Primer viernes de cuaresma. Hoy es día de abstinencia de comer carne. Típico día en que uno ve chuletones y rodajas de salami en cualquier parte en los que antes no se había fijado. No es un gran esfuerzo y, justamente por eso, a mucha gente se le olvida, pasa de esto o no le presta atención y ni tan siquiera le preocupa un poquito. Incluso muchos hablan de la abstinencia con cierta ironía y lo califican de estupidez. Ciertamente no hay que ser fanáticos de nada y no crearse más problemas de los indispensables si surge un imprevisto fuera de nuestro control…, pero otra cosa es despreciar el amor a las cosas pequeñas o que no son tan pequeñas pero las empequeñecemos.

La abstinencia es una pequeña penitencia pero que realiza toda la Iglesia junta. Es algo que la Iglesia como madre pide a todos sus hijos para pedir por la conversión de todos. No vivir la abstinencia es, personalmente, una cosa muy pequeña. Pero si con ese gesto estás dando a entender que no quieres saber nada de tu Madre, que eres un verso suelto en la Iglesia, un pequeño tumor en el Cuerpo de Cristo, que no necesitas de nadie y supones que nadie necesita de ti, que tu oración (y la penitencia es la oración de los sentidos), es sólo para ti independiente del mundo…, eso me parece bastante más grave y muy triste.

«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunaran. » Muchos en el mundo -muchas veces tú y yo, no tenemos al novio con nosotros, preferimos fiarnos de otros y echar a Dios de nuestra vida-, no tienen a Dios y tenemos que pedir con el cuerpo y con el alma que lo encuentren. Y ese gesto, pequeño e insignificante, cambia el mundo y cambia nuestra vida. Estar durante todo el día pendiente de lo que comemos –una necesidad tan básica-, hace que nuestro corazón también esté vigilante. Uno puede simplemente cumplir el expediente, entonces: “No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces.

¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?”. Pero si uno pone el corazón, está atento a su vida y se une a la pasión de Cristo, entonces le cambia el corazón y se dispone a “Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.

Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: “Aquí estoy.”»”

Procura vivir la abstinencia muy bien en el día de hoy, no tengas pereza en ayunar algún día más en la cuaresma, por tu cuerpo a rezar y verás que tu cuerpo y tu corazón se ponen a servir a los demás, en especial a los más pobres.

De la mano de María haz también hoy el Vía Crucis, verás como cambian las cruces que vas encontrando por el camino. ¡Y nada de chuletitas de cordero!