Ya llevo un mes en la nueva parroquia. Nueva gente, nuevo ambiente, mucho gel y mascarillas y todo parece extraño, no sólo por el cambio de sitio sino por la situación…., primeras Comuniones en octubre, todo está muy raro. Siempre permanece el Sagrario, la Santa Misa, personas con ganas de amar a Dios y el trato con nuestra Madre del Cielo, eso es lo que da estabilidad en los cambios. “En efecto, por gracia estáis salvados, mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras, para que nadie pueda presumir. Somos, pues, obra suya. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que de antemano dispuso él que practicásemos”. Los cambios de sacerdotes nos suelen costar más a los sacerdotes, pues en el fondo en la Iglesia todos buscamos lo mismo, llegar a vivir unidos a Cristo y en Cristo (espero).

“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, ¿de quién será lo que has preparado?” Nuestra única riqueza es Jesucristo, lo demás nos lo pueden arrebatar. Cierto es que los padres tienen obligaciones de justicia para con los que dependen de ellos, como los empresarios con sus empleados, pero no podemos poner nuestra confianza en las cosas, en los bienes. La codicia (de los bienes, del aplauso, de la estima de los otros, de protagonismo….), nos lleva a perder el sentido de la realidad. La verdad es que la entrada al cielo no se compra, es gratuita, y tenemos que liberarnos del peso de las cosas para poder seguir el paso de Cristo que sólo cargó con la cruz. Si nos preocupa más nuestro bienestar que nuestra santidad es que algo está descolocado en nuestra vida, quien pone su corazón en la caja de caudales pone en una cárcel y pierde la libertad.

Ser rico ante Dios es tener una vida que se entrega a los demás por amor a Dios. Que no se guarda para sí ni pone lineas rojas a la entrega, que -si puede-, no le quita el sueño la jubilación sino en el júbilo eterno junto a Dios. El Señor enaltece a los humildes, no te sueltes de la mano de María, aunque tengas que soltar la tarjeta de crédito para hacerlo, y estarás yendo por el buen camino.