia. Todas las naciones acataron la orden del rey e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.

El día quince de casleu del año ciento cuarenta y cinco, el rey Antíoco mandó poner sobre el altar de los holocaustos la abominación de la desolación; y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno. Quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas. Rasgaban y echaban al fuego los libros de la ley que encontraban; al que descubrían en casa un libro de la Alianza, y a quien vivía de acuerdo con la ley, lo ajusticiaban según el decreto real.

Pero hubo muchos israelitas que resistieron, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros. Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la Alianza santa. Y murieron.

Una cólera terrible se abatió sobre Israel.

Palabra de Dios.

Sal 118, 53. 61. 134. 150. 155. 158
R. Dame vida, Señor, para que observe tus preceptos.

Sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu ley. R.

Los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu ley. R.

Líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus mandatos. R.

Ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu ley. R.

La justicia está lejos de los malvados
que no buscan tus decretos. R.

Viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus palabras. R.

Aleluya Cf, Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Yo soy la luz del mundo – dice el señor -;
el que me sigue tendrá la luz de la vida. R

EVANGELIO
«¿Qué quieres que haga por ti?» «Señor, que recobre la vista».
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43

Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron:

«Pasa Jesús Nazareno».

Entonces empezó a gritar:

«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».

Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:

«¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.

Cuando estuvo cerca, le preguntó:

«¿Qué quieres que haga por ti?».

Él dijo:

«Señor, que recobre la vista».

Jesús le dijo:

«Recobra la vista, tu fe te ha salvado».

Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios.

Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Palabra del Señor.

19/11/2017 – Domingo de la 33ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Trabaja con la destreza de sus manos
Lectura del libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una mujer fuerte, ¿quién la hallará? Supera en valor a las perlas.

Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas.

Le trae ganancias, no pérdidas todos los días de su vida.

Busca la lana y el lino y los trabaja con la destreza de sus manos.

Aplica sus manos al huso, con sus dedos sostiene la rueca.

Abre sus manos al necesitado y tiende sus brazos al pobre.

Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; la que teme al Señor merece alabanza.

Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en público.

Palabra de Dios.

Sal 127, 1-2. 3. 4-5
R. Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

SEGUNDA LECTURA
Que el día del Señor no os sorprenda como un ladrón
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6

En lo referente al tiempo y a las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.

Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente

Palabra de Dios.

Aleluya Jn 15, 4a. 5b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Permaneced en mí, y yo en vosotros – dice el señor -;
el que permanece en mí da fruto abundante. R

EVANGELIO
Como has sido fiel en lo poco, entra en el gozo de tu señor
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.

En cambio, el que recibió uno fue hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y se puso a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:

“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.

Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:

“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.

Su señor le dijo:

“¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:

“Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.

El señor le respondió:

“Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».

Palabra del Señor.

18/11/2017 – Sábado de la 32ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Se vio el mar Rojo convertido en un camino practicable, y retozaban como corderos
Lectura del libro de la Sabiduría 18, 14-16; 19, 6-9

Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, cual guerrero implacable sobre una tierra condenada al exterminio; empuñaba la espada afilada de tu decreto irrevocable, se detuvo y todo lo llenó de muerte, mientras tocaba el cielo, pisoteaba la tierra.

Toda la creación, obediente a tus órdenes, cambió radicalmente su misma naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos.

Se vio una nube que daba sombra al campamento, la tierra firme que emergía donde antes había agua, el mar Rojo convertido en un camino practicable y el oleaje impetuoso en una verde llanura, por donde pasaron en masa los protegidos por tu mano, contemplando prodigios admirables

Pacían como caballos, y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios.

Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43
R. Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R.

Hirió de muerte a los primogénitos del país,
primicias de su virilidad.
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y entre sus tribus nadie enfermaba. R.

Porque se acordaba de la palabra sagrada,
que había dado a su siervo Abrahán.
Sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo. R.

Aleluya Cf, 2 Tes 2, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Dios nos llamó por medio del Evangelio
para que lleguemos a adquirir la gloria
de nuestro Señor Jesucristo R

EVANGELIO
Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, Jesús, dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:

“Hazme justicia frente a mi adversario”.

Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:

“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viviendo a cada momento a importunarme”».

Y el Señor añadió:

«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

Palabra del Señor.

17/11/2017 – Viernes de la 32ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Si HAN SIDO CAPACES DE ESCUDRIÑAR EL UNIVERSO, ¿CÓMO NO ENCONTRARON A SU SEÑOR?
Lectura del libro de la Sabiduría 13, 1-9

Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo.

Si, cautivados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el mismo autor de la belleza.

Y si los asombró su poder y energía, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo, pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre por analogía a su creador.

Con todo, estos merecen un reproche menor, pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar.

Dan vueltas a sus obras, las investigan y quedan seducidos por su apariencia, porque es hermoso lo que ven.

Pero ni siquiera estos son excusables, porque, si fueron capaces de saber tanto que pudieron escudriñar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Señor?Palabra de Dios.

Sal 18, 2-3. 4-5
R. El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los limites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya Lc 21, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Levantaos, alzad la cabeza;
se acerca vuestra liberación. R

EVANGELIO
El día que se revele el Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Lucas, 17, 26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente el que esté en el campo, no vuelva atrás.

Acordaos de la mujer de Lot.

El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda la recobrará.

Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán».

Ellos le preguntaron:

«¿Dónde, Señor?».

Él les dijo:

«Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres».

Palabra del Señor.

16/11/2017 – Jueves de la 32ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Irradicación de la luz eterna es la sabiduría, y espejo límpido de la actividad de Dios
Lectura del libro de la Sabiduría 7, 22-8, 1

La sabiduría posee un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, inmaculado, diáfano, invulnerable, amante del bien, agudo, incoercible, benéfico, amigo de los hombres, firme, seguro, sin inquietudes, que todo lo puede, todo lo observa y penetra todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más sutiles.

La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento, y, en virtud de su pureza lo atraviesa y lo penetra todo.

Es efluvio del poder de Dios, emanación pura de la gloria del Omnipotente; por eso, nada manchado la alcanza.

Es irradiación de la luz eterna, espejo límpido de la actividad de Dios e imagen de su bondad.

Aun siendo una sola, todo lo puede; sin salir de sí misma, todo lo renueva y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas.

Pues Dios solo ama a quien convive con la sabiduría.

Ella es más bella que el sol y supera todas las constelaciones.

Comparada con la luz del día, sale vencedora, porque la luz deja paso a la noche, mientras que a la sabiduría no la domina el mal.

Se despliega con vigor de un confín a otro y todo lo gobierna con acierto.

Palabra de Dios.

Sal 118, 89. 90. 91. 130. 135. 175
R. Tu palabra, Señor, es eterna.

Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo

Tu fidelidad, de generación en generación;
fundaste la tierra y permanece. R.

Por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio. R.

La explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus decretos. R.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien. R.

Aleluya Jn 15, 5
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos – dice el Señor -;
el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. R

EVANGELIO
El reino de Dios está dentro de vosotros
Lectura del santo Evangelio según san Lucas, 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús:

«¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?».

Él les contesto:

«El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí “o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».

Dijo a sus discípulos:

«Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis.

Entonces se os dirá: “Está aquí “o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación».

Palabra del Señor.

15/11/2017 – Miércoles de la 32ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Escuchad, reyes, para que aprendáis sabiduría
Lectura del libro de la Sabiduría 6, 1-11

Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra.

Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: el poder os viene del Señor, y la soberanía del Altísimo.

Él indagará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones.

Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios.

Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes.

Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor.

El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso.

A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendéis sabiduría y no pequéis.

Los que cumplan santamente las leyes divinas serán santificados; los que se se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa.

Así, pues, desead mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Palabra de Dios.

Sal 81, 3-4. 6-7
R. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra.

Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable R.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos». R.

Aleluya 1 Tes 5, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Dad gracias en toda ocasión:
esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. R

EVANGELIO
¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:

«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».

Al verlos, les dijo:

«Id a presentaros a los sacerdotes».

Y, sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

Este era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo:

«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero? ».

Y le dijo:

«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Palabra del Señor.

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