¡Negociad, negociad!

¡Negociad, negociad!

¡Negociad la onza! Me encanta que Nuestro Señor no se encuentre incómodo, como los puritanos, a la hora de tocar determinados temas. Hay gente que se cree que el dinero es cosa del Diablo y los suyos, y que la libertad es un invento que huele a azufre, y que hacer...
A Zaqueo le bastó ser bajito

A Zaqueo le bastó ser bajito

Yo creo que no atinamos bien cuando creemos que el historial de nuestra vida es capaz de mover el corazón de Dios, es decir, haber tenido tíos sacerdotes, haber sido monaguillos en la infancia, saberse de memoria todos los Papas desde san Pedro, ser muy voluntariosos...

Creemos en nuestros ositos de peluche

Tenemos tantas cosas en la cabeza, tantas preocupaciones diarias, tantos líos y agobios que hay que resolver, que pocas veces nos detenemos a pensar en eso de la resurrección. No es una de nuestras distracciones más frecuentes, ni uno de nuestros problemas más...

Como pintores de brocha gorda

  No solemos dar importancia a las cosas pequeñas precisamente por eso: porque son pequeñas. Si, además, nadie las ve, menos importantes parecen. Y si, además, no me van a dar ganancia alguna, pero aún: las pasamos por alto olímpicamente. Porque hay que centrarse...

Nuestras secretas ambiciones

Leyendo el evangelio de hoy, me vienen a la cabeza los numerosos casos de corrupción económica que leemos cada día en los periódicos. Cada día se puede encontrar un titular nuevo, con un personaje distinto y una modalidad inédita de fraude y engaño, a cual más...