Mateo, el apestado

Mateo, el apestado

Mateo era un apestado, porque olía a dinero recaudado a los suyos, un mal tipo. Todos se fijaban en él para señalarlo, para acusarlo de maltratador del patrimonio de fe de Israel. Hay gente que por salvar el propio pellejo vende su alma, la de sus padres y la de sus...
La divina empatía

La divina empatía

El espectáculo horripilante de ver a una viuda que va a enterrar a su hijo único, es demasiado para las dos naturalezas de Cristo. Ambas se conmueven profundamente, por eso le dice a la mujer “no llores”, por qué si no, el que se va a arrancar a llorar será Él mismo....
Para aprender del centurión

Para aprender del centurión

El centurión no se guarda el dolor, no quiere quedarse a solas con la tristeza, el sufrimiento no le hace crecer una armadura en la que se encierra a lamerse sus heridas. Ama mucho a su criado, no tolera un trato inconveniente con quien está a su cargo, es un...
Perdonar siempre

Perdonar siempre

Una de las cosas que más le entretiene a mi Madre, y que sigue sin perderse un capitulo todos los días, son las series interminables de la sobremesa, los «culebrones». En ellas se cuentan historias ficticias de personas y familias que viven historias y tramas de las...
Árbol bueno

Árbol bueno

Desde pequeño tus padres te enseñan a diferenciar el bien del mal y a escoger siempre el bien. También te enseñan que hay personas buenas y malas, y que te relaciones con las buenas y te alejes de las malas. Es verdad que esto es un poco simple y que la realidad es...