“Y Jesús le replica: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “muéstranos al Padre”?

Este versículo condensa un poco lo que, a veces, debe estar pensando el Señor de nosotros en el Cielo. Él, que nos ha creado, nos ha regalado tantas cosas, que se ha hecho el encontradizo con nosotros… que, aunque procuramos devolvárselo lo mejor posible, le traicionamos tantas veces y, de fondo, pensamos que hay caminos mejores que el de la cruz, que es el que Jesús nos ofrece.

Pero Jesús, que sabe de nuestras buenas intenciones y acoge con una alegría inmensa nuestro cariño por Él, anuncia que si creemos en Él veremos verdaderos milagros. En el fondo, nos viene a decir que no importa absolutamente nada más que Él (antes ha dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida). Creer en Él: conocerle para amarle y, conociéndole, nos iremos enamorando más y más. Por eso podemos entender bien el v. 15: “Quien me ama guardará mis mandamientos”. Sus mandamientos son fruto del amor, de nada más. Y, por amor, todo vale la pena. También los mandamientos, por duros que a veces nos parezcan.

Puede ser un buen día para recordar el Decálogo y hacer un pequeño examen de conciencia: ¿cómo los vivo? y, sobre todo, ¿dónde puedo demostrar a Jesús que le quiero? ¡Él lo está deseando!