Mateo, el apestado

Mateo, el apestado

Mateo era un apestado, porque olía a dinero recaudado a los suyos, un mal tipo. Todos se fijaban en él para señalarlo, para acusarlo de maltratador del patrimonio de fe de Israel. Hay gente que por salvar el propio pellejo vende su alma, la de sus padres y la de sus...
La divina empatía

La divina empatía

El espectáculo horripilante de ver a una viuda que va a enterrar a su hijo único, es demasiado para las dos naturalezas de Cristo. Ambas se conmueven profundamente, por eso le dice a la mujer “no llores”, por qué si no, el que se va a arrancar a llorar será Él mismo....
Para aprender del centurión

Para aprender del centurión

El centurión no se guarda el dolor, no quiere quedarse a solas con la tristeza, el sufrimiento no le hace crecer una armadura en la que se encierra a lamerse sus heridas. Ama mucho a su criado, no tolera un trato inconveniente con quien está a su cargo, es un...
Venid a mí y os daré vida

Venid a mí y os daré vida

Se llamaba Thierry, me lo dijo nada más entrar por la puerta de mi despacho. No llegaba a los 50 años, era muy alto y casi tuvo que sortear el dintel para dirigirse a mí. “Me llamo Thierry y me han dado tres meses de vida, no soy creyente y me gustaría saber cómo...