HABLAR DE LO QUE DE VERDAD IMPORTA

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Casi se me olvida que empezaba a escribir los comentarios, cosas de Agosto, perdón por el retraso. Este año he ido a la JMJ en Cracovia. Es curioso que en todos estos años sólo he ido a dos jornadas de la Juventud y las dos han sido en Polonia (¿Y la de Madrid?, se dirán algunos. No fui, tenía que celebrar e la parroquia). Hemos ido un grupo de 13 de la parroquia, no son muchos, pero con ese número Jesucristo cambió la historia. El mayor que venía, que tampoco era tan mayor, es Catedrático de Matemáticas. No penséis mal de él, tiene una novia guapa, le gusta la cerveza y habla tres idiomas. peor las matemáticas son su pasión. Como hemos caminado bastante tiempo daba ocasión para hablar de muchas cosas. Ni en mis peores pesadillas podía imaginar que alguien se apasionase con los infinitos distintos pues ni sospechaba su existencia. Pero sí, 20 minutos hablando de los infinitos distintos aunque no me enteré muy bien qué son ni si sirven para algo…, pero esas son mis limitaciones. Cuando alguien se apasiona por algo habla de ello con verdadera vehemencia, son importar demasiado que el interlocutor no se entere de nada.

Celebramos hoy santo Domingo de Guzmán. Siempre me han impresionado las palabras de su biografía: “Domingo casi siempre hablaba con Dios o sobre Dios.” Cuando uno descubre quien realmente importa no puede parar de hablar de Él, aunque los que están enfrente no se enteren. Creo que ahora hablamos poco de Dios. Los curas hablamos del Obispo o del vicario o de temas de la Iglesia, pero no de Dios. En el mundo tenemos mil temas baladíes de conversación y si hiciésemos examen de conciencia de lo que hemos hablado durante todo un día nos daríamos cuenta que de cosas muy poco interesante.

Al Evangelio de hoy le pasa algo parecido. «Al Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día» Lo más importante del Evangelio se ventila en una linea, parte un añadido extraño a lo realmente importante:«¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Cuántas veces nos quita el sueño Montero o el ministro de Hacienda de cada lugar, o el pago de los impuestos, o el llegar a fin de mes, o la multa de tráfico…., y descansamos a pierna suelta muchos días sin haber leído una sola página del Evangelio, sin darle gracias a Dios por todos lo bienes recibidos.

No tengo yo pretensión de que no vivamos preocupados por las cosas materiales, sobre todo si afectan a la familia. Los santos abrazaban la pobreza para no preocuparse por esas cosas, peor no todo el mundo puede hacerlo. Pero sí que es cierto que en ocasiones dedicamos mucho tiempo a contar nuestras desgracias crematísticas a quien no puede hacer nada por nosotros, sólo por el gusto de quejarnos, y nos apartamos de los sin haberles hablado de Dios.

Ojalá hoy Santo Domingo nos haga apasionados de Cristo, enamorados auténticos del Señor y de la abundancia del corazón hable la boca. Deja que la Virgen María te cuente cosas de su Hijo, para conocerle más, para quererle más, para hablar más de Él.

Por cierto, un ejemplo de infinitos distintos son los números  con infinitas decimales, como el número “pi” y todos sus primos hermanos, para que veáis que algo he aprendido en la JMJ. Por meterme con el matemático tenéis obligación de rezar por su novia que tiene unas oposiciones en pocos meses.

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Comentarios (2)

  • Joaquín

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    Si necesita explicaciones sobre los infinitos, estaré encantado en dárselas, que yo también soy matemático. Porque su existencia es un argumento a favor de la existencia de Dios más sólido que las cinco vías tomistas, y sus propiedades matemáticas son una útil analogía del misterio de la Santísima Trinidad (Y no, no estoy bromeando, estoy hablando muy en serio). ¡Saludos cordiales, don Ignacio!

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  • roberto

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    Padre Misericordioso: Gracias por darme la oportunidad de leer nuevamente la reflexión del P. Ignacio. La extrañaba en México- Madre, intercede!

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